Hacia Salamanca por la cañada real

By piscatorem

Ya hemos paseado un poco por las cañadas reales, esas vías pecuarias que, con 90 varas de anchura y muchas decenas de leguas de longitud, conectaban las sierras nevadas de León, Palencia y Soria con las dehesas de Extremadura y la Mancha.

Como durante siglos la lana fue la principal riqueza de estos reinos, las ordenanzas reales –las municipales decían otras cosas muy distintas- aseguraban y protegían el derecho de paso de los ganados merinos, productores de la mejor lana del mundo. A pesar de que también forman parte de nuestro paisaje ¿por cuánto tiempo?, las cañadas son un derecho de paso, o sea, un concepto jurídico.

Algunos rebaños que venían de Soria entraban por los páramos del Esgueva y llegaban a la ciudad por la pradera del Carmen. Los que venían de Palencia entraban por Valoria La Buena y los de León, por Mayorga. En cualquier caso, si querían seguir hacia Extremadura pasando por Salamanca, debían seguir por Tordesillas y tomar esta cañada real que vamos a recorrer.


De Tordesillas a Pollos sigue la carretera, y de ahí al Trabancos se encuentra perdida. Pero el paisaje y el paseo merecen la pena a partir de este río (o, mejor dicho, de este cauce seco). Un prado perfectamente amojonado indica sin lugar a dudas el comienzo actual de la cañada. Ahora no hay mas que dejarse llevar entre encinas centenarias, pinarillos, impensables toboganes que cruzan valles, tierras de labor, dehesas… Como la cañada está amojonada –hasta que sale de la provincia de Valladolid- el camino no admite equivocaciones.

El paisaje que se observa desde esta cañada serpenteante es uno de los más curiosos de nuestra provincia: junto a las abundantes encinas, la vista se pierde, hacia el norte, entre las primeras ondulaciones y el amplio valle del Duero. Hacia el sur, los cerros que nos aproximan a Nava del Rey suponen otro gran escalón que conforma esta insólita perspectiva.

Es gratificante ver cómo se conservan los pastos entre tierras de labor. Así, rodamos –o caminamos- por una verdadera cañada, no por una mera línea imaginaria. Han sido casi 20 kilómetros de auténtica cañada real. Nada, si lo comparamos con los 450 kilómetros que aún quedarían en nuestra provincia.

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2 comentarios para “Hacia Salamanca por la cañada real”

  1. Sade Dice:

    Precioso blog; me encanta ver mi tierra a través de vuestros ojos; es una forma de tener varias y diversas perspectivas. Buenas fotos, buen texto… muy agradable venir de visita.
    Un saludo.

  2. Charo Dice:

    Me gustaría poder visitar esas tierras algún día no muy lejano. Nunca he estado en la meseta norte, tengo la esperanza de que esa tierra “árida y fría” sea más acogedora que la mía, ese Mediterráneo húmedo y a veces sofocante.

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