Archivos de la categoría ‘General’

Frutos de otoño

1 Noviembre, 2009

Endrinas

El otoño es un tiempo distinto y especial. Los colores poseen un brillo peculiar, pues el sol ya no tiene la fuerza deslumbrante del verano y pone cada color en su tono perfecto. Además, aparecen los amarillos, casi dorados, en los árboles, y esa tonalidad de rojo, o azulado, o verde en muchos frutos. Es una pena que este otoño -ya mediado- no nos haya traído la otoñada, con su hierba nueva y sus hongos…

Pero sigue siendo la estación por excelencia para recoger frutos. Lo vemos con claridad en las salidas en bici de estos días. Uno de los primeros frutos, riquísimos, son las zarzamoras, que encontramos en los zarzales de riberas y otros lugares húmedos. Pero hay que esperar a tomar las moras más negras, pues las rojas no están dulces todavía. No obstante, a estas alturas del otoño ya casi no quedan zarzamoras, pues se dan sobre todo a finales del verano y comienzos del otoño.

Las endrinas, de un azul casi negro, permanecerán en el arbusto hasta finales de la estación. Con ellas se elabora el pacharán o licor de endrinas. Las podemos coger en casi toda la provincia: Tierra de Campos, Torozos, Medina, pues se encuentran a modo de barreras en los límites de las tierras de labor con montes o caminos.

Majuelas

Dentro del género que llamábamos tapaculos de nuestra niñez, tenemos un montón de frutos globosos de color rojo. Uno de ellos es el del rosal silvestre. Otro, las majuelas del majuelo, comestibles si están muy maduras. Según los entendidos, poseen un altísimo contenido de vitamina C. Los dos adornan los caminos de otoño, especialmente cuando brillan al sol.

Almendrucos

Ahora hay que aprovechar también para comer almendrucos, pues los almendros son muy abundantes en nuestra provincia. Antaño, las viñas, huertas, josas y muchos caminos estaban adornados con estos árboles. Debido a su fortaleza -sólo necesitan un clima templado y terreno seco- hoy todavía adornan nuestro paisaje.Y nadie nos va a impedir darnos una buena merienda de almendrucos. Pero ¡cuidado! que también hay muchos amargos, que fueron utilizados para especialidades farmacéuticas.

Acerolas
Otros árboles frutales menos abundantes son los nogales, los membrillos, las higueras, o los acerolos, plantados desde hace años en nuestra provincia en muchas huertas y ciertos caminos. Y también podemos encontrar algunas parras asilvestradas -hemos visto más de un viejo majuelo en tierras hoy de pinar- que siguen dando uvas dulces a pesar de los pesares. O buscar -al modo de aquellas espigadoras- rampojos una vez finalizada la vendimia.

Ya maduras, empiezan a caerse de encinas y robles las bellotas, perfectamente comestibles a pesar de su fuerte sabor a madera. Aunque mejor las saborearemos bien asadas.

Bellotas de roble

Estos son algunos de los frutos sabrosos que nos encontramos en nuestros paseos otoñales. Los frutos de otros árboles o arbustos -cornejo, aligustre,torvisco, enebro…- estarán adornando campos y caminos e incluso algunos, como los de la escoba y la retama nos alegraran el oído con sus agradables sonajeros.

Ardores estivales

28 Agosto, 2009

Girasoles

Por fin, los ardores veraniegos han  visitado nuestra tierra los pasados días de este mes de agosto. Parecía que no iba a hacer calor de verdad pero, al final, ¡vaya si lo ha hecho! ¡Ni por la noche hemos respirado!Páramo
Los campos estaban agostados, vestidos de amarillo pálido. Cuando nos hemos metido a campo traviesa con la bici, daba pena ver las profundas grietas de la tierra en los campos cosechados.Estaban pidiendo agua a gritos. Pero tendrán que esperar al otoño. Por contra, el agua -procedente del subsuelo-  abundaba en los campos de maiz y remolacha. Pero la humedad caliente que llegaba como un fuerte vaho al ciclista tampoco ayudaba nada. Sólo la brisa, cuando era contraria, ayudaba a sobre llevar los calores.

atardecer
Claro que lo mejor era salir a la caída de la tarde, cuando ya los campos habían dejado de arder. Y lo mejor de todo era llegar a una acequia o al Duero y zambullirte sin piedad. Parecía que la piel, o reseca o agotada con el sudor, renacía de nuevo.
En los campos quedaba la sed continua del estío, los amarillos vivos de los girasoles -casi la única alegría de la paramera catellana- y los majoletos verdes en medio de tanta calorina.
A nuestro lado, el majestuoso Duero. Y nosotros, respirando. Un verano más.

Duero

Cambiando de estación

31 Mayo, 2009

De estación meteorológica.

Durante esta semana hemos cambiado de una agradable temperatura a un calor sofocante. Parece que la primavera nos deja y se cuela en nuestros campos y ciudades el verano. El color de la vegetación todavía es verde pero ya asoman los dorados. Muchas plantas nos ofrecen sus flores de mil aromas y tonalidades pero pronto todo se va a transformar en un amarillo seco. No deja de ser un momento estupendo para salir al campo a caminar o andar en bici.

Villanubla

Mientras preparamos otra entrada con una ruta por los alrededores palentinos de Tierra de Campos, ahí van estas fotografías de paisajes primaverales…   que van a morir.

OrejaUn terreno que hace unos meses estaba repleto de piedras calizas, típicas en nuestros páramos, ayer se encontraba salpicado de colorido. Compara. Al lado se iniciaba un vallejo, pero el manantial de Oreja estaba seco. Algunos árboles solitarios y muchos majanos también alegraban la paramera. La cañada de la Yunta parecía -por una vez- sacada de un cuento de hadas.

ValcorbaY así encontramos las fuentes del Valcorba, donde antaño se levantara Minguela. Insoportables para los ciclistas que íbamos en pantalón corto: pagamos nuestro tributo a las hortigas (que siempre son mucho más benignas que Hacienda). Por lo demás, la fuente tenía un poquito de agua y los campos de los alrededores también lucían un verde intenso.

El Abrojo y San Pedro Regalado

12 Mayo, 2009

San Pedro Regalado (en la actual capilla del Abrojo)

Dos kilómetros al sur de Laguna de Duero, precisamente en la orilla del río y al lado de unas llamativas murallas, encontramos los restos del convento del Abrojo, del que fuera prelado San Pedro Regalado, patrono de Valladolid.

¿Qué queda? Prácticamente nada. Junto a un muro de piedra, protegido por álamos, vemos cómo mana aún la fuente de San Pedro. Debió ser, pues, la fuente del convento. Al lado, queda una alberca que utilizaba el Regalado para regar la huerta próxima y en la que vemos pacíficos cangrejos.

Fuente de San Pedro
Cerca de la fuente, al lado contrario de la muralla, hay una finca de labranza que guarda -entre la casa y el río- una pequeña ermita o capilla del Santo donde todos los años el 13 de mayo, hacia la una del mediodía, se celebra la Misa de San Pedro y una breve procesión.

Y esto es todo. Entre las riadas, la desamortización y el olvido, algo ha quedado. Tal vez si investigamos por la ribera podamos descubrir algo más. Pero serán piedras desordenadas y medio tapadas en la maleza.

El sitio es agradable y a él se accede fácilmente desde Laguna o desde la carretera de Madrid, a la altura del puente. También se puede llegar en coche.

Al lado se encuentra el Bosque Real, donde la reina Isabel mandara construir un quarto de aposentamiento para descanso de reyes. Después, Felipe II lo cerca con la muralla y cubos almenados que vemos para dedicarlo a la caza. El quarto desaparece en el siglo XVII a causa de un incendio y hoy el Bosque es una urbanización. En la esquina suroeste,  cerca de la fuente, vemos en ladrillo restos de lo que fuera una portada.

Aguas abajo llegaríamos hasta los restos de una aceña -solo queda la pesquera- y al otro lado de la carretera, cruzada otra urbanización, tenemos otro idílico lugar: el Coto de Castillejo, donde ya Juan II cazaba y pescaba.

DueroEn fin, el vallisoletano Regalado, patrono de los toreros -tranquilizó a un toro bravo que se había escapado y hacía de las suyas- bien puede serlo también de caminantes y ciclistas pucelanos, pues se desplazaba con frecuencia -a pie o en burra- desde el Abrojo a la Aguilera, en Aranda de Duero, donde igualmente era prelado de otro convento. ¿Iría por el camino de los Aragoneses: Laguna, Tudela, Peñalba, Olivares, Valbuena, Pesquera…? En nuestros paseos no encontramos toros bravos enfurecidos, pero sí, alguna vez, perros con deseos de morder…

Árboles en invierno

21 Diciembre, 2008

¡Qué colores y tonalidades muestran la mayoría de los árboles de nuestros campos en otoño! Incluso en verano, cuando todo es fuego, se agradece acogerse –relativamente fresco- bajo la sombra de un álamo.

roble

En invierno los árboles también tienen su encanto. Vemos perfectamente como se van adelgazando desde el inicio del tronco hasta el final de sus extremidades, las ramas. A veces se dividen en cientos, miles, de pequeñísimas ramificaciones.

Todos distintos, todos diferentes, pero todos siguiendo a su manera la misma regla. Se les ve mostrando su perfil. El color, ahora, es lo de menos. Nos muestran, por encima de todo, la forma. El color y tono los apreciamos más bien en verano o en otoño.

chopo

Los más llamativos son los robles. Claro que para observarles delgados es preciso a que entre de verdad el invierno. Bien porque ya estemos en fechas invernales o bien porque las heladas sean una realidad persistente… aunque el calendario señale sólo el otoño. Los robles se esparcen enviando sus ramas hacia todas las direcciones. Los almendros se dirigen, más bien, hacia arriba. Los álamos envían hacia arriba las ramas principales y las demás varían…

almendros

Y luego están las encinas y los pinos, que no sueltan su hoja en invierno. Como si fueran más tímidos, la van reponiendo a la vez que de ella se desprenden. Pero en invierno su vestimenta brilla más gracias a las lluvias, al viento y al frío.

Además, todos se adornan con musgos y líquenes que mantienen en razón a la humedad del invierno.

encina-reflejada

De manera que en nuestras salidas invernales podemos estar especialmente atentos a estos seres vivos tan peculiares y distintos a los humanos… ¡Qué paciencia la de los árboles, siempre sin moverse del sitio en el que nacieron!