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Estribaciones de Torozos entre Hornija y Bajoz

18 Octubre, 2009
Arroyo Marrundiel; al fondo, perfil del cerro de las Canteras

Arroyo Marrundiel; al fondo, perfil del cerro de las Canteras

Además del cerro de las Canteras, al que dedicamos la entrada anterior (véase el mapa en esa entrada), en  la ruta desde Villalar de los Comuneros podemos señalar también otros puntos interesantes en esta excursión que discurre por lo que podríamos denominar estribaciones del páramo de los Torozos en los valles del Hornija y el Bajoz.

  • Molino Nuevo

Molino Nuevo
Poco después de salir de Villalar dejamos un parque con su fuente -lugar aradable en verano- y, cruzado el Hornija, tomamos una buena pista paralela al río. Al otro lado, tras una alameda, en la orilla izquierda,se divisan las ruinas del llamado Molino Nuevo, que posee tres impresionantes cárcavos.Desgraciadamente, tanto el entorno del molino como el mismo río, suelen estar secos. Y no se puede llegar a él, pues está cercado en razón a que suele haber ganado.

  • Las fuentes de Pedrosa

La Fuentica
En Pedrosa del Rey,después de contemplar la torre del cementerio, que perteneció a la iglesia de Santa Cruz,nos acercamos a la plaza mayor. Además de la esbelta iglesia, vemos a su lado -y bajo el Ayuntamiento- la vieja y hundida fuente del Caño que ha sido recientemente restaurada.
Antes de salir saludamos a la Virgen de Gracia en su ermita junto a la fuente construida por la Hermandad de Ganaderos en MCML, que posee al lado un larguísimo abrevadero.
Y por si fuera poco, ya en las estribaciones del cerro que nos separa de Casasola, nos refrescamos en la Fuentica, escoltada por dos olmos, que también ha sido restaurada con un moderno sotechado y algunas mesas de madera.

  • Más canteras y Casasola

Caseta, era de Casasola
La subida es fuerte, pero la recompensa merece la pena: el valle del Duero se nos ofrece, inmenso, a la vista. Cruzamos entre restos de lo que fueron canteras; los conejos han consquistado este territorio en el que no se cultiva y parece que viven tranquilos.Bajamos la cuesta Blanca entre almendros al mismo tiempo que contemplamos Casasola de Arión, abrazada por el Bajoz. Merece la pena dar una vuelta por las eras para ver interesantes construcciones tradicionales.
Ya enfilando el cerro de las Canteras nos acercamos a la ermita de la también Virgen de Gracia, todavía en construcción y totalmente moderna, pero equilibrada y agradable.

  • Villalbarba

Cuesta Redonda
Ya de vuelta pasamos por Villalbarba, localidad recostada junto al Bajoz y entre cerros redondos. Posee ese encanto propio de los lugares un tanto alejados de las vías ordinarias de comunicación. La fuente o pozo que tanto servicio diera en otros tiempos la vemos primorosamente restaurada. Abundan también las sencillas casas de barro y los palomares circulares.

Ya en Villalar descubrimos las ruinas de palomares de barro que todavía conservan un aire ciclópeo. ¡Debieron albergar millones de palomas y pichones! Esta tierra, en las estribaciones del páramo está también muy cerca del Duero y de Tierra de Campos, por lo que tanto el paisaje como la arquitectura popular posee distintas esencias.

Olvidadas canteras de un páramo lejano

12 Octubre, 2009

De Villalar a las Canteras43 km aprox.

Un aislado y alargado paramillo se extiende entre Casasola de Arión y Tiedra. Tiene unos cuatro kilómetros de largo por uno -o medio- de ancho. Su orientación es Norte-Sur, en contraste con el páramo de los Torozos, que tiene orientación Este-Oeste, y del que se desgajó hace casi dos millones de años. La mitad Norte pertenece a Benafarces. La otra mitad a Villalonso, y la ladera Este a Casasola.

¿Por qué quedó aislado y en diferente orientación, pues debería haber desaparecido, como de hecho ocurrió con los que se levantaron en la provincia de Zamora y en buena parte de la de Valladolid? Tal vez por la particular consistencia y calidad de la piedra caliza que cubre y protege su superficie. Además, esto explicaría otra importante característica del lugar: que durante siglos se ha dedicado a la explotación, mediante canteras, de la piedra.

Restos del Chozo

Pero vayamos por partes: ¿Qué  nos llama la atención al llegar al páramo? Pues la cantidad de piedras de todos los tamaños que abundan, tanto formando linderos como amontonadas. En otras parameras -Torozos, Cogeces, Cerrato- también abundan, pero suelen ser irregulares y más bien pequeñas, al margen los grandes bloques unidos al terreno. A medio tallarAquí, además, muchas son regulares, como si hubieran sido talladas. Y efectivamente lo fueron, pues el topónimo del lugar -las Canteras- nos dice lo que un día fue. Además, pueden verse muchas piedras con señales de haber sido trabajadas, mostrando resaltes y canalillos. Esto confirma también la buena calidad de la piedra caliza que aquí aflora. Y esta puede ser también la causa de por qué aguantó aislado el páramo resistiéndose a la erosión, mientras sus compañeros caían.

Pero hay más.

Veremos los muros de un viejo chozo construidos con auténtica piedra de cantería; una mesa con sus sillas que bien pudieron usar los Picapiedra (nunca mejor dicho); una especie de asientos -siempre pétreos- dispuestos en semicírculo como para formar consejo….

Mesa

Y también hemos podido saber que algunas iglesias y palacios de Toro, y muchos templos de la comarca, se construyeron con piedra extraída y tallada aquí . O sea, que estamos sobre  las mejores calizas de la provincia.
Sin embargo, la explotación debió ser superficial -la capa de caliza es superficial- pues no apreciamos concavidades y el páramo es perfectamente raso.

Almendros
Luego, nos llamará la atención la abundancia de almendros, sobre todo en la mitad Norte, en Benafarces. De todos los tamaños -pequeños y grandes-, en linderos, delimitando josas, agrupados… Ya no están cuidados ni reguilados, pero siguen ofreciendo buenos almendrucos, algunos amargos. Además, la abundancia de piedras -para sentarse y para cascarlos- invita a saborearlos en el mismo pie del árbol. La parte de Villalonso no posee casi almendros, y algunas zonas del páramo han sido repobladas con pinos de Alepo.

Incluso descubrimos los restos de una fuente, manantial o pozo en el mismo ras del páramo. Nos lo estaban señalando unos chopos y junqueras y, al acercarnos, vimos los restos de lo que pudo ser el pilón. Agua -era principios del otoño, tras el seco verano- no había.  Esto sin contar las fuentes de la ladera de Casasola:  el Herreñalico y Valdesosnal, entre otras.
Los álamos señalan la fuente
Finalmente, el páramo es un mirador perfecto de esta comarca en la que se mezclan los Torozos, la llanura toresana, el valle del Duero y los límites de Tierra de Campos. Se divisan un montón de pueblos, destacando Toro y sus torres eclesiásticas, castillos -Villalonso a un tiro de piedra, Tiedra más lejos-, tesos escindidos del páramo, como el Agudillo, la cuesta Genilla, o San Cristóbal.

O sea, otro paisaje diferente y con su encanto sencillo en esta llanura castellana en la que algunos destacan su monotonía. ¿O la monotonía está en al mirada?

Ciguñuela y su prado

19 Septiembre, 2009

Ciguñuela7 km aprox.

Ciguñuela es una pequeña localidad que tiene mucho a su favor. Por ejemplo:

  • Está cerca de Valladolid, para llegar en bici
  • Posee páramos y valles con abundantes fuentes
  • Por su término cruza el Camino de Santiago
  • Goza de impresionantes vistas al valle del Duero
  • Un faro señala la localidad en buena parte del páramo

Dicho esto a modo de presentación, sugerimos la ruta dibujada arriba como una de tantas posibles.

El primer desvío nos lleva, tras pasar junto a un vértice geodésico, a las laderas del Montico, donde contemplamos el valle de Ciguñuela y los pinares de Simancas. Incluso distinguimos, si el día es claro, el Guadarrama. Es un buen mirador aunque el de Buenavista es todavía mejor. Desde el páramo vemos también el faro o linterna de la torre de San Ginés, que se deja ver también desde Villanubla y otros muchos puntos de a paramera de Torozos.

Desde el Montico

Después retomamos la senda para bajar hacia el valle. Tres fuentes nos están llamando desde el Oeste. Merece la pena, al menos, acercarse hasta la de los Pocicos, perfectamente señalada por un chopo. Suele manar siempre.

Luego, ya habiendo conectado con el Camino de Santiago, hay que pasear tranquilamente por el Prado, rico en fuentes, frescor –y verdor- e historia (podemos contemplar las ruinas de un viejo molino). Aquí se juntan varios arroyos cuyas aguas movieron las piedras del molino durante siglos. Tiene una amplia poza, manantiales, regatos, álamos…

El Camino

La fuente de los Picones está siempre activa y al lado vemos la cabaña de cazadores, siempre abierta y dispuesta a recibir caminantes y ciclistas. Tiene mesa, bancos y chimenea.
A pesar de las muchas y buenas vistas que el término posee, el Prado es, sin duda el mejor y más agradable lugar de Ciguñuela. Además, se encuentra protegido en tres puntos cardinales por las laderas del páramo y abierto al Sur, de manera que el clima nunca es extremo. Esta misma protección sirve para esquivar por la noche las potentes luces de la Ciudad y poder contemplar uno de los más nítidos cielos estrellados en nuestra Provincia.

Por la fuerte cuesta de la Varguilla subimos de nuevo a Ciguñuela para contemplar, ya más despacio, la iglesia, el humilladero, algunas bodegas y las muchas casas construidas en buena piedra caliza que todavía quedan. Vemos también la peculiar casa del Maestro.

Pero si en vez de ésta, preferimos otra ruta, en plaza Mayor tenemos un panel que nos ofrece seis rutas diferentes por los alrededores del pueblo. Y una séptima por sus calles y plazas.

Torre de San Ginés

Valladolid-Villanubla

15 Junio, 2009

A Villanubla podemos llegar desde Valladolid en poco más de una hora, y volver en menos tiempo todavía, pues es cuesta abajo.

Roble en el canto del páramo
El camino más cómodo para subir es, sin duda, el firme del Tren Burra, que ya hemos comentado en otra entrada. También se puede subir por Fuensaldaña, y así enfilamos la vuelta completa a la pista de aterrizaje; por la cañada de Bambilla, que sale casi paralela a la carretera de Gijón por la derecha desde la Victoria; o por el camino que saliendo de Zaratán sube por el valle del Tren Burra. O por Ciguñuela. O por cualquier otra ruta que nos parezca. Son muchos los caminos que nos conducen a Villanubla.

¿Qué podemos ver? ¿A dónde acercarnos?

Villanubla nos depara varias sorpresas. Sin salir del casco urbano podemos visitar la zona de parque y fuentes, protegida de arbolado y siempre fresca. Cerca tenemos huertas, con sus típicas vallas de piedra caliza, y restos de otros manantiales y palomares.

Monasterio y palomar

Pero, sobre todo, hemos de acercarnos hasta la fuente de los Ángeles donde al lado se levanta lo que fue convento de los Ángeles, de ermitaños de San Agustín , con sus buenas tapias pétreas aun de pie. Tras el monasterio vemos el chortal donde nace el Hontanija, junto a un chopo tal vez ya seco y las ruinas de un palomar. Curioso lugar donde el agua brota casi en el ras del páramo. Un poco más al Sur, siguiendo el camino, vemos otro precioso palomar en mejor estado.

Sin salir todavía del pueblo, nos acercamos al extremo Oeste para comtemplar, desde un mirador, el comienzo del valle del Hontanija. Si la iglesia parroquial estuviera abierta, nos llamará la atención algunas joyas como la hermosa talla de una Inmaculada. Y no olvidemos pasar junto al humilladero de Cristo, camino del cementerio.

MolinoFuera ya de la localidad nos espera, en el límite Suroeste de la pista, los restos de un viejo molino de cubo. Carecía de balsa y precisamente el cubo facilitaba la presión necesaria para mover las piedras molineras. Un caz trae el agua bordeando el camino y debajo vemos la pequeña bóveda de salida. Abunda el tomillo salsero.

Siguiendo este mismo camino acabamos por subir al páramo y acercarnos al vallado de la pista, Vemos una hilera de chopos hacia el Norte que señalan la fuente del Caño que es, en realidad, otro chortal mucho más caudaloso y fuerte que el visitado junto al  molino. El agua, limpia y fresca, sale junto a la roca caliza y refresca toda la cola de este agradable vallejo.

Otros paisajes de Villanubla los tenemos en las cercanías de los monte Torozos, hacia Peñaflor, o en los molinos situados donde el Ontanija cruza la carretera de Wamba…

Fuente del Caño

Algo más sobre la fuente y convento de los Ángeles

Estos muros y esta fuente –que también nace tras los muros, pues toda la zona es o fue un hontanar- están llenos de historia y misterio.
Ya 1360 existía un cenobio del Císter dedicado a San Bernardo y regido por la Orden de Calatrava. Y aquí vivía uno de sus Grandes Maestres: Diego García de Padilla, hermano de María de Padilla, amante del rey Pedro I, que acabaría siendo nombrado Gran Maestre de esta Orden Militar en 1355. Pero Diego se pasó al bando de Enrique II, provocando la venganza de Pedro I.
En estos muros se situó el primer monasterio agustino donde se aplicó la reforma que adoptó el modo de vida austero de los recoletos. La inició precisamente este convento fray Juan de Alarcón, allá por 1431. Se conocería como monasterio de Los Santos, y aquí reposan los restos del primer almirante de Castilla, Don Sancho de Bazán. Entre los hechos importantes de este marino se encuentra el comandar la flota que llevaría desde Laredo (Santander) a Flandes a Juana La Loca, hija de los Reyes Católicos, para convertirse en la esposa de Enrique el Hermoso.
También se alojó aquí, la noche antes de su matrimonio, la princesa alemana Mariana de Neoburgo que casó en el Palacio Real de Valladolid con Carlos II el Hechizado un 14 de mayo de 1690.
Finalmente, la Guerra de la Independencia supuso un duro golpe para el convento, que fue saqueado y quemado por los franceses en enero de 1809. La guinda fue puesta por el proceso desamortizador del siglo XIX, que provocó la definitiva ruina del lugar. En 1990 lo compró el artista Antonio Amens que lo adecenta y lo dedica a la actividad hostelera y cultural, hasta 2005, que cierra ante la instalación de un motel junto al edificio. Poco después se construye un depósito municipal de agua a su costado que -según el propietario del recinto murado- provocó que el hontanar dejara de serlo.

De manera que, clista o caminante, si un día de niebla-¡estamos en Villanubla!- te encuentras con un fantasma paseando por las llanuras infinitas del páramo, será muy difícil saber quien de todos los muchos habitantes del convento es…  a no ser que se identifique.

El trenecillo de Torozos: de Zaratán a Villanubla

28 Septiembre, 2008

En Valladolid aun queda el recuerdo del Tren Burra, que tenía la estación junto al puente Mayor en la plaza de San Bartolomé y unía la ciudad con Medina de Rioseco, si bien luego continuaba hacia otras localidades de la Tierra de Campos.

Pero aquí solo hablaremos de la ascensión a Villanubla; muchos viajeros recuerdan cómo la subida desde Zaratán al páramo, bordeando la ladera y ganando poco a poco altura era verdaderamente lenta. Se cuenta –algún testigo así nos lo ha narrado- que los viajeros se apeaban del tren cuando iba lleno porque la máquina no podía más, y subían andando hasta el ras del páramo, donde todos -salvo los enfermos, que seguían en sus asientos- esperaban la llegada del trenecillo. Una vez allí continuaba, ahora raudo, hasta Villanubla, Torozos, La Mudarra, Coruñeses, Rioseco…

No queda nada del trenecillo, salvo el trazado de la subida. Y, efectivamente, podemos seguir las huellas de este viejo artefacto. En Zaratán nos dirigimos a la parte más alta del pueblo y, antes de llegar al depósito de agua, nos topamos con un viejo puente –se está reconstruyendo en estos momentos- bajo el que pasaba el ferrocarril. Ya estamos encaminados.

Son algo más de tres kilómetros de subida. De tranquila y pacífica subida. No se nota el desnivel. Incluso, si tenemos el viento a favor, parecerá que vamos llaneando sin dificultad.

El paisaje merece la pena. Siempre encaramados en la ladera. A nuestra izquierda, un amplio vallejo que suele sembrarse de cereal. Atrás, en la lejanía del horizonte, el valle del Duero. A la derecha, la ladera del páramo. El firme se conserva perfectamente. Cruzamos entre robles, más tarde vemos chopos que denotan humedad ¿habrá un manantial cerca?, luego pasamos entre dos buenas paredes de yeso tal vez alguno eche pie a tierra, abajo vemos un pozo con su abrevadero… y, al final, cuando estamos casi arriba, el paso se corta por una tapia. Debemos descender -¡cuidado!- unos pocos metros para tomar el camino que se veía en el valle y… ¡ya estamos en el páramo!

De aquí a Villanubla hay algo menos de tres kilómetros. El firme casi no se conserva; un camino lo aprovecha pero está bastante mal y mejor ir por el paralelo que está un poco mas al oeste. Aquí podemos ver los antiguos almacenes de la estación dedicados hoy a motel.

Fuentes en Torozos

29 Agosto, 2008

En verano hay que beber abundantemente cuando salimos a dar una vuelta en bici. Lo normal es llevar algún bidón de agua u otro líquido y, a la vez, repostar en el camino ya sea en fuentes, ya en bares. Bares hay en casi todos los pueblos, al igual que fuentes. Pero éstas, además, abundan en el campo, razón por la cual podemos beber agua en muchos puntos de nuestro trayecto si lo planificamos adecuadamente.

Hoy daremos una vuelta por las fuentes de las estribaciones suroccidentales del páramo de los Torozos. Y debemos empezar  sabeiendo que este páramo es como un gran embalse que recoge aguas en las épocas lluviosas para soltarla, mediante fuentes y manantiales, a lo largo de todo el año. Ciertamente que muchas fuentes tradicionales hoy se encuentran secas, debido a la explotación de los acuíferos. Pero todavía quedan otras.

En Matilla de los Caños vemos una amplia y noble fuente con dos magníficos caños… ¡secos! Pero si –cerca de esa fuente que da apellido a Matilla- tomamos una pista que sale hacia el norte e, inmediatamente, nos desviamos a la derecha antes de una nave, resulta que llegamos después de recorrer unos 500 metros a la fuente de Carralate, que todavía ofrece un humilde chorro de excelente agua. Lo mejor de esta fuente –siendo buena el agua- es su situación. Se encuentra no en un vallejo, sino en plena la ladera del páramo, abierta hacia el valle del Duero, sin casi árboles u accidentes que nos impidan la contemplación de un amplísimo horizonte … Como el camino acaba en la misma fuente, no podemos seguir adelante salvo que –con la bici de la mano- subamos andando hasta tomar un camino ya en la planicie paramera.

Carralate

En la misma Velilla, también en la cuesta del páramo, tenemos dos simpáticas fuentes: fuente la Poza, junto a la carretera de Tordesillas y la del Caño, que da un poquito de caudal al arroyo de la Reguera. La primera es sobre todo pastoril a juzgar por los de abrevaderos, comederos y restos de otras piedras ganaderas -donde se los pastores preparaban potingues- que vemos en las cercanías. La del Caño es la típica fuente de pueblo: el caño, el abrevadero para el ganado y la artesa para las lavanderas. Está en un simpático y fresco lugar, arropada por una alameda.

Del Caño (Velilla)

Si desde Velilla nos acercamos a Berceruelo, nos encontramos con el manantial del Almedro y la fuente de los Curas, muy próximas las dos, en el arroyo Zorita. Hay que bajar al mismo arroyo y buscar las fuentes, si queremos dar con ellas. Es un tranquilo lugar hundido en el páramo.

Aquí debemos citar la famosísima fuente Bercero, en el término de Castrodeza y junto a la carretera de Bercero (de ahí el nombre). Siempre que pasemos por allí seguro que encontraremos a alguien llenando garrafas o bidones para llevárselos a casa y así no tener que beber agua del grifo. Tiene excelentes propiedades digestivas y contra las piedras, según los usuarios.

La Trillona

Y, ya en Bercero, hemos de acercarnos a la fuente de la Trillona, junto a un camino que discurre junto al arroyo y la ladera del páramo. Es amplia, de piedra y nos recuerda la fuente de Matilla, si bien el panorama que nos ofrece –mirando al Este- es de amplios horizontes.

Estas son algunas fuentes que hemos visto en esta zona. Otras no las hemos podido ver porque han desaparecido como la de Carramonte o la del Cárcavo, o bien su caudal ha sido capturado para abastecimiento de la población, como la de Valcuevo. Pero en artículos siguientes hablaremos de otras zonas y de sus manantiales.