Donde nace el Jaramiel

2 Octubre, 2009 por piscatorem

-Ver el mapa en la entrada anterior-

Los dos Piñeles están bien protegidos en el valle del arroyo Esgueva (ya se ve que este es, también, un nombre común). Pero esta protección, si el día es caluroso, puede volverse en contra del ciclista, especialmente si subimos por el valle hacia el páramo.

Fuente

Aunque tomamos la carretera para no dar vueltas, la ruta no fue aburrida. A mitad de camino entre los Piñeles vimos una cruz que recordaba un fallecimiento (aquí murió Julián Requejo a los 25 años…) a principios del siglo pasado y, nada más dejar Piñel de Arriba pasamos junto a la fuente de Antanarejas, de adornado caño y generoso pilón. Como está protegida por arbolado, no es mal sitio para descansar.

Las fuentes del Jaramiel están secas. Una caseta protege lo que queda de la más importante. Un poco más abajo, una vieja charca donde debió manar agua se encuentra seca, custodiada por una olmedilla y un motor que le debe succionar la poca vida que a veces pueda tener.

Ondulaciones

Y así, entre majanos y extensos campos de cereal ligeramente ondulados nos vamos alejando del Jaramiel, que por aquí todavía no ha formado valle. A lo lejos, el Guadarrama. Encima, el cielo azul y el sol de agosto, inmisericorde con los cilistas. Menos mal que el páramo nos envía una suave y continua brisa.

Después de dejar a la izquierda unas viñas con su bodega, llegamos a una zona de robles donde también empiezan los vallejos que nos conducirán al valle Esgueva.Hay que elegir. Al final de la buena pista elegida, descubrimos que en la parte baja de este valle se encuentra el despoblado de Granadilla. Hicimos el propósito de volver un día a esta zona para inspeccionar despacio los muchísimos vallejos que aquí se han formado para descubrir muchos de sus secretos: manantiales, chozos, bosques, miradores, despoblados… Todo se andará y se escribirá.

Hacia Granadilla

Después de atravesar entre prados, almendros y algunos cultivos, nos plantamos en el Esgueva frente a Castroverde. Por la pista paralela al río fue un placer rodar hasta Villafuerte, pasando por Amusquillo y Villaco.

Olivares del Cerrato

28 Septiembre, 2009 por piscatorem

Jarmiel64 km aprox

El pasado verano hicimos este recorrido del que todavía no habíamos dado cuenta. Seguro que el otoño -recién llegado- es mejor época para rodar que el caluroso estío dejado atrás. Y es que los ciclistas y caminantes vivimos los meses y las estaciones como vivimos los caminos: caminante, no hay verano, se hace verano al andar…

Olivos

Lo primero que nos llamó la atención después de una suave subida al páramo -Villafuerte está ya alto- fue el joven olivar que se cultiva cerca de Castrillo. Los olivos, aquí mas arbustos que árboles, cuentan con sus espalderas para facilitar la recolección. No hay demasiados olivares por la zona; solamente el que está entre Tudela y La Cistérniga, ya cerca del Duero. Desde el cerral próximo pudimos contemplar  el valle del Jaramiel y la ermita de Capilludos, en la ladera.

En Castrillo abundan las fuentes. ¡Qué agua tan fresca y agradable en pleno verano! Luego, bordeando el páramo de las Atalayas, en cuya cuesta aún se levantan algunas (o sea, algunos robles y encinas de buen porte) nos metimos por el vallejo de la Peña Trastornada. Por cierto: ni este manantial ni el del tío Herrero ni el del Chopón manan. No existen ya.

Corraliza

A mitad del vallejo, una antigua corraliza con su chozo en relativo buen estado. Y entre matas de roble y encina, llegamos a la rasante de la paramera.

Pero poco duramos arriba. Por el camino de Valdebodega enfilamos de nuevo el valle -esta vez cuesta abajo- hasta llegar al poblado -despoblado realmente- de Jaramiel de Abajo. Al menos sirve para que las golondrinas aniden tranquilas en esta ruina.

Más subidas y bajadas. Más encinas y robles. Espadañas del Jaramiel. Pozos. Tierras onduladas. Finalmente, una amplia pista -en realidad el firme de una carretera en construcción- nos deja, después de pasar junto a la fuente del Cura, en Piñel de Abajo, en una pradera con álamos y fuente. ¿Qué mejor sitio para descansar y reponer energías gracias al queso, chorizo, pan, vino y agua?

Robles

En la próxima entrada contaremos la vuelta. Pero estas tierras y valles del Cerrato tienen, la verdad, su especial encanto con tanto recoveco adornado de viejos robles, testigos de otros tiempos y otros modos de vida. Tal vez aquí todavía se mantiene, por alejado y en parte incomunicado, la vieja esencia de la dura y sobria Castilla.

  • Sobre el origen de Jaramiel

Este valle se encuentra en la comarca del Cerrato y entre dos ríos: el Esgueva al Norte y el Duero al Sur. Jaramiel puede ser el diminutivo de Jarama (del celta sara, arroyo o flujo de agua y maith con el significado de bueno), es decir, arroyo bueno. Para otros sería de origen celto romano (sara, arroyo, y mel con el significado de miel) arroyo de la miel. Por último, también podría derivar de una mezcla del árabe xara (mata), del ibérico am, sierra o altura, y de la desinencia latina ellus (pequeño), que significaría arroyo de los matorrales.  Lo que sí es cierto es que nuestro Jaramiel de hoy es verdaderamente eufónico…

Ciguñuela y su prado

19 Septiembre, 2009 por piscatorem

Ciguñuela7 km aprox.

Ciguñuela es una pequeña localidad que tiene mucho a su favor. Por ejemplo:

  • Está cerca de Valladolid, para llegar en bici
  • Posee páramos y valles con abundantes fuentes
  • Por su término cruza el Camino de Santiago
  • Goza de impresionantes vistas al valle del Duero
  • Un faro señala la localidad en buena parte del páramo

Dicho esto a modo de presentación, sugerimos la ruta dibujada arriba como una de tantas posibles.

El primer desvío nos lleva, tras pasar junto a un vértice geodésico, a las laderas del Montico, donde contemplamos el valle de Ciguñuela y los pinares de Simancas. Incluso distinguimos, si el día es claro, el Guadarrama. Es un buen mirador aunque el de Buenavista es todavía mejor. Desde el páramo vemos también el faro o linterna de la torre de San Ginés, que se deja ver también desde Villanubla y otros muchos puntos de a paramera de Torozos.

Desde el Montico

Después retomamos la senda para bajar hacia el valle. Tres fuentes nos están llamando desde el Oeste. Merece la pena, al menos, acercarse hasta la de los Pocicos, perfectamente señalada por un chopo. Suele manar siempre.

Luego, ya habiendo conectado con el Camino de Santiago, hay que pasear tranquilamente por el Prado, rico en fuentes, frescor –y verdor- e historia (podemos contemplar las ruinas de un viejo molino). Aquí se juntan varios arroyos cuyas aguas movieron las piedras del molino durante siglos. Tiene una amplia poza, manantiales, regatos, álamos…

El Camino

La fuente de los Picones está siempre activa y al lado vemos la cabaña de cazadores, siempre abierta y dispuesta a recibir caminantes y ciclistas. Tiene mesa, bancos y chimenea.
A pesar de las muchas y buenas vistas que el término posee, el Prado es, sin duda el mejor y más agradable lugar de Ciguñuela. Además, se encuentra protegido en tres puntos cardinales por las laderas del páramo y abierto al Sur, de manera que el clima nunca es extremo. Esta misma protección sirve para esquivar por la noche las potentes luces de la Ciudad y poder contemplar uno de los más nítidos cielos estrellados en nuestra Provincia.

Por la fuerte cuesta de la Varguilla subimos de nuevo a Ciguñuela para contemplar, ya más despacio, la iglesia, el humilladero, algunas bodegas y las muchas casas construidas en buena piedra caliza que todavía quedan. Vemos también la peculiar casa del Maestro.

Pero si en vez de ésta, preferimos otra ruta, en plaza Mayor tenemos un panel que nos ofrece seis rutas diferentes por los alrededores del pueblo. Y una séptima por sus calles y plazas.

Torre de San Ginés

Aceñas de Zofraguilla

8 Septiembre, 2009 por piscatorem

Zofraguilla

Es otro de esos lugares mágicos que encontramos en nuestros paseos. Aquí se juntan agua y tierra, Duero y Zapardiel, historia y leyenda, trabajo y poesía, vida y muerte, alamedas y corrientes…

Las aceñas de Zofraguilla –o Zafraguilla- se encuentran en la orilla izquierda del Duero,  poco después de que éste haya recibido al Zapardiel. Si se va en coche desde Tordesillas por la carretera de Salamanca, hay que salirse en un camino que indica Herreros (que, por cierto, eran otras aceñas) antes de la desviación a  Nava del Rey.

El lugar de Zofraguilla es muy antiguo. Ya se cita esta heredad en el 1229, cuando Fernando III la vende a Tordesillas. También se encontraba muy cerca de la ermita de la Virgen del Arenal, hoy desaparecida. (Abundan en esta zona -en la realidad y en la toponimia- los arenales que han ido dejando las aguas del Duero)

Duero y espaldón

Entre chopos, álamos, zarzas, espadañas y altas hierbas se esconden los restos de estos inmensos molinos. El lugar es muy agradable, sobre todo en verano, cuando nos llega el frescor del río y nos cubre la sombra de los árboles. Aprovechando un pequeño golfo de la orilla vemos tres deslumbrantes barcos de piedra que parecen avanzar contra corriente. Otros, como don Quijote, verían castillos emergentes de las aguas fluviales.

Aunque realmente el golfo se hizo a propósito de las aceñas, pues sin duda éstas se empezaron a construir en tierra firme para que luego, al vaciarse, quedaran para siempre varadas en el agua y dispuestas a aprovechar la corriente.

Tajamares

Tuvieron una segunda planta, añadida luego, de barro. Pero ha desaparecido casi por completo. Su perímetro, junto a la superficie del agua, tiene más superficie que más arriba, pues el muro se va remetiendo. El espigón del tajamar es redondeado, mientras que en otras aceñas se afila.

A la primera aceña se pasa por un puentecillo –todo es aquí de buena piedra caliza de cantería-  bajo el que fluyen dos corrientes de agua. La segunda tiene una compuerta inclinada que se bajaba accionando un mando desde el cuerpo de la aceña. La entrada está protegida por una puerta de barrotes de hierro, lo que subraya el aspecto de castillo. Hasta hace poco estaba cerrada con una cadena,  lo que la hacía inaccesible, razón por la que se  ha conservado relativamente bien. Ahora podemos pasar y contemplar todo bien, pero también podemos terminar de esquilmar esta fábrica con la mayor impunidad. Unos raíles metálicos sobre los que sin duda circulaba una vagoneta, nos indican el ritmo de trabajo que en otros tiempos hubo por aquí.

Entrada

compuerta y entrada

Vemos otros restos de lo que fueron estos industriosos ingenios:

Una rueda de paletas metálicas con sus álabes, y restos de otras
Restos de ruedas y paletas de madera
Ruedas dentadas (multiplicadoras o reductoras)
Ejes y barras variados
Ruedas transmitían fuerza mediante  correas…

Al parecer, el agua ofrecía suficiente energía para moler, serrar y, en los últimos años, alumbrar.

Rueda de paletas

Elemento esencial en las aceñas es la pesquera, ese dique que eleva ligeramente el nivel del agua para dirigirla hacia las ruedas de los molinos. No corta de manera perpendicular la corriente del río, sino con cierta inclinación de manera que el ángulo más agudo está en el lado de las aceñas y el grave en la orilla opuesta.

Entre la pesquera y la última aceña, un canal con su compuerta ayudaba también a regular el nivel del agua. Lo podemos superar de un salto.

Isnscripciones

Por si fuera poca la magia de este lugar descubrimos, medio tapada por el agua, una inscripción en el cuerpo exterior de la última aceña. Todo parece indicar -algunas letras están al revés- que las piedras de la inscripción fueron utilizadas originalmente en otra construcción, tal vez en otras aceñas que estaban relativamente cerca. Al menos eso indican los expertos.

Pesquera

La pesquera se forma con un espigón de grandes piedras en el lecho del río sobre las que se ponen otras ya algo menores que, en su parte superior forman una lámina más o menos regular por la que salta la corriente de agua. La presa de nuestras aceñas se encuentra rota en 5 puntos, por lo que durante el estiaje el agua no salta por toda la pesquera. Como –con más de 350 metros de largo- es de una anchura generosa, acaban por nacer sobre él sauces y matorral variado que, poco a poco, van destrozando la pesquera. Si damos una vuelta por la de Moraleja veremos que la fuerza de los arbustos ha sido mayor: en unos puntos sólo hay vegetación y en otros ya no vemos ni piedras… A eso llegará, y a más, la pesquera de Zofraguilla.

Aguas abajo de la pesquera, una isla repleta de espesa vegetación y salpicada de bancos de arena competa el paisaje.

Mágico sitio para pasar un atardecer de verano con la compañía de una bota y una caña (de vino y de pescar, respectivamente). Y si nos quedamos con ganas, a un kilómetro aguas abajo tenemos el arranque de la pesquera de las aceñas de Moraleja, y a otro tanto aguas arriba, el de Osluga. Que en Tordesillas no faltaban aceñas.

También puedes ver esta otra entrada sobre aceñas.

Reflejos

Fuente de la Bambilla

2 Septiembre, 2009 por piscatorem

Vereda hacia Fuensaldaña

¡Grata sorpresa! Esta fuente se ha conservado perfectamente. ¿Razón? Pues seguramente se deba a que ha pasado desapercibida, escondida, durante los últimos años.

Se encuentra en la orilla misma de una vereda que conduce desde Zaratán a Fuensaldaña (en el término de Valladolid, si no no la traeríamos a colación), semioculta en el herbazal. Casi nadie utiliza ya la vereda, en ella crece abundante maleza y su inicio está cortado desde Zaratán por la autovía (hay que tomarla por la pista de servicio pasado el desvío a Equinoccio). Total, que todos nos hemos olvidado de ella pero… ahí sigue.

Es la típica arca que recibe a un manantial. Diminuta, el lado por el que sale el agua es de una pieza de piedra caliza y por dentro pueden observarse las demás paredes de piedras unidas. Este tipo de fuentes se conocen a veces como pocicos, y así se llama el pago próximo por el Este. Por eso, tal vez se la conozca también como fuente del Pocico.Bambilla

Cuando la vimos, el agua estaba un poco turbia: quizá se debiera a que el caudal estaba casi estancado debido a los ardores de la estación, en pleno estío.

Total, una pequeña joya que podríamos recuperar. El paraje es muy agradable, pues el camino discurre por una ladera en la que vemos arriba abundante vegetación y almendros, y en el otro lado, un campo de labor.  Además, entre Zaratán y la fuente también nos sorprenderá un rústico puentecillo dobre un reguero sin nombre. Sin embargo, entre éste y Zaratán hay un vertedero. ¿Se podría eliminar vertedero y dejar paseo, puentecillo y  fuente?

Mapa de las fuentes de Valladolid

Ardores estivales

28 Agosto, 2009 por piscatorem

Girasoles

Por fin, los ardores veraniegos han  visitado nuestra tierra los pasados días de este mes de agosto. Parecía que no iba a hacer calor de verdad pero, al final, ¡vaya si lo ha hecho! ¡Ni por la noche hemos respirado!Páramo
Los campos estaban agostados, vestidos de amarillo pálido. Cuando nos hemos metido a campo traviesa con la bici, daba pena ver las profundas grietas de la tierra en los campos cosechados.Estaban pidiendo agua a gritos. Pero tendrán que esperar al otoño. Por contra, el agua -procedente del subsuelo-  abundaba en los campos de maiz y remolacha. Pero la humedad caliente que llegaba como un fuerte vaho al ciclista tampoco ayudaba nada. Sólo la brisa, cuando era contraria, ayudaba a sobre llevar los calores.

atardecer
Claro que lo mejor era salir a la caída de la tarde, cuando ya los campos habían dejado de arder. Y lo mejor de todo era llegar a una acequia o al Duero y zambullirte sin piedad. Parecía que la piel, o reseca o agotada con el sudor, renacía de nuevo.
En los campos quedaba la sed continua del estío, los amarillos vivos de los girasoles -casi la única alegría de la paramera catellana- y los majoletos verdes en medio de tanta calorina.
A nuestro lado, el majestuoso Duero. Y nosotros, respirando. Un verano más.

Duero