El Monte de Bobadilla

La de ayer fue una larga excursión: de Villaverde de Medina a Madrigal de las Altas Torres y vuelta. Total, 72 kms. Sin embargo, los caminos –pistas más bien- por los que fuimos estaban muy duros y compactados, sin arena suelta ni humedad. Gracias a ellos puede decirse que volamos en vez de rodar. Incluso nos ocurrió algo nada frecuente: notamos la influencia benéfica del viento a favor pero no lo negativo del aire en contra (!).

Pasamos por campos de cereal y de amapolas, por dehesas y baldíos, por montes… pero –de momento- sólo hablaremos del Monte de Bobadilla. ¿Que por qué? Pues porque fue, con mucho, lo más interesante que encontramos. A pesar de que íbamos buscando lavajos y bodones… pero en otro post comentaremos esto de los lavajos.

En nuestra provincia tenemos varios montes de encinas. El más extenso es el de Torozos, si bien es cierto que más que de encinas es de matas de encina y roble. La dehesa de Cubillas, al contrario, es conocida no sólo por su extensión, sino también por el buen porte de sus encinas. Y hay otros montes interesantes en la zona oriental de la provincia, en los páramos y laderas que forman los valles del Duero y del Esgueva.

Pero el monte de Bobadilla (que así se llama por encontrarse en el término de Bobadilla del Campo) es un monte perdido y olvidado. Perdido porque se encuentra tras de una loma, en el límite de la provincia, donde ésta linda con la de Ávila; olvidado porque prácticamente nadie lo menciona.

Sin embargo, no hay mas que darse una vuelta por allí para descubrir todo su encanto. Hay pinar y hay encinar. Pero, sobre todo, es una dehesa con encinas portentosas. Hay dehesa dedicada a pasto y hay dehesa dedicada a cultivos agrícolas. En la primera las encinas sobresalen –todavía estamos en primavera- entre floridos tapices de colores y en la segunda, las viejas encinas arropan campos de avena, centeno y cebada. Pero de matas, nada. Todos son árboles viejos, grandes, corpulentos. Es un gusto verlos; esperemos que sigan así por muchos años, siglos, milenios.

Incluso si consultamos google earth o maps veremos unas extensiones curiosas, adornadas con multitud de puntitos negros, que son las grandes encinas.

Estos lugares del monte, y los colindantes, debieron tener más vida otras épocas: descubriremos viejas casas de labranza arruinadas, como la del Monte del Prisco, y los historiadores y viejos diccionarios hablan de despoblados, como el de Escargamaría. Además, por medio del monte cruza la cañada de Medina a Peñaranda de Bracamonte y el cordel de la Garda.

¡Apacible y perdido lugar!

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5 comentarios to “El Monte de Bobadilla”

  1. raulonso Says:

    Visito con frecuencia su blog, al menos una vez a la semana y me encanta la idea de compartir con el mundo sus excursiones por nuestra querida provincia.
    Para los que no sacamos ni tiempo ni motivación de salir de Valladolid (capital) nos estamos perdiendo gran parte de la riqueza que tiene nuestra rica provincia. Gracias por contarnos lo que sus ojos ven.
    Y por ello me gustaría que colgaran las fotos con mayor calidad, para poder contemplar mejor nuestros paisajes.
    Les invito a visitar mi blog: http://www.elsenordelosespejos.wordpress.com en el que escribo sobre cultura, arte, sociadad y otras cosas.
    Saludos vallisoletanos

  2. piscatorem Says:

    Gracias, Raúl, me alegra lo que nos dices. Echaré también una ojeada a tu blog: los temas de cultura y arte son muy de agradcer, y te enviaré comentarios desde tu propio blog. Lo de la calidad de las fotos se intentará (se agradecen consejos y sugerencias).
    Un saludo,
    Federico

  3. martín Says:

    Gracias por compartir con todo el mundo vuestras excursiones, aunque la narrativa sobre el monte y sus alrededores queda demasiado escueta, sólo se habla de la flora y nada de la fauna. También habláis de olvidado y perdido, no lo es ahora, ni creo lo fuera antaño, es, pero que, muy conocido; durante algunos años fue cazadero del ´Real Madrid” y algunos otros aficionados . El monte de Bobadilla o de la “Marquesa” fué durante años roturado para adehesarlo a principios del siglo XX y en esa inversión dejó su dinero un tal Manila. Me gustaría comentarais más vuestras visitas. Un saludo Martín

  4. piscatorem Says:

    Gracias por tu comentario, que amplia y matiza lo dicho mas arriba. No queremos escribir mucho, más bien “mostrar” lo que hemos visto. Se agradece que haya otros, como tú, que colaboren para darlo también a conocer.

  5. Ignacio Alonso Viñas Says:

    Genial la información del monte, que hasta hace un tiempo fue propiedad de mi familia, un saludo

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