Bodones y lavajos

¡Qué tiempos aquellos cuando nuestros campos –sobre todo los del sur- estaban salpicados de bodones y lavajos! Son los mismos tiempos en que ríos –hoy secos- como el Trabancos o el Zapardiel, movían molinos harineros.

Lavajo de Lavanderas (invierno de 2006)

Desgraciadamente, hoy ya no quedan. O se pueden contar con los dedos de una mano. Bien porque se ha roturado la tierra, bien porque los hemos desecado o, sencillamente, porque se han secado ellos solitos (con la inestimable ayuda de los riegos intensivos). Este último es el caso de las denominadas y catalogadas por la “ley” como “zonas húmedas”. ¿Alguien se cree que la sola inclusión en un catálogo administratvivo preserva un bien natural?

Cerca de Madrigal

Lo cierto es que al iniciar la excursión cuya ruta -de Villaverde de Medina a Madrigal- hemos colgado en nuestro post anterior pensábamos que encontraríamos encharcamientos. Craso error. Sólo encontramos uno poco antes de llegar a Madrigal, además del verdor existente en el lavajo de Lavanderas, que indicaba la existencia de un poco de agua, aunque no llegamos a verla.

En nuestra provincia, bodón y lavajo son dos maneras de designar una misma realidad. Bodón es vocablo propio de la zona de Olmedo y lavajo es común en la Tierra de Medina. El diccionario de la RAE recoge para lavajo charca de agua llovediza que rara vez se seca y para bodón, charca o laguna invernal que se seca en verano. Acierta en que los dos son charcas. Pero los dos se secan no sólo en verano, sino más bien –hoy día- en cualquier época que no llueva en abundancia. Tampoco está muy claro que el lavajo sea simplemente de agua llovediza, pues la abundancia de lavajos se debía también a afloraciones de corrientes –manantiales- procedentes del acuífero de los arenales.

En todo caso, formaban parte de nuestro paisaje y hoy solamente podremos visitarlos en épocas muy lluviosas. Pensamos que ahora, a primeros de junio después de un mayo extraordinariamente lluvioso, veríamos alguno. Pues no. La mayoría seguían secos debido a que no estamos en invierno (hay mucha evaporación) y a que el agua caída se ha escurrido entre la arena buscando un bajísimo nivel freático. Total, que esperaremos mejor un otoño lluvioso.

Aquí hubo un lavajo. Al fondo, Blasconuño de Matacabras

Entonces –y con suerte- veremos agua en el lavajo de Lavanderas (Carpio), en la Lagunas Reales (Medina del Campo), o en el bodón Blanco de Bocigas, todos ellos catalogados.

Hoy solo queda algún charco sobre tierras impermeables y la vegetación verde y un tanto exuberante en la zona donde antaño hubo un lavajo.

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