Aceñas y pesqueras

Los abundantes ríos y arroyos que atraviesan la meseta estuvieron salpicados de molinos y aceñas. Muy pocos quedan en pie aunque, donde los hubo, reconocemos los restos de ruedas molineras, balsas y, en los grandes ríos, las llamadas pesqueras, esa represas de piedra que peinan la corriente formando un remanso que dirigía las aguas hacia la aceña, donde se molía el cereal.

Hoy se han aprovechado algunas de estas pesqueras para instalar centralitas eléctricas, de manera que el efecto perseguido viene a ser similar al de las viejas aceñas.

Las aceñas son los molinos de los grandes ríos -Pisuerga y Duero, por ejemplo- que tenían varias ruedas verticales con paletas, movidas por el agua. Se sitúan a un lado del cauce, en un extremo de la pesquera. El aspecto impresiona tanto, que don Quijote –en barca por el Ebro- las confundió con un castillo, al igual que confundiera los molinos de viento con gigantes.

Los pescadores tienen querencia por estos lugares, pues de sobra conocen que a los barbos grandes les encanta la ova, hierba o alga filamentosa verde que suele criarse en las corrientes fuertes.

Acerquémonos a una de ellas.

La Virgen de la Peña es la Patrona de la Villa y Tierra de Tordesillas. Su ermita o santuario se encuentra a unos tres kilómetros de la localidad, en la otra orilla del Duero. Muy cerca podemos visitar los restos de estas antiguas aceñas harineras, donde aún son visibles enormes piedras molineras. El lugar no puede ser más romántico: las ruinas, el río, la peña que rezuma agua, las hiedras, la alameda y la soledad nos interpelan para lanzarnos sugerentes preguntas: ¿quién trabajaría hace siglos en este idílico lugar? ¿Quién dormiría en la casa contigua a las aceñas, que también se encuentra en ruinas? Sólo la imaginación nos puede dar alguna respuesta. La pequeña playa de grava que vemos junto a la caída del agua, se ve frecuentada en primavera y verano por algunos pescadores.

El lugar, olvidado junto a la corriente del Duero es, por supuesto, adecuado para perderse. El cercano manantial ayuda a conservar un frescor que de por sí es habitual en la ribera del Duero hasta los días más calurosos del verano.

Pero no sólo tenemos la Peña. Aguas abajo podemos encontrar las ruinas de las aceñas que había bajo el puente de Tordesillas y las de Oslava, Zofraguilla, Moraleja y Herreros. También las hubo en Castronuño, hoy sepultadas en el embalse de San José, en Villafranca hay dos. Aguas arriba las descubrimos en San Miguel del Pino, Villamarciel, Pesqueruela, Laguna, Herrera, Tudela, Villabáñez, Sardón…

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Una respuesta to “Aceñas y pesqueras”

  1. Aceñas de Zofraguilla « Valladolid, rutas y paisajes Says:

    […] puedes ver esta otra entrada sobre […]

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