Aniago

En opinión de Ortega Rubio, buen conocedor de la provincia y de la región, las ruinas del monasterio de Aniago se encuentran en uno los sitios más bellos de Castilla. Y no le falta razón, pues este monasterio se levantaba a un tiro de piedra de la confluencia de los ríos Duero y Adaja, cerca también de la desembocadura del Pisuerga, en un monte de encinas y robles –que hoy no existe- y a otro tiro de piedra de un denso pinar.

el-duero-a-su-paso-por-aniago

Es una agradable excursión que podemos hacer en bici desde Valladolid:

  • Tomamos la vía verde que conduce a Puente Duero por el pinar de Antequera. (Valladolid – Puente Duero: 11 km)
  • Pasado el puente romano, a la derecha sale un camino indicado como de Aniago. Si hubiera alguna duda, al poco vemos, a la derecha, un albergue del camino de Santiago.
  • Ya embocados, pasamos por el pinar del Esparragal, de buenos pinos piñoneros. Más adelante bordeamos un encinar de matas, dejamos a unos 500 mts la ribera del Duero y ante nosotros aparece la espadaña de Aniago y el caserío de labranza que ahora ocupa lo que fue Cartuja. (Del puente a Aniago:7,5 km)

espadana

La excursión bien puede completarse con una visita al Adaja y su desembocadura. El mejor acceso lo tenemos desde la orilla izquierda, por lo que debemos cruzar a ella por el puente  de la carretera de Villanueva. (De Aniago a la confluencia: casi 4 kms).

aniago

Por lo demás, Aniago es una ruina. Una de tanta desolaciones que encontramos en nuestra Castilla ayer dominadora. Hasta el crucero que en 1889 Ortega Rubio reseñara –y que nosotros vimos a finales del siglo pasado- hoy ha desaparecido. Esperemos que se encuentre, trasladado, en otro lugar. También se salvaron de la desolación muchos relicarios y una imagen de la Virgen (están en Villanueva) y una espléndida escultura de San Bruno, fundador de los cartujos.

Arcos al aire cual costillas sin carne, nave eclesial sin techo, suelos llenos de escombros, celdas destrozadas, preciosa arenisca anaranjada que dio vida al claustro con arcos apuntados, sepulturas bajo la catástrofe… Todo es añoranza de otros tiempos que se fueron. Así es por dentro. Nada del hospital, o del seminario,  o de la botica que aquí también fueron.

desde-el-adaja

Al exterior sigue rodeado de ríos y campos. Los bosquetes de galería de Adaja y Duero por un lado, y los altos pinos del Esparragal por el otro señalan lo que es Aniago: una nave que quedó varada en la tempestad de la historia y que descansa apaciblmenet en un amplio claro del bosque.

Hoy al menos Aniago es un lugar romántico: desolación en medio de la naturaleza que sigue su curso y sus estaciones: los lagartos sestean donde otros entonaran cantos gregorianos; las lechuzas abren un ojo a la luna donde los monjes pasaron noches a la luz de unas velas…

y aquí tenéis un trozo de la vuelta por el pinar del Esparragal

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4 comentarios to “Aniago”

  1. Sergio Says:

    A este sitio voy a menudo en bici desde Valladolid. Nunca he podido verlo por dentro ni sé si se puede visitar. Alguna vez he encontrado una puerta abierta y, a través de ella, maquinaria agrícola entre las ruinas de la cartuja.

  2. cartusialover Says:

    Yo he tratado esta cartuja en mi sitio, si quieres puede veerlo:http://cartusialover.altervista.org/Aniago.htm

  3. juan Says:

    Hola yo estuve residiendo en aniago hace 49 años
    Un Saludo Juan

  4. Javier Says:

    Mi abuelo, Balbino Perez, nacio en esa finca en 1900.

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