Araduey, o cuando el paisaje habla

becilla-valderaduey37 km aproximadamente

Becilla de Valderaduey debió ser más de lo que es. Lo dicen sus dos iglesias, su cruce de cañadas –y de calzadas- y su puente. Su puente romano no sólo nos habla del carácter práctico, austero y organizado de aquel pueblo que nos enseñó a escribir, entre otras muchas cosas; nos cuenta que el cauce del Valderaduey no era como es hoy, una zanja, como lo son todos los cauces de los ríos y arroyos de esta Tierra, pues no hay más que ver la conexión de la llamada calzada con el puente para saber que el río iba más abierto y menos encajonado.

Curiosamente Araduey significaba -en lengua céltica- algo muy parecido a lo que hoy significa “Tierra de Campos“. Por su ancho valle vamos hasta Villavicencio, y en el camino nos encontramos el Caño de la Pita, que sale de una fuente ¡romana!, muy bien acompañada por una hilera de álamos blancos.

puente-romano

Del molino próximo ya no queda nada, lo cual significa que algunos hombres preferimos no tener memoria. Algo así como volver a la tabula rasa (sí, esta frase es latina, o sea, romana).

Pero en la localidad –Villaviencio- han conservado al menos la torre de la iglesia (de San Pelayo). Esperemos que sirva al fin de atalaya.

A la salida vemos las ruinas de otro molino. Su memoria se la quiere merendar, en este caso, una alameda. Pero las alamedas son más lentas -y más románticas- que los buldóceres.

hacia-valdunquillo

Subimos la suave cuesta hacia Valdunquillo, pueblo rico en alamedas y fuentes, para seguir hasta la loma del Espino, de buena altura para esta tierra, y de excelente vista. ¡Qué caminos de cascajo! Pero más vale así, que el barro es enemigo declarado de ciclistas.

En la Unión de Campos visitamos dos pueblos por el precio de uno y, ya a la salida, un campo de fútbol es la delicia de grillos y futbolistas. Y de asendereados ciclistas que nos tomamos un respiro mientras contemplamos el volar de las nubes.

por-villalogan

Otra vez ligeras subidas y bajadas, alamedillas y solitarios árboles como adornos del paisaje, y cruzamos entre suaves lomillas el territorio de Villalogán, que pertenece a Mayorga.

Y al fin el cercano Valderaduey nos conduce sin sobresaltos por su vega hasta Becilla, donde terminamos la ruta.

villavicencio

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Una respuesta to “Araduey, o cuando el paisaje habla”

  1. Esteban Says:

    Es un gusto ver que hay gente que anda los caminos y le da propiedad a las cosas que contempla. Me siento muy afín a tus cometarios y reconozco que disfrutas y quieres a esta Tierra de Campos, como yo lo hago. A veces andando los mismos caminos, otras les recorro en mountain bike pero siempre sintiendo la plenitud del espacio y la largueza de los horizontes, acompañado de una inconmensurable paz de espíritu y de esos sonidos netos de algunas aves que quieren también ser partícipes del acontecimiento.
    La Fuente de la Pita, por muchos motivos siempre ha sido un hito insalvable del camino… ahora prácticamente dando su testimonio a duras penas. Creo que se está secando. Pero esos álamos siguen siendo sus fieles guardianes y refugio de los andariegos y viajeros.
    Aquí encontrarás una foto de La Fuente de la Pita:
    http://usuarios.multimania.es/becilla/Lafuente.htm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: