Olivares del Cerrato

Jarmiel64 km aprox

El pasado verano hicimos este recorrido del que todavía no habíamos dado cuenta. Seguro que el otoño -recién llegado- es mejor época para rodar que el caluroso estío dejado atrás. Y es que los ciclistas y caminantes vivimos los meses y las estaciones como vivimos los caminos: caminante, no hay verano, se hace verano al andar…

Olivos

Lo primero que nos llamó la atención después de una suave subida al páramo –Villafuerte está ya alto- fue el joven olivar que se cultiva cerca de Castrillo. Los olivos, aquí mas arbustos que árboles, cuentan con sus espalderas para facilitar la recolección. No hay demasiados olivares por la zona; solamente el que está entre Tudela y La Cistérniga, ya cerca del Duero. Desde el cerral próximo pudimos contemplar  el valle del Jaramiel y la ermita de Capilludos, en la ladera.

En Castrillo abundan las fuentes. ¡Qué agua tan fresca y agradable en pleno verano! Luego, bordeando el páramo de las Atalayas, en cuya cuesta aún se levantan algunas (o sea, algunos robles y encinas de buen porte) nos metimos por el vallejo de la Peña Trastornada. Por cierto: ni este manantial ni el del tío Herrero ni el del Chopón manan. No existen ya.

Corraliza

A mitad del vallejo, una antigua corraliza con su chozo en relativo buen estado. Y entre matas de roble y encina, llegamos a la rasante de la paramera.

Pero poco duramos arriba. Por el camino de Valdebodega enfilamos de nuevo el valle -esta vez cuesta abajo- hasta llegar al poblado –despoblado realmente- de Jaramiel de Abajo. Al menos sirve para que las golondrinas aniden tranquilas en esta ruina.

Más subidas y bajadas. Más encinas y robles. Espadañas del Jaramiel. Pozos. Tierras onduladas. Finalmente, una amplia pista -en realidad el firme de una carretera en construcción- nos deja, después de pasar junto a la fuente del Cura, en Piñel de Abajo, en una pradera con álamos y fuente. ¿Qué mejor sitio para descansar y reponer energías gracias al queso, chorizo, pan, vino y agua?

Robles

En la próxima entrada contaremos la vuelta. Pero estas tierras y valles del Cerrato tienen, la verdad, su especial encanto con tanto recoveco adornado de viejos robles, testigos de otros tiempos y otros modos de vida. Tal vez aquí todavía se mantiene, por alejado y en parte incomunicado, la vieja esencia de la dura y sobria Castilla.

  • Sobre el origen de Jaramiel

Este valle se encuentra en la comarca del Cerrato y entre dos ríos: el Esgueva al Norte y el Duero al Sur. Jaramiel puede ser el diminutivo de Jarama (del celta sara, arroyo o flujo de agua y maith con el significado de bueno), es decir, arroyo bueno. Para otros sería de origen celto romano (sara, arroyo, y mel con el significado de miel) arroyo de la miel. Por último, también podría derivar de una mezcla del árabe xara (mata), del ibérico am, sierra o altura, y de la desinencia latina ellus (pequeño), que significaría arroyo de los matorrales.  Lo que sí es cierto es que nuestro Jaramiel de hoy es verdaderamente eufónico…

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