Los Pinos de las Abogadas, en Nivaria

Puedes ver el mapa en la entrada anterior.

Uno de esos lugares mágicos que a veces hallamos entre el cielo y la tierra, llenos de poesía, vida latente y misterio, lo descubrimos, esta  vez, en el horcajo de los ríos Adaja y Eresma. Aquí está el despoblado de Sieteiglesias, la ermita de la Virgen del mismo nombre, la misteriosa Nivaria y otras ciudades o pueblos que se pierden en la noche de los tiempos, los tremendos pinos de las Abogadas y un puente que a veces desaparece bajo las aguas. Por si fuera poco, por aquí cruzaba hace milenios una importante calzada romana, atravesó durante siglos la cañada real leonesa y ahora discurren peregrinos del camino de Santiago. Y, todo hay que decirlo, hoy es un lugar olvidado entre ríos y pinares. Sólo una vez al año, cada 8 de septiembre, las gentes de Matapozuelos llegan alegres a celebrar las fiestas de la Virgen…

Nivaria

De por sí el nombre ya es un misterio. ¿Qué significa nivaria? Al parecer, hace referencia a la nieve, o al menos a su blancura. ¿Pero hay algo blanco por aquí? ¿lo hubo tal vez? Los historiadores saben que Nivaria estuvo en la calzada que unía Simancas y Coca y, después de hacer los cálculos oportunos, la sitúan en la confluencia del Eresma con el Adaja. Pero aquí lo que verdaderamente se ha encontrado son los restos de un importante asentamiento prerromano. También hay vestigios romanos, pero más bien escasos, en la orilla derecha del Eresma. Nivaria podría estar incluso cerca de Alcazarén, siempre camino de Coca… Tal vez dentro de unos años se consiga aclarar todo. De momento, nada nos impide dejar rodar la imaginación por estos pagos milenarios mientras contemplamos el discurrir de las limpias aguas fluviales.

Sieteiglesias

La ermita de Sieteiglesias es lo que queda de un antiguo pueblo. Amplia, esbelta, de tres naves,en ladrillo y con una simpática españada, domina el paisaje sobre una loma entre los ríos. El nombre no se debe a que aquí hubiera siete iglesias o ermitas ¡demasiadas!, sino seguramente a que estaba bajo el amparo o tutela de la Iglesia: subtum eclesiam, lo cual es más probable.

Se accede a ella desde Matapozuelos por un puente que casi no se levanta de la lámina de agua: tanto porque es bajo como porque el sedimento arenoso va elevando el lecho del río y tapando sus ojos. Total, que si el río crece un poco -lo cual no es raro en invierno o primavera- el camino queda cortado. Aunque la tradición dice que es romano, y seguramente hace dos mil años habría un puente en este paso, lo más ciero es que se remonte no más allá del siglo XVII. Es un buen sitio para conversar con el Adaja.

Ya cerca del horcajo vemos la casa del Pico cuidada y limpia, a la vez que protegida por alarmas.  Al lugar de la unión fluvial accedemos mejor desde la orilla izquierda del Adaja o bien desde la derecha del Eresma, cuando se está haciendo Adaja.

Pinos de las Abogadas

Por toda la zona afloran restos de cerámica prerromana. Aquí se unen los pinares de Mojados-Valdestillas con el campo abierto de Matapozuelos. Cruzan caminos, cañadas y calzadas. Pasan peregrinos. Y curiosamente aquí vemos el Pinar de las Abogadas, en la orilla derecha del Eresma. También las casa, en ruinas -como ya es costumbre en nuestros campos-, de las Abogadas. No sabemos qué abogadas serían éstas, aunque con certeza podemos decir que no se refiere a defensoras forenses, pues esta figura femenina es de ayer mismo. Tal vez las esposas de los abogados pero, entonces, ¿por qué en plural?, tal vez se trate de otra acepción de abogado como hablador, hábil, etc. ¿O vendría de ahogadas? Bueno, dejemos este misterio que tampoco es para tanto y tal vez lo pueda solucionar algún comarcano.


Lo realmente llamativo del paraje son los pinos que se encuentran a casi 2 kms de la confluencia y a unos centenares de metros de la casa. Son un grupo de tres o cuatro pinos inmensos, altos, corpulentos, con grandes ramas retorcidas. Y hubo más, pues quedan al menos los restos quemados de otro. No parece que estén catalogados (como el de Carranza o el de la Tableta) pero son singulares. Y se encuentran precisamente aquí, junto al Eresma, custodiando los restos escondidos de Nivaria, y esperando caer desplomados por el viento -nadie les quita las ramas muertas o peligrosas- o ser reducidos, como Nivaria, a cenizas.

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Una respuesta to “Los Pinos de las Abogadas, en Nivaria”

  1. polita Says:

    Justo era éste el lugar que yo iba buscando cuando me topé con vuestro blog!!!

    Y es precioso, cómo imaginaba. El próximo fin de semana que nos quedemos en Pucela lo hacemos.

    Muchas gracias por la información sobre la acequía del Pinar de Antequera, Federico.

    Besotes!!!

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