Adaja, molinos y pinares

Ya hemos hablado de los ríos que cuartean la Tierra de Pinares:  Cega, Eresma, Adaja. Los tres crean buenos tajos en la arena que dejan al descubierto la peña anaranjada. Además, junto a inmensos pinares, cada tajo lleva también un largo bosque de chopos, álamos, alisos, fresnos, en el que se refugian todo tipo de aves. Y en el cauce, van desapareciendo molinos y construcciones de otros tiempos. Es el caso, por ejemplo, del Adaja desde que entra en la provincia hasta Calabazas.

Desde esta localidad remontamos la corriente, siguiendo la orilla izquierda. En el punto donde comienzan  los pinares hubo un molino, el de Valles Miguel. Sólo quedan algunas piedras bajo el agua. Y otras cubiertas por la vegetación, que no llegamos a distinguir.

Pero unos metros más arriba distinguimos claramente el molino del Cuadrón. Un camino perfectamente empedrado nos conduce, por un plano inclinado, hasta sus inmediaciones. Donde estuviera la balsa, un agradable prado sirve al descanso del caminante o ciclista. Y la construcción de ladrillo y piedra todavía deja ver alguno de los secretos del molino que fue utilizado por los monjes de la Mejorada, a dos kilómetros. Incluso en la orilla derecha veremos luego los restos de la granja de Santa Ana,  también residencia veraniega del famoso convento. Destaca la bodega: bien se nota la temporada en que se utilizaba.

Siguiendo nuestro itinerario aguas arriba vemos unas inmesas tomas de agua hoy en desuso, al lado de la peña descarnada,  saltamos el desmonte del AVE, luego la vía tradicional y la carretera de Olmedo a Medina con el viejo puente del Negral, y el moderno. Recorremos un buen trecho con alguna edificación -la casa de la Cabaña con su viñedo- y pinares profundos, hasta que llegamos al molino del Runel, hoy acompañado de tres puentes tres. Dos inutilizados y el último, que salva de un suspiro el viejo Adaja…

A menos de dos kilómetros del puente, en dirección Ataquines, tenemos las ruinas de un caserío donde se levantara San Cristóbal de Matamozos. Curioso lugar: aún quedan inmensas bodegas, corrales y casas. También tuvo iglesia. En una esquela aparecida en el ABC de 1912 se anunciaba una misa en este lugar -y en localidades próximas- por el duque de San Fernando de Quiroga, que falleciera el 30 de julio de 1906. Luego estaba bien vivo (San Cristóbal de Matamozos, claro)

El último trayecto nos llevará, bordeando acantilados, hasta el vado de la Huerta donde podemos cruzar el río para volver por la otra ribera.

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5 comentarios to “Adaja, molinos y pinares”

  1. polita Says:

    Estupendo recorrido, lleno de viejas edificaciones, me gusta…

    No tengo ni idea de lo que hablas con lo del duque de San Fernando, voy a informarme…

    ¡¡¡Feliz patrono!!!

    • piscatorem Says:

      Yo tampoco sé quién es ese duque y qué tenía que ver con San Cristóbal Matamozos. De lo que te enteres, nos cuentas.
      Y… ¡Feliz Patrono! (En lo que queda del Abrojo se celebran hoy actos en su honor)

  2. polita Says:

    Ayyy, acabo de cogerlo… todavía llevo la legaña puesta…

    Besotes!!!

  3. Eduardo Alonso Canedo Says:

    Eta pagina me trae muchos recuerdos, en el año 1944 lo recorri siendo colejial en La Mejorada

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