Rompepiernas

¿Quién dijo que Valladolid es llana? Claro que lo es, pero los ciclistas que lo deseen también pueden programar auténticas rutas rompepiernas, de esas que en pocos kilómetros salvan grandes diferencias de altitud. Como si estuviéramos en la montaña. Y traemos a colación un ejemplo, una ruta rodada entre los páramos y picos de Ciguñuela y Villán de Tordesillas. Al final, la diferencia salvada fue de unos 550 metros. Y podría haber sido más si hubierámos querido. Con solo alargarla unos pocos kilómetros…

Hemos incluido un perfil hecho con HeyWhatsThat Path Profiler para que se vea un poco mejor el carácter del recorrido.

Partimos de la iglesia -verdadera ermita en la ribera- de San Juan, en Arroyo de la Encomienda. Atravesadas las nuevas urbanizaciones subimos al páramo por un sendero utilizado, al parecer, en motocros. No esta mal la subidita (1). Arriba, después de contemplar el valle del Pisuerga-Duero que veremos más veces a lo largo de la ruta, cruzamos a campo traviesa hasta tomar un camino al borde de la estación eléctrica. Y de ahí otro camino nos lleva a Ciguñuela.

Ahora la bajada es a través del Camino de Santiago -pasando por las fuentes y prado del Arcellar– hasta Simancas. Larga bajada en comparación con la relativamente corta subida.

Y en Simancas de nuevo se inicia otra subida (2), esta por el camino de Robladillo, hasta coronar el páramo, para bajar en seguida por una cañada a Valdelorenzo. No son mas que unos metros de bajada.Casi no perdemos altura, de manera que en cuanto nos descuidamos estamos de nuevo en el páramo y, en concreto, al vértice de La Loba, fijado en 844 metros.

Ahora nos espera la bajada a Villán de Tordesillas, pueblecito que aun sobrevive en una escondida y fértil vega escondida entre la paramera. Merece la pena acercarse hasta la alberca, especie de fuente doble que aprovecha el ángulo de una casa, apoyándose en ella. Muy original: nada parecido hemos visto en nuestros pueblos.

Y de nuevo a subir (3) al páramo para bajar a Velliza, que cuenta con una señorial y amplia fuente de piedra. El lavadero anejo lo han protegido cubriéndolo con una pequeña nave para conservarlo mejor. Abundan las casas típicas, tradicionales, de piedra y adobe. En medio, imponente, la iglesia.

Y por fin nos dirigimos a la última subida (y ¡4!): el pico de Valdelamadre, por un camino blanco de yeso y pinos. Aquí sí que se domina bien el valle del Duero. De hecho, lo han aprovechado a la perfección las empresas de telefonía y lo han cubierto de antenas. Pero lo mejor será la bajada: tres kilómetros largos sin dar a los pedales y dejándose arrastrar suavemente por la fuerza de la gravedad…

Al fin llegamos a la ribera del Pisuerga (unos metros más allá la del Duero) para descansar.

De aquí a Valladolid son unos 18 km llanos y tranquilos. De Simancas a Arroyo hay un camino que se toma en la rotonda que hay entre la autovía y el puente del Pisuerga, y de Arroyo a Valladolid hay otro camino que discurre junto a la ribera.

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2 comentarios to “Rompepiernas”

  1. chema Says:

    quiero felicitaros por el tarbajo que hacéis, encontré el blog por casualidad y yo que soy pucelano y que recorro la provincia entera por motivos laborales echaba en falta un poco de apego a la tierra, a la malquerida naturaleza vallisoletana y al modo de vivir de sus gentes. Encuentro un montón de información sobre todo lo que rodea al paisaje (fuentes, ermitas, palomares, historia, etc…)
    Seguir así, falta hace.

  2. polita Says:

    Este es de los que le gustan a mi chico.

    Besotes!!!

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