Tierra de fronteras

Los orígenes del reino de Castilla se remontan a la mitad del siglo IX, cuando el conde Don Rodrigo repobló la ciudad de origen vasco Amaya que sería así la primera capital del condado de Castilla. Cien años más tarde el conde Fernán González ensancha el condado llevando sus límites más al oeste del río Pisuerga, y sus directos sucesores se independizan de León. Diversas escaramuzas fronterizas se suceden a causa de la expansión de ambos reinos: normalmente, las comarcas reñidas se encuentran entre el Pisuerga y el Cea, o sea, lo que se disputa es la Tierra de Campos, de lo que se deduce que el Norte de nuestra actual provincia ha pertenecido tanto a León como a Castilla.

Fronteras sin raya

Hoy nos llama la atención que no existía una frontera definida, geográfica: únicamente se fijaba la pertenencia de las diversas localidades. De ahí que se da el caso de poblaciones de un reino que están enclavadas en otro, y viceversa. La raya, existirá, en todo caso, en nuestra imaginación, no en la realidad.


Alfonso VII (1105-1157) reunió en sus manos los reinos de Galicia, León y Castilla, además de otros territorios, por lo que se hizo coronar en la catedral de León como Imperator totius Hispaniae. A su muerte, dejó Castilla a Sancho III y León a Fernando II. Pero como incluyó Tierra de Campos en los límites del reino castellano, provocó enfrentamientos entre ambos hermanos, pues los leoneses consideraban suya esa Tierra. Todo iba a terminar en el Tratado de Sahagún (1158), pero no se lleva a la práctica por la muerte del rey castellano, a quien sucede Alfonso VIII con 3 años de edad. Dada su minoría de edad, se producen enfrentamientos internos entre las familias de los Castro y los Lara, y el rey de León aprovecha para ampliar sus territorios por Tierra de Campos. El rey castellano reaccionará hasta que en 1181 ambos firman el Tratado de Medina de Rioseco (1181), que reconocía las fronteras marcadas por Alfonso VII.

Tratado de Fresno- Lavandera

Pero para mayor precisión en las fronteras ambos convocan el Tratado de Fresno-Lavandera (1183), así llamado en razón a que el rey de León asentó sus reales en Fresno y el de Castilla junto al lavajo de Lavandera, cerca del Carpio. Se estableció la frontera entre ambos reinos, desde el Cea al Duero. Y como en ese territorio no existe accidente natural que separe, las referencias geográficas se citan en lugares habitados.

Gracias a él sabemos que quedaron en el reino de León: Villalbarba, Griegos, Almaraz, San Pedro de Latarce, Villavellid, Carbajosa, Villarmentero, Villafrechós, Villaliñoso, Bohomios, Villamuriel, Pajares, Ceinos, Gordaliza, Vega de Fernando Vermuiz, Santervás y Galleguillos. Y en Castilla: Villanueva, Villar, Urueña, Villagarcía, Morales, Castromayor, Villavera, Matilla, Palazuelo, Villaesper, Nechas y Cerecinos.  Poco duraría esta divisoria, pues en 1188 caen en manos castellanas Valderas, Bolaños, Santervás, Villavicencio y Melgar.

Tratados de Tordehumos y de Cabreros

Los enfrentamientos entre ambos reinos prosiguieron hasta el Papa Celestino III concertó una entrevista entre ambos monarcas en 1194 que concluyó con la firma del Tratado de Tordehumos. El rey castellano se comprometía a devolver a León los castillos de Valderas, Bolaños, Villafrechós y Villarmentero, en Tierra de Campos.


Diversos enfrentamientos se suceden, a la par que alianzas matrimoniales. Por el Tratado de Cabreros (1206) –primer tratado redactado en lengua romance- se resuelven de nuevo las diferencias entre los dos reinos.
Seguiría después el Tratado de Valencia de Don Juan, hasta que, finalmente, se produce la unificación de los dos reinos con Fernando III el Santo en 1230.

Tierra de Campos, tierra de fronteras

Como se puede apreciar, Medina de Rioseco, Fresno, Lavandera (El Carpio), Cabreos del Monte, Tordehumos, están en la provincia de Valladolid. Y Sahagún y Valencia de Don Juan a escasos kilómetros.

Por eso, cuando paseamos en bici por Tierra de Campos, bien podemos decir que recorremos viejos territorios de sabor fronterizo, donde abundaron las escaramuzas y las fortalezas, y donde Castilla forjó su carácter abierto y conquistador…

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Una respuesta to “Tierra de fronteras”

  1. polita Says:

    Vaya lío!!! Los humanos siempre zurrándonos por unos cuantos miles de metros cuadrados…
    Menos mal que ahora todos podemos corretear libremente por estas tierras, disfrutarlas y saborearlas.

    Besotes!!!

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