La Mata Fombellida

Esta vez la meta principal de la excursión fue visitar la Mata Fombellida, pues aunque hemos estado más de una vez en Hérmedes no nos habíamos fijado en ella. La otra meta, dado que estamos en verano y hace bueno, es pegarnos un chapucón en el embalse de Encinas.

La Mata es un viejo y singular roble quejigo muy querido en su pueblo. Lo del apellido –Fombellida– le viene dado porque está en la dirección de esa otra localidad limítrofe.

La Mata se encuentra en el borde mismo del páramo. Entre ella y Hérmedes se hunde el fresco valle de San Juan, repleto de fuentes en las que hay que beber, chopos, sauces y vegetación diversa. Un idílico lugar. ¿Cuánto tiempo lleva la Mata clavada ahí. Pues ni se sabe, pero unas cuantos siglos. Tal vez no tantos como el mismo pueblo, cuya ermita de la Virgen de la Era  es de origen mozárabe, o sea, anterior al románico. No hay más que ver su arco de herradura. Además, en época visigoda es muy posible que la zona tuviera un monasterio o, al menos, unas ermitas para los ermitaños. De ahí lo de Hérmedes .

La Mata tiene un tronco fuerte, una copa ancha y unas ramas curvadas cual llama, o sea, flamígeras. Da gusto verla: parece que te quiere acoger y proteger. De hecho, han colocado unas mesas y bancos  bajo su copa protectora. Además, es como una avanzadilla del pueblo que se ve al fondo. Y un pero: han hincado, a su lado, pegandico a ella, ¡una antena de telefonía!  Tienen un montón de kilómetros cuadrados para colocarla y la clavan junto a la pobre Mata. ¿Cómo entender algo así?

* * *

En fin, salimos de Amusquillo por la carretera, que pasa junto a la fuente de la Pililla para después tomar Valdemaza. Rodeado un vértice geodésico conectamos con la Cañada Real Burgalesa que nos introduce en un bosque de matas de roble. El suelo estaba relativamente verde a pesar de los calores estivales, pues quedan abundantes praderías. Y desde el molino de Corcos, el valle de San Juan en suave subida nos lleva hasta Hérmedes.

Visitada la Mata enfilamos hacia Encinas de Esgueva, para refrescarnos en su embalse. Cuesta abajo por tierras de labor, pinares, robledales y algunos chozos de pastor hasta llegar a Encinas. Y, finalmente, una ligera subida nos condujo al pantano. Hasta aquí han sido unos 40 km aproximadamente.

Para volver a Amusquillo cómodamente, existe una buena pista por la orilla izquierda -la carretera va por la derecha- del Esgueva.

Autor: piscatorem

Los autores de este blog somos Federico Sanz (textos, fotos) y Óscar Domínguez (mapas, documentación). Tenemos escritos 7 libros de viajes y rutas, y un montón de artículos en diferentes revistas. Además, seguimos saliendo en bici todas las semanas. Si quieres, estas invitad@.

Un comentario en “La Mata Fombellida”

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: