Casas del páramo (de Villanubla)

-Ver plano en la entrada anterior-

Antaño, los agricultores tenían casas cercanas a sus campos, tanto para guardar utensilios de labranza como para pasar la noche entre jornada y jornada. Y también los pastores tenían corrales cerca de los lugares de pastos, que con frecuencia estaban lejos de las poblaciones. Hoy ya no se siente esta necesidad y las casas del páramo se han ido abandonando poco a poco.

Ya hemos visto la casa de la Boada, que hasta hace muy poco se utilizaba como encerradero de ovejas y hoy ha caído en desuso. Pronto será una ruina total.

No muy lejos, en un altozano que domina la Boada esta el Coto de D. Feliciano, que hoy conserva al menos una navecita construida en piedra y cemento gris, lo que entona bien con el paisaje. Posee, además, un pozo, una higuera con buenos higos en esta época y unos corrales bastante arruinados.

Cerca de la fuente del Caño (por cierto, de abundante y excelente agua pero sin caño hoy) se levantaba la casa de D. Lesmes, de buena piedra caliza. Pero sólo quedan tres lienzos de pared. Suficiente para los tiempos que corren. Ha quedado en medio de campos de cereal.

Ya en el término de Navabuena –limítrofe a Villanubla- la cañada del Pedrero conducía antiguamente a la Casa de Chocolate, así llamada por el inconfundible color de la tierra de sus adobes. Un brocal cercano anuncia la presencia del correspondiente pozo. Pronto esta tierra se habrá fundido con la del suelo.

La Casa del Francés –más bien un caserío- aun se utiliza, por lo que buena parte de sus edificios se encuentran en pie, bien conservados. Un impresionante pino piñonero hace guardia junto a las construcciones.

Pegando a los montes Torozos de Navabuena vemos todavía la Romanita, con la casa en ruinas, algunas naves en uso y un buen pozo en medio de la tierra de labor. Las enredaderas tapan las ventanas e inundan algunas habitaciones. El tiempo ha quedado detenido entre sus muros.

Ya volviendo hacia el pueblo dejamos a un lado la casa de Eliseo, también en ruinas, con un pozo y abrevadero delante. Dos árboles, diferentes arbustos y maleza de todo tipo acabarán por asfixiar esta vieja casa. Sus cuadras y corrales de adobe cobijan lechuzas que escapan asustadas al ver a un humano que  extrañamente se ha acercado.

Lejos, hacia el Oeste dejamos al pino Wamba, igualmente cansado y olvidado. Una enfermedad, de la que tal vez ya no se recupere, ha aligerado su copa. A pesar de todo, algunos caminos cercanos se adornan con acacias y álamos que combaten tímidamente la horizontalidad de la paramera.

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Una respuesta to “Casas del páramo (de Villanubla)”

  1. miangulo Says:

    bonito articulo de una zona bien cercana.

    Seguir con salud Federico y Oscar

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