Cotarras, barrales y yeseras

(Viene de la entrada anterior, donde puedes ver el mapa)

Cruzamos La Pedraja hacia el Norte, no sin antes fijarnos en los monumentos a la Chopa y al Toro, éste último construido con ruedas de molino. Es un pueblo limpio y sencillo, con calles y casas de las de toda la vida que reflejan sabiduría en su arquitectura popular.

Salimos hacia el Oeste antes de llegar, por la carretera, a las bodegas. Después del vértice geodésico vemos unos almendros en la Cotarrilla y allá que nos vamos en busca de las fuentes de la Gamaza y del Feo. Han desaparecido, como tantas otras de la zona. Pero vemos algo que nos asombra: esta cotarra aunque sólo se eleva unos pocos metros por encima de la llanura, es un excelente mirador del Raso de Portillo. Y no sólo del Raso, pues se ve Laguna, Simancas, Parquesol y ¡los aerogeneradores de Ampudia, ya en la provincia de Palencia! Estupendo lugar para relajarse corporal y espiritualmente.

Ahora nos encaminamos hacia la Aldea. Pero antes de llegar hacemos una incursión en la cotarra de las bodegas, y entramos en algunas. ¿Por qué están aquí, un tanto alejadas del pueblo? Porque es el único lugar de la zona con peña y, por tanto, protegidas del alto nivel freático. Las entradas tienen sus arcos e ladrillo o piedra e, inmediatamente, se hunden en la peña de manera endiablada.

Ya casi en Aldea de San Miguel, pasamos por el barral Rojo –seco- y por el barral de las Eras, con agua y abundante carrizo. Como su propio nombre indica, poseen barro que se utilizó en épocas pasadas para elaborar adobas. Tam bueno era que la Aldea llegó a conocerse como la capital de las adobas. La ermita de San Roque está arruinada, pero no así la iglesia parroquial, de estilo románico mudéjar y dedicada a San Miguel Arcángel. Es una verdadera joya digna de contemplación; tiene delante una cruz de piedra. Desde el borde del páramo nos vigila la ermita de la Virgen de los Remedios.

Hasta Arrabal de Portillo hemos de cruzar la autovía y lo mejor es ir por una carretera que se señala cortada.

Lo que vamos a ver ahora, en la ladera del páramo, también nos llenó de asombro por inesperado. Conocíamos, ciertamente algunas minas de yeso en la provincia; tal vez las más grandes que recordábamos están situadas en las Mamblas de Tudela de Duero. Bueno, pues estas son espectaculares. Durante más de un kilómetro se suceden enormes galerías de forma trapezoidal, muy altas y bastante anchas, que se cruzan unas con otras y que han sido utilizadas hasta mediados de segunda parte del pasado siglo para extraer yeso. Las vemos que penetran en la tierra a partir de un corte del páramo perfectamente vertical. Se ve que convenía más horadar la tierra para explotar las buenas vetas de yeso que la excavación a cielo abierto. Abundan las maclas de yeso en forma de flecha.  Cerca de las yeseras quedan todavía grandes hornos de ladrillo en los que se cocía este material. Hoy todo esto está en desuso, pues seguramente en otros puntos de nuestra geografía existe un yeso más puro que se extrae y se trata de manera más económica. También llegaron a utilizarse, más recientemente, para el cultivo de champiñones.

Volvemos a Arrabal por el pinar llano del páramo y llegamos a Aldeamayor después de pasar junto al molino de los Álamos, humedales, pinarillos y tierras de labor.

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Una respuesta to “Cotarras, barrales y yeseras”

  1. Ars Natura Says:

    Esas yeseras me recuerdan a as de Baltanás. Impresionantes también estas últimas.

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