La luz de Tierra de Campos

(46 km aprox.)

Pocas cosas hay comparables a un día de diciembre soleado y sin viento perceptible en Tierra de Campos, después de una helada nocturna, con niebla en el páramo próximo y con algunas nubes pequeñas y grises –fueron niebla en la noche- que se deshacen muy lentamente por la débil fuerza del sol de finales de otoño.

La claridad traspasa el aire y saca todo el color al cereal verde, recién nacido, y a la tierra, roja en unos campos, parda en otros. Nunca fue tan vivo el blanco de la panza de las avutardas pero, a pesar de todo, los bandos de perdices se confundían perfectamente con la tierra.

O sea, que tuvimos un día excepcional para pasear en bici.

A la salida de Villagarcía, en la fachada de una descomunal fábrica de harinas se apoyaban cuatro grandes piedras molineras en perfecto orden. Detrás, la ribera del Sequillo.

El molino de las Cuatro Rayas –rayas de Urueña, Villagarcía, Villanueva y Villardefrades- mantiene también sus cuatro arcos de salida y sus tajamares de entrada, y poco más. Urueña nos vigila desde el páramo y el Sequillo, con abundante agua, se adorna ahora con hileras de álamos pelados y esqueléticos. Pero en la hierba brillan miles de gotas de rocío, una vez fundido el hielo.

Junto a la carretera, un tapial y una puerta de hierro en la que puede leerse Villalbín nos indica dónde estuvo este monasterio primero cisterciense, al final convento de franciscanos. Hasta el siglo XIX, claro.

Y ya, saliendo de Villanueva de los Caballeros donde visitamos palomares de diferentes formas, tamaños y estados, el campo se pone a ondear, cual mar, y nosotros subimos toboganes que luego nos bajan, y así sucesivamente. Mirando hacia Tordehumos, en una ola, la fuente del Casquete se resiste al olvido.

¿Sotámbano? Hay un vértice geodésico, pero no vemos ningún sótano, ni bodega, ni cueva. ¿O tal vez aquí estuvo una salida de la comunicación subterránea del castillo de Villagarcía…? Lo cierto es que este lugar es una perfecta atalaya para contemplar el dilatado paisaje que se extiende alrededor. Pero sí hemos visto un sotámbano, dejada Villagarcía, al circular durante unos metros por el mismo cembo del Sequillo en un recodo del río.  (Otra de las acepciones de sotámbano, que no figura en el DRAE, es socavón causado por las aguas al arroñar las paredes o cauce de los ríos)

En Pozuelo de la Orden sí hay lagunas y pozuelos. Y una originalísima ermita de Santa Ana, legado de la Orden de San Juan de Jerusalén. Tiene un pórtico que la envuelve por completo. Y la iglesia en ruinas, donde vien las palomas.

¿Cabreros del Monte? No vimos cabras ni monte. Pero sin lugar a dudas que los hubo. Los restos del monte quedan al oeste: se ven enormes encinas solitarias salpicando el horizonte. Destacan perfectamente a varios kilómetros, oscuras, gracias a la luz de esta Tierra. Y al este se divisan Morales, Villagarcía y los cerros de Tordehumos. Esta Tierra también tuvo su historia, como lo demuestran los tratados de Tordehumos (1194) y de Cabreros (1206), que la repartieron entre Castilla y León. Dos molinos de viento -unos de piedra, otro de barro que luego fue palomar y ahora nada- hacen guardia a la entrada del pueblo. Cabreros, como Pozuelo, tiene sus lagunas con agua, si bien las que están en los campos ahora se encuentran secas.

De vuelta ya, ¡cómo resaltaban los almendros desnudos a la luz de la tarde, y cómo se recortaban los palomares en el horizonte! Al fondo, el páramo se elevaba poco a poco. Junto a los restos del castillo de Villagarcía, una vieja y olvidada fuente todavía alumbra agua mientras el sol se oculta y los charcos comienzan a helarse de nuevo.

Nota.- No todo fue tan poético. Los ciclistas almorzamos caldo calentito, tortilla de patatas, una hogaza de pan y una latilla de sardinas, todo regado con buen tinto y asentados en la hierba. ¡Ah! Y castañas de postre.

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3 comentarios to “La luz de Tierra de Campos”

  1. Miguel Angel Says:

    Te faltan las cortezas, ¡que buen día hizo! y que didácticas vuestras estas salidas.
    Se disfruta dos veces leyendo los artículos del blog, hoy he estado por los molinos de Montealegre y el otro día me acerque paseando hasta la fuente la Mona, por cierto el rio Anguijón llevaba bien de agua.

    Un abrazo a los dos.

  2. polita Says:

    Tienes razón, la mejor luz es la de finales de otoño, tan limpia.

    Bonito recorrido, bonitas fotos, muy bonitas líneas.

    Te deseo que entres con muy buena rueda en el 2012.

    Besotes!!!

    PD Apunto el sitio de las cortezas en Montemayor, que en casa también nos gustan las de verdad.

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