La guerrilla en Valladolid (1)

Aunque este es un cuaderno destinado -como su propio nombre indica- a rutas y paisajes, lo cierto es que el paisaje es un concepto amplio, y todo aquel que haya vivido o galopado en un ambiente determinado, aunque sea hace siglos, puede decirse que forma parte de él. Además, en estas páginas se procura hablar de todo aquello que, por unas razones u otras, no suele citarse en las guías y webs turísticas al uso. De manera que hoy hablaremos de aquellos guerrilleros –alguno terminó en bandido- que anduvieron por estas tierras.

Entre 1809 y 1813 la provincia de Valladolid sufrió una dura ocupación militar por parte de las tropas francesas que acabó provocando un movimiento de resistencia en la población. Este es el origen de las partidas guerrilleras a las que se unirían luego soldados del ejército español derrotado. La Junta Central se vio obligada a regularizar las actuaciones de estos grupos mediante el Reglamento de Cuadrillas y Partidas de 1808, estableciendo de forma oficial un modelo de ejército irregular. Los franceses nunca consideraron soldados a los guerrilleros, dándoles la condición de bandidos (brigantes les denominaban), por lo que, normalmente, una vez detenidos no se les aplicaban la reglamentación militar y eran ejecutados.

Los de por aquí debieron pertenecer a una casta especial de guerrilleros, pues no tenían a mano ni escarpadas montañas ni profundos bosques donde esconderse y despistar al enemigo.  Pero, para ellos, fue suficiente con los extensos pinares de Olmedo o Pedrajas para desorientar al francés, o con las riberas de los ríos y monasterios como el de san Bernardo para esconderse y descansar.

De las numerosas partidas que recorrieron nuestra provincia, sin duda alguna la más conocida fue la de Juan Martín El Empecinado, aunque sus acciones en estas tierras fueron escasas. Más actividad tuvieron otras como las de:

Tomás Príncipe, que actuó en la Ciudad y otras partes de la provincia con la partida llamada de Borbón, a la que después se le reconocerá como cuerpo franco con el nombre de Húsares Francos de Valladolid; tuvo un duro enfrentamiento en la iglesia de Pesquera de Duero contra un destacamento imperial. A la guerrilla de Príncipe se la tachó de acoger a desertores y de estar fronteriza con el bandidaje. También actuó mucho por la zona segoviana de de Coca y Nava de la Asunción.

Victoriano Díez Chagarito, antiguo componente de la partida de Príncipe, formó su propia guerrilla actuando en las cercanías de la capital vallisoletana. En diciembre de 1811 se encontraba con otros miembros de su partida en la casa del párroco de Arroyo (hoy convertido en el Hotel Jardín de la Abadía) cuando fueron rodeados por las tropas francesas gracias a una delación. Ante la negativa de Chagarito de entregarse prendieron fuego a la casa aunque finalmente, acosados por las llamas, se entregaron. Tras ser apresado, es ajusticiado mediante garrote el 24 de diciembre de ese mismo año.

Juan Mendieta El Capuchino, ya que fue un fraile de esta orden metido a guerrillero. Tenía su base de operaciones en Toro pero hacía incursiones en la provincia de Valladolid. Su campo de acción estaba entre la Sierra de Gata y la de la Culebra. Tiene en su haber el asaltado de un convoy que llevaba material de los expolios realizados en las iglesias y apresó al edecán del general Kellermann. En otra acción apresó al general Franceschi-Delonne quien portaba importante documentación para el Mariscal Soult sobre los ejércitos franceses y los planes de guerra inmediatos. Los franceses no perdonaron tamaña afrenta y se dedicaron a perseguirlo con saña. Al final fue apresado en la localidad de San Pedro de Latarce, después de un duro enfrentamiento contra una partida de dragones franceses, en el que sobrevivieron sólo 19 guerrilleros de su partida, entre ellos el mismísimo Capuchino. Muchos de ellos fueron condenados a garrote vil, mientras que el jefe de la partida parece que fue enviado herido a Francia, donde fue torturado. Pese a ello, se repuso y logró volver maltrecho a Madrid, muriendo en 1817.

Francisco de Paula de Castilla, que había nacido en Robladillo, ingresó en el cuerpo de Guardias de Corps en 1797, y pidió la licencia en 1805. Cuando comienza la guerra solicita su reingreso obteniendo el mando del Cuerpo Franco de Simancas al frente de 200 guerrilleros. En la acción de Puente Mediano, en Hornillos de Eresma, cerca de Olmedo, es herido y se le concede una licencia por herida de guerra.

(continuará)

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4 comentarios to “La guerrilla en Valladolid (1)”

  1. miangulo Says:

    Que bueno para leer tranquilamente en casa con este frio.

    Un abrazo,

    Miguel Ángel

  2. Antonio Says:

    Muy interesante, tengo oidas historias de bandoleros en el siglo XIX en los montes entre Villafuerte de Esgueva y Castrillo Tejeriego, también tengo oidas historias de incursiones y partidas carlistas, estaría bien saber estas historias.
    Un saludo y gracias

  3. polita Says:

    ¡¡¡ Interesantísmo!!!
    Soy de las últimas generaciones que estudiamos la carrera de Geografía e Historia. Luego se separaron en dos disciplinas distintas, y qué error…
    El paisaje (la Geografía) creo que es esencial para el devenir de los acontecimientos (la Historia). Y la Historia marca, muchas veces, los cambios geográficos.

    Gracias por acercarnos a las dos desde aquí.

    Besotes!!!

  4. Miguel Ángel García García Says:

    Felicidades, muy interesante.

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