Corrales, fuentes, palomares

El subtitulo de esta excursión podía ser El día de la lechuza, por la gran cantidad de lechuzas campestres (Asio flammeus) que encontramos. Son aves grandes, de largas y delgadas alas, por la forma de volar recuerdan un aguilucho,  pasan el día posadas en el suelo e invernan en estas tierras.

Desde Valdenebro, dejada la fuente Valbuena y nada más subir al páramo encontramos los restos, muy  llamativos, de unos enormes corrales de tapias desmochadas. Pero mas que de tapias o cercas podríamos hablar de verdaderas murallas, pues su grosor alcanzaba el metro y medio, al exterior la piedra estaba perfectamente colocada, y la extensión total de dicha cerca es, aproximadamente, de ¡2 km de largo!, formando un triángulo irregular sobre el canto del páramo. En el centro del corral  vemos los restos de lo que pudo ser una gran cabaña y un amplio círculo de piedras enterradas que rodea lo que podría haber sido una charca o bebedero. Todo muy extraño, pues es la primera vez que nos encontramos con algo de estas proporciones en los páramos de la provincia.

Junto a la muralla, hileras de almendros hacen el lugar mas vistoso y agradable, si cabe. Hicimos el propósito de volver dentro de unas semanas, cuando florezcan estos árboles. Además, aprovecharemos para preguntar a los valdenebresenses la utilidad o finalidad de este gran corral, aunque suponemos que sería algún tipo de prado comunal para ovejas y tal vez otros ganados. Y también pasearemos por otro saliente del páramo, unos centenares de metros más al noreste, donde los corrales parecían calles con almendros destinadas al cultivo.

También pudimos ver, ya desde el camino que nos alejaba de este lugar, un chozo de pastor. Por supuesto, las vistas al valle de Valdenebro también eran espectaculares.

Siguiendo desde el páramo la forma del valle del arroyo del Caballo y gozando de luminosas vistas, visitamos la fuente de la Empedrada, para luego acercarnos a Palacios de Campos donde nos detuvimos para ver diferentes palomares –unos reconstruidos, otros en ruina-, un chozo de era con su pozo, diversas casetas de era, la charca del pueblo, la fuente del camino de Belmonte y el humilladero.

Luego, la subida al Moclín, que da nombre a la famosa batalla en la que españoles e ingleses fueron derrotados por los franceses. A campo traviesa –sin problemas, desde el pico del Moclín fue cuesta abajo- llegamos al camino de la fuente de la Cañuela en la que nos refrescamos, pues ya empieza a hacer calor.  Siguiendo la cuesta abajo por un excelente camino, acabamos en la fuente de la Loba, totalmente perdida en una alameda en medio de campos de labor, no lejos del río Sequillo. Parada y fonda.

Y ya que estábamos de fuentes, nos acercamos a la del Cañico, junto al cementerio de Medina de Rioseco. Muy cerca sale el camino de la fuente de la Tierra, y allá fuimos. Debió de quedarse aislada al construirse el canal de Macías Picavea –que ahora, por cierto, va enterrado- y la vemos cubierta de maleza. Pero tiene agua y un excepcional frontal de piedra de sillería que cierra una gran arca.

Otro descansillo en Medina de Rioseco y tomamos la carretera general para ver las arcas –contabilizamos cuatro- o aljibes que hay frente al matadero, en medio de un sembrado. A pesar de la fortaleza de la bóveda de piedra que las cubre, están medio derruidas, y ya sin agua. Debió ser esto un monte o prado y gracias a las arcas podía abrevar el ganado.

Un camino nos acercó a Valdenebro, pero antes de llegar bebimos del agua de la fuente de tres caños (también tiene amplio abrevadero y pilón para lavar) para acertar con la pequeña cuesta –a un lado y a otro palomares- de entrada al pueblo.

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2 comentarios to “Corrales, fuentes, palomares”

  1. miangulo Says:

    Por allá esta también la fuente del Barro, si mal no recuerdo el nombre, pasando Medina de Rioseco, de todas formas me ha recordado el artículo el nombre de la del Cañito y la de la Tierra, que yo llamaba del Cementerio, al estar al lado y la fuente Me Caí, por eso mismo.

    Gracias por el artículo y el plano de entrada, ah, y las estupendas fotos.

  2. Javier Says:

    Que buena pinta tiene esta ruta, y veo que es de hace años, os sugiero que la repitaís completándola con una ascensión al SARDANEDO, 862,4 – Techo de los Torozos, tampoco me importaría desde el monte de las Liebres que tampoco lo conozco.
    Gracias

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