Cauca

Está claro que si llueve todo está embarrado menos los pinares. De manera que nada mejor que acercarse desde Pedrajas de San Esteban hasta la romana Cauca –Coca- por los inmensos pinares que arropan al Eresma. Además, este tipo de monte tiene un no se qué relajante: tal vez sea el ruido de los neumáticos al rozar las arenas, o el silbar del viento en las agujas de los pinos, o la profundidad del espacio visto entre troncos de retorcidos negrales. O, simplemente, la soledad.

Sacedón

La ermita de Sacedón –de la sauceda, del sauce– fue la primera parada. Pudimos ver cómo lo estaban preparando todo para la romería, que se celebraría al día siguiente, lunes de Pascua. Y también contemplamos el inmenso Pino de la Virgen, al que han encaramado un piñonero pues no en vano es la Patrona de estos currantes que saben agradecerle mediante bailes y coplillas sus favores: con el amparo divino/ proteged a los piñeros/ que no se caigan del pino.

Ruinas en los pinares

De la ermita nos fuimos hasta el despoblado y finca abandonada de Castrejón, de la que sólo quedan las paredes caídas (base de piedra y pared de adobe) y por el monte continuamos hasta el claro donde se asienta el caserío de Bocos, devorado hace unos años por un incendio. Curiosidad: en la pared de la nave de piedra que mira a mediodía hay un reloj de sol. Son recuerdos de otros tiempos, cuando en este pinar se trabajaba con intensidad para extraer la resina de los negrales. Hoy sólo vienen, los otoños lluviosos, los buscadores de nícalos.

Pero de estos pinares están orgullosos los caucenses, pues tan limpios y cuidados los tienen que rara vez hay un incendio. Y eso que son muy extensos, pues aquí El Empecinado despistaba a los gabachos con suma facilidad. Por supuesto, el fuego de Bocos no afectó al pinar.

Eresma

Este río –como el Adaja- atraviesa la Tierra de Pinares haciendo un tajo limpio sobre la arena y la peña. Abajo vemos una transparente lámina de agua que da vida a choperas y álamos. Sus riberas cuentan también con agradables fuentes –como la de Sacedón- y praderas para el descanso. A su cauce nos asomamos cuando salimos de los profundos pinares o los bordeamos. Vemos un embalse para regulación de sus aguas.

Coca

Poco antes de llegar a Coca pasamos junto a un yacimiento romano ¡uno de tantos! y enseguida pudimos repostar en la fuente de los Cinco Caños. Parece ser que desde la época romana hasta ahora no ha dejado de ofrecernos agua. Al lado, puede visitarse una domus y, bajo el puente, una cloaca.Y es que Cauca fue toda una civitas ligada a la Urbe.

¡Y qué bien sienta un paseo tranquilo por Coca! Puedes saludar a Teodosio el Grande,  conocer –por dentro y por fuera- el castillo , acercarte a la torre de San Nicolás, subir a las murallas medievales, cruzar la Puerta de la Villa, o intentar imaginar cómo era la ciudad anterior a Roma tocando la piedra de los verracos lusitanos…

Como por aquí cruza el Camino de Madrid, lo tomamos para empezar la vuelta, cruzando el Voltoya y por él llegamos a Villeguillo y a Ordoño.

Pino de la Tableta

Por el denso pinar nos presentamos en la Casa de Ordoño, en ruinas, naturalmente. Muy cerca puede verse otro inconmensurable pino, el de la Tableta, o de Ordoño. Como el de la Virgen de la otra ribera, también está catalogado entre los árboles de especial interés en nuestra región.

Atravesado el Eresma por el viejo puente junto al Pisón -donde se trataban la lana de la ovejas-, tomamos el último camino, que nos dejó en Pedrajas.

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3 comentarios to “Cauca”

  1. Javi Says:

    Ya tenía yo ganas de leeros algo de mi pueblecico (Pedrajas), por estos caminos he hecho muchos km, tanto de niño para ir al río a pescar, como ahora de “grande” para disfrutar de la bici, del entorno y de los recuerdos de esta tierra que tanto me gusta.

  2. miangulo Says:

    Muy bueno el reportaje y la zona preciosa, algún tramo arenoso, pero los más buenos, pena de los gamberros que van quemando y pintando las cosas tan bonitas que hay por la zona.

  3. Aurora Pimentel Says:

    Es una gozada leer este blog. He veraneado en Boecillo muchos años, la visita a Coca es obligada. Os leo siempre, andar me encanta. Muchísimas gracias por mantener esta bitácora y alimentarla con entradas de nuevas excursiones.

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