Nuestra Arcadia

Tanto le impresionaron a García Escobar los montes Torozos que los describió como un apacible paisaje de la Arcadia, entre otros piropos. Corría de eso el año 1854; hoy las cosas han cambiado un poco, el robledal vastísimo no lo es tanto, pero la comarca conserva todavía pintorescos y misteriosos bosques, porque en algunas zonas son tan cerrados y densos que nunca sabes lo que puedes encontrar…

Pero lo más llamativo hoy día en los montes y páramo de Torozos son los molinillos aerogeneradores, que reflejan muy bien esta Arcadia feliz y –sobre todo- rica en la que vivimos, ya que no solamente somos el país del mundo con más órganos políticos y administrativos que se preocupan de nuestro  bienestar, sino que también  pretendemos duplicar la infraestructura de producción de energía eléctrica. Si la queremos generar mediante molinos y placas solares, como resulta que no siempre hay viento y sol –pero sí queremos disfrutar siempre de electricidad- hemos de tener también el carbón o la nuclear preparados. ¡Lógico que suba el recibo de la luz!

Total, que hoy el páramo, otrora plano como la superficie de un lago, que también escribiera G. Escobar, se encuentra erizado de cientos (sí, cientos) de enormes torres con sus ascensores, generadores y aspas correspondientes. ¡Ah! y como las torres necesitan estar unidas por anchos caminos de buen firme, el verde idílico que viera ese mismo autor ya lo es menos. Pero todo sea por nuestra felicidad.

Menos mal que todavía triscan alegremente algunos rebaños cuyos vellones resaltan en la pintada alfombra. Y gracias a ellos -¡eso sí que es progreso del bueno!- las queserías de la comarca elaboran un insuperable producto que además ¡no está subvencionado!

Subiendo al páramo

Después de dejar Mucientes nos acercamos al páramo que encaramos por un abrupto sendero. Como acabamos de empezar la excursión tenemos fuerzas suficientes para no bajarnos de la bici. Bueno, alguno se resiste.  Arriba, el lugar se llama las Canteras por razones evidentes. Nuestro camino conecta directamente con Cigales, pero no con el que nos llevará hasta la casa de la Barranca, por lo que aconsejamos tomar el señalado en el plano, que nos deja en un pinarillo a muy pocos metros a campo traviesa del buen camino.

Entre molinillos

Hasta la Barranca la ruta pasa entre pedazos -¿torozos?- de monte, tierras de regadío -¡antes no había por aquí!- y de secano, estas últimas con esa forma de dividirlas y cercarlas con matas de roble tan típica de la comarca. Desde el cielo se vería aun mejor.

Superada la Barranca a la altura de un pozo -luego vemos otro en mitad de un camp- cruzamos la cañada que divide Valladolid y Palencia,  nos adentramos bajo molinillos y junto a corpulentos robles que todavía viven en esta extraña Arcadia, en curiosa asociación con torres y pinos.

Tierra de Campos

La torre de Ampudia se levanta inconfundible y adornada en medio del pueblo. Aunque lo mejor está fuera entramos dentro y nos sorprende el mecanismo -pesas de piedra caliza- de un enorme reloj.

Salimos por las bodegas y paramos en la sencilla Virgen de Castrillo para contemplar el inmenso panorama de Campos: llanura infinita, pueblos y más pueblos que la adornan. Esta ermita debió tener un manantial junto a su lado izquierdo.

Seguimos camino y vemos en lo alto otra ermita, la de la Virgen de Guadalupe, en Valoria del Alcor. Una breve parada para ver el oasis y las ruinas de Valdebustos, que ahora alojan una colonia de cernícalos primillas.

Dominios de Villalba

Y precisamente por el vallejo de Valdebustos ponemos rumbo a Villalba de los Alcores. El camino parece poco transitado, las ramas de los negrillos entorpecen al ciclista. La ruta se desvía de su reflejo en el mapa y en vez de seguir por el valle nos sube al páramo, justo a la picotera de Landemesa. Se trata de un lugar en el que las tierras están delimitadas por tapiales de piedra y almendros, muy parecido a lo que vimos en Valdenebro, por  lo que estaría hace unos cuantos años plantado de viñas. Todavía queda aquí un ambiente de la primavera que nos dejó hace unas semanas, pues abundan las flores de todos los colores. Pero no hay caminos, y sufrimos de lo lindo hasta tomar el que nos conduce a Villalba.

Parada y fonda junto al pozo de Villalba, o sea, en la pradera de las piscinas, para reparar fuerzas y enfilar el camino de Cigales. Gracias a los pintorescos y misteriosos bosques Torozos, pero sobre todo aquí tupidos, no vemos ningún molino. Y terminamos la excursión como los carreteros de siglos pasados, cruzando el corazón de estos montes por el camino real de Cigales, del que nos desviamos para conocer la zona recreativa de El Común. Ya al final, tomamos el sendero a  Mucientes pasando junto a los corrales de Casas Negras.

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5 comentarios to “Nuestra Arcadia”

  1. Mª José Rico Says:

    Me encanta vuestro blog y el recorrido que vais haciendo por la provincia en bici, la manera tan precisa y completa de explicar lo que vais viendo y las fotos tan bonitas que hacéis de una tierra que, en principio parece que no llama la atención por sus paisajes y pueblos, pero que esconde muchos rincones para descubrir.
    Yo tengo una Casa de Turismo Rural en Rueda y ahora la zona empieza a estar preciosa con los viñedos. Os invito a daros una vuelta por aquí (aunque a lo mejor ya habéis estado y no le he visto).
    Tenemos que fomentar lo nuestro. Siempre que puedo recomiendo vuestro blog.
    Un saludo,
    Mª José Rico

    • piscatorem Says:

      Muchas gracias, Mª José. Tienes razón, ésta es una tierra con paisajes preciosos si se saben contemplar. Aunque hemos pasado cerca de Rueda en alguna excursión nos anotamos tu sugerencia y daremos una vuelta por allí en septiembre -aprovechando la vendimiea- o en octubre, cuando los pámpanos se vuelven de color escarlata. Ahora ya no nos da tiempo…

      • Ars Natura Says:

        El domingo 29 de julio, dónde tenéis planeado pedalear? Aprovechando que subo a mi tierra y que me llevo la bici, me gustaría dar una vuelta con vosotros y conoceros. Si no tenéis planes yo puedo haceros una propuesta.

        A ver qué os parece.

      • piscatorem Says:

        ¡Pues encantados de dar un paseo contigo! Espero que también pueda Óscar, y Miguel Ángel que ha salido con nosotros durante este curso. No solemos hacer planes a largo plazo -salvo días señalados- de manera que el trayecto lo dejamos a tu iniativa. Me pongo en contacto contigo vía email para concretar hora de salida y tal. Saludos

  2. José Ramón Arias Francés Says:

    Y si encima esos paisajes los multiplicamos por la variedad de colores que ofrecen según la época del año, lo difícil es elegir.
    Ya lo decía aquel lema: Castilla y León es color. Y cada vez que salgo al campo o simplemente voy en coche, me acuerdo de eso.
    Gracias de nuevo por el blog.

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