Páramos y vallejos comuneros

Otra excursión por el páramo de los Torozos, siempre agradable en verano (y, para nosotros, ¡también en invierno!). Esta vez nos situamos en el suroeste, zona más abierta por los vallejos que tienden a seguir la inclinación de la mitad norte de la meseta castellana. Por aquí anduvieron las tropas comuneras hasta que fueron derrotadas en Villalar. El castillo de Torrelobatón fue una de las escasas conquistas de los Comuneros.

Partimos de este castillo, levantado sobre la mota alrededor de la cual se asienta la localidad y, dejando atrás la ribera fresca del Hornija, subimos al páramo.

Aquí la actividad parece frenética, frente a lo que es habitual. Hay un continuo ir y venir de tractores y camiones, y las cosechadoras engullen trigos y cebadas con hambre insaciable. Parece que la cosecha es buena y al menos los agricultores podrán hacer frente este año a la crisis. Pero también hay actividad en los aires: aguiluchos, cernícalos e incluso águilas calzadas se esfuerzan por conseguir comida para sus crías. A veces se alían con las cosechadoras, que levantan algunos reptiles y pollos de otras aves.

Visitamos la fuente de los Curas, que vierte directamente al arroyo Zorita. La fuente de los Almendros ya no existe. El arroyo lleva agua y mantiene verdes los alrededores. Bercero y –sobre todo- Berceruelo se encuentran en un agradable y protegido vallejo.

Pasado Bercero, un paseo nos lleva hasta la fuente de la Trillona. Seguimos hasta Vega de Valdetronco por el Camino de Santiago, bien señalado por flechas amarillas. Por aquí el páramo ya ha terminado y el paisaje se abre hacia las extensas tierras de labor que acompañan al Duero.

Pero en Vega de Valdetronco subimos de nuevo al páramo. No encontramos el manantial de Valdeperrillo, pero sí el Pozuelo y sus abrevaderos en un estado lamentable.

En Adalia –o sea, majuelo en árabe- visitamos la ermita de Nuestra Señora de las Viñas, restaurada pero sin viñedos.

Las choperas del Bajoz por San Cebrián de Mazote nos dieron sombra y frescor hasta la ermita de Santa Marta, en la ladera del páramo, bien protegida por la vegetación. En una pequeña explanada se han instalado mesas a la sombra de un inmenso moral que nos ofreció abundantes moras. También el lugar posee buena fuente.

Desde aquí, por el páramo y a la vista de los aerogeneradores, fuimos hasta Barruelo y por carretera –ya un poco cansados y con casi 60 km en las piernas- hasta Torrelobatón.

Fotos de Miguel Ángel

Anuncios

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: