Quintanilla del Molar y Roales de Campos

Son dos municipios vallisoletanos situados entre las provincias de León y de Zamora. Se cuenta que cuando la distribución provincial, la Administración se olvidó de ellos y no se les asignó ni a ninguna provincia, de modo que luego se les preguntó a cual deseaban pertenecer, eligiendo Valladolid. Ya se ve que pocos tuvieron la suerte de elegir…

Sea como fuere, lo cierto es que se trata de una comarca muy especial, ideal para dar un paseo en bici o a pie; como veremos, es Tierra de Campos, es vega y es monte. Lo tiene todo en muy pocos kilómetros cuadrados.

conlabici

Como la excursión se inició –y finalizó- en Quintanilla, pudimos disfrutar al principio y al final del paisaje de Tierra de Campos, bando de avutardas incluido. También pudimos contempal diferentes aguiluchos, milanos negros, águilas calzadas y un águila culebrera. En las proximidades de los pueblos que atravesamos, muchos palomares.

Abejarucos
En esta tierra abundan las alamedas, los árboles solitarios y los arroyos y regatos. No en vano es la zona de Campos mas próxima a los páramos leoneses, y la montaña –el Teleno y la cordillera Cantábrica- se ve relativamente próxima.

En cuanto nos quisimos dar cuenta ya estábamos en la Vega del Cea, río de buen caudal. Aquí todo es verde, incluso en los veranos secos. Abundan los prados y pastizales. Nos encantó un viejo molino de cinco ruedas –alguna se distinguía todavía- en claro estado de ruina. Y una gran laguna –ahora medio seca, ciertamente- cubierta de carrizo. La Casa de la Pradera ya es un montón informe de barro con algunos muros en pie aprovechados por las cigüeñas para anidar.
Ranunculus aquatilis

En el Cea uno puede pescar cangrejos o peces e incluso darse un buen baño, si bien el lugar adecuado para esto último es el puente de Roales. Y los frutales que quedan por aquí nos ofrecen el postre del almuerzo: peras, higos, ciruelas, manzanas, cerezas, acerolas, dependiendo de la época.

Y el Monte de encinas y robles. ¡Qué encinas! Son muchas pero, sobre todo, son varias veces centenarias. Firmes, corpulentas, retorcidas las ramas, el tronco hueco, amigas de todos los mamíferos y aves que viven en el bosque, por haberles  ofrecido cobijo durante mas de trescientas primaveras.

Entre encinas, subimos al monte por el valle de los Perales -¡quedaba un peral!- donde vimos la fuente de la Peguera.

También nos hicimos la fotos de rigor en el punto donde convergen León, Valladolid y Zamora. Está junto a una carrasca, donde el monte hace un claro que han aprovechado para sembrar cebada.

De lo mejor fue la hora del almuerzo: en una cerrada y sombría alameda de la ribera del Cea junto a una fuente artesiana de la que brotaba agua fresca como si de un surtidor se tratara.

Villanueva del Campo

¿Y cual fue, esta vez, el secreto de todo? Pues que nos acompañaba Goyo, el autor de Ars Natura, que conoce esto como la palma de su mano. Por cierto, la foto de portada de su blog es un paisaje de Quintanilla.

Las fotos son suyas. ¡Evidente!

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3 comentarios to “Quintanilla del Molar y Roales de Campos”

  1. Miguel Angel Says:

    Te echaba de menos Picastoren, ¡qué bonito día con Goyo pasamos!

  2. Ars Natura Says:

    Fue un placer compartir pedaladas con vosotros. A ver si repetimos.

  3. polita Says:

    Preciosas imágenes las del amigo Goyo, pero tus letras tampoco se quedan atrás.

    Besotes!!!

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