Lagunares de Villalar

Villalar - Casasola

Villalar de los Comuneros se asienta la suave ladera del paramos de los Torozos que cae lentamente, durante varios kilómetros, hasta el río Duero allá por San Román de Hornija. Su paisaje lo componen llanuras irregulares, lomas achatadas y algunas hondonadas casi imperceptibles. En los suelos predomina la arcilla, o la mezcla de arcilla y arena, pero son suelos que no drenan bien y tienden a facilitar la formación de charcos, pozos y lagunajos. Y si a esto le unimos una temporada lluviosa, entenderemos bien los resultados de aquella desigual batalla acaecida en 1521.

Así que el primer domingo de este marzo nos fuimos a pasear por el terreno ondulado de Villalar, para rodar luego por los campos de Pedrosa, Casasola y Villalbarba. En el cielo, gasas de nubes dejaban cruzar los rayos del sol, el viento primero agradable y luego desagradable, y la temperatura, ni frío ni calor.

Arena y limo

Tierras junto a la laguna Honda

Lagunares

Primero, a ver la denominada Laguna Saria. Nada que ver: su lugar lo ocupa una balsa de agua, de una comunidad de regantes, suponemos.

Luego, después de ver las ruinas de unos inmensos palomares al oeste, tomamos rumbo hacia el suroeste; incluso el mapa señala una amplia zona denominada  Lagunares. Por algo será.

Al poco, pasamos por unas tierras de cultivo donde antaño se extendía una laguna. Hoy queda una zanja y un pozo de drenaje, con agua. Algo es algo.

En la laguna del Palmero

En la laguna del Palmero

Ya cerca de la carretera de Zamora, una extensa zona de arena y limo dedicada al cereal se encuentra ahora parcialmente anegada. En el centro, la laguna Honda con su zanja de drenaje que la cruza sin evitar el encharcamiento. Huellas de patos y de avefrías. Al fondo, se recortan hileras de pinos.

Íbamos con la idea de cruzar el Hornija por el vado que hay junto al molino Nuevo pero no nos atrevemos.  El río, por una vez, baja con abundante agua. ¿Hasta  dónde nos mojaríamos? Estamos todavía en invierno, así que nos vamos en busca de un puente.

Ya en la otra orilla, y en el término de Pedrosa, paramos en la laguna del Palmero, reducida a unos pocos metros cuadrados.  Pero está viva, rodeada de un agradable tapiz de hierba.

Molino de Arriba

Molino de Arriba

Molinos a diferentes niveles

Rodeando el cerro de las canteras de la Furnia llegamos a Casasola, el pueblo de las aventadoras. Seguimos ahora el curso del Bajoz río arriba: molino de Abajo, totalmente sellado, debajo puede estar el pozo negro del pueblo; molino de Enmedio, reconvertido en una simpática mansión.  Y molino de Arriba, cayéndose a pedacitos. Vemos los restos de la balsa y nos metemos al cárcavo por la salida. Casino hemos saludado al pueblo –nos interesaba más el río, que lleva agua- admiramos la fachada  del camposanto, ahora de cerca, pues se veía perfectamente desde el último molino.

Otrora fuentes, hogaño concentración parcelaria

Fuente de Valdesosnal

Fuente de Valdesosnal

En las laderas del teso de la Horca no encontramos la fuente de Pozohierro, ni  la del Herreñalico, seguramente la concentración parcelaria acabó con ellas en un momento en que nadie las consideró necesarias o importantes… Pero pudimos descansar en la pradera con álamos de la fuente de Valdesosnal: ¡sitio agradable como pocos, con vistas a las laderas de Torozos y a los picos o cuestas redondas de Mota, protegido por el páramo de las Canteras…! La fuente es una delicia: un arca con salida a través de un simpático arquito de medio punto, con escaleras para bajar a la pila. ¡Menos mal que la han respetado!

Nos fuimos en busca del pozo de Nuestra Señora y de la fuente del Tejadillo . Ni que decir tiene que han desaparecido. Atravesamos Villalbarba  intentando dar con la Cruz del Merinero, cerca de la cañada de los Toros y en dirección al teso Redondo. Hasta no hace mucho estaba, pero la infraestructura para el riego ha acabado con ella. RIP.

Aquí estuvo el pozo de Nuestra Señora

Aquí estuvo el pozo de Nuestra Señora

Ya sólo nos quedaba bajar, contra el viento, hasta Villalar. Al menos allí han restaurado el pozo del pueblo. Siempre es un consuelo.

Hemos visto muchas avefrías hoy: bandos inmensos. También algunas perdices, que ya están emparejadas. Y una liebre que sabía correr perfectamente entre las parras y sus guías, en un viñedo.

Mota del Marqués

Mota del Marqués

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Una respuesta to “Lagunares de Villalar”

  1. miangulo Says:

    Muy interesante esta ruta, se van perdiendo esas fuentes y cruces de los caminos. Muy triste.
    Saludos a todos

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