Pinos grandes, grandes pinos

Laguía 1

Laguía 1

La Tierra de Pinares  se extiende por las provincias de Valladolid y Segovia y, a través del Pinar de Antequera, toca la misma ciudad de Valladolid. Por eso, no es necesario hacer un largo viaje o un cansado paseo para plantarnos en un pinar y disfrutar de sus agradables –aroma, paisaje, sombra, fauna- y a veces desagradables –pensando en el ciclista, podemos quedarnos clavados en la arena- sensaciones.

En el Pinar de Antequera tenemos un poco de todo: negrales,  retamas, cantueso, escobas, una multitud de pajarillos forestales, alguna rapaz, corzos, algunas encinas, hileras y bosquetes de chopos, pero sobre todo muchos e inmensos pinos piñoneros.

Laguía 2

Laguía 2

Entre todos estos destaca el Pino Laguía que es, según los vecinos del barrio del Pinar, el más grande y esbelto de todos. Como está junto a otros pinos de buen porte, no llama excesivamente la atención, y no lo conocía a pesar de las veces que he pasado cerca de él; me lo presentó hace unas semanas Javier Municio, buen amigo y vecino del Pinar, que también lo ha medido: tiene 5,20 m de perímetro basal, 4,22 m a 1,30 m del suelo y unos 18 m de altura aproximadamente. Es muy fácil llegar a él, pues se encuentra justo al lado de la tapia del acuartelamiento Teniente Galiana sobre el que, curioso, se asoma. Está bastante inclinado y un poco retorcido, pero así resalta más el volumen y la belleza en el arranque de sus enormes ramas.

Otros elegantes pinos los encontramos entre éste y la carretera, y salpicando los límites de los campos de fútbol. El mismo pino que señala la parada del autobús no está nada mal.

Simancas 1

Simancas 1

Muy próximo a este pinar, tomando el camino que conduce al Bohío y superado éste en unos 500 m, llegamos al Pino de Simancas, citado en el catálogo de árboles singulares de la provincia. Se encuentra justo en el límite del pinar, ya en tierra de cultivo. Parece como si hubiera aprovechado de manera especial este lugar de buena tierra y rico en aguas freáticas, para crecer de manera desmesurada. Es tan llamativo y corpulento como el otro pero un poco más bajo. Según el libro de la naturaleza de Valladolid (2008), de la Diputación, tiene 17 m de altura, 5 m de perímetro basal y 4.22 de perímetro a 1,30 m del suelo. La copa recuerda una sombrilla dirigida hacia el sol de mediodía.

Simancas 2

Simancas 2

Finalmente, si queremos seguir contemplando buenos pinos, podemos cruzar a la otra ribera en Puente Duero y seguir por el camino que discurre entre el pinar del Esparragaly las tierras de cultivo junto al Duero. Veremos estupendos ejemplares que han sido respetados por el hombre y el tiempo, aunque no de las proporciones de los dos anteriores, verdaderas estrellas de categoría superior.

El Esparragal

El Esparragal

Y otro vecino del Pinar, Paco Pino ¡precisamente!, nos dejó:

Cielo,
pino,
agua,
Dios.
Cuatro
para
sólo
dos:
la
tarde
y
yo.

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