Arroyo de la Encomienda

El vado

El vado

Arroyo de la Encomienda es, tal vez, el municipio que más ha cambiado en los últimos años en toda la provincia. A mediados del siglo pasado en su término municipal existían tres pequeñísimos barrios o núcleos de población: Arroyo, Aranzana y La Flecha que, a duras penas, llegaban a los 300 habitantes. Hoy, sin embargo, es el único municipio que no tiene suelo agrícola y acoge a más de 17.000 ciudadanos. Todo él se encuentra urbanizado de una u otra forma. Además, lo atraviesan dos autovías y la carretera de Salamanca, y posee grandes centros comerciales y un campo de golf.

A pesar de todo es simpático y agradable, pues cuenta con abundantes zonas verdes y deportivas. También es bullicioso y alegre: abundan los niños y, en general, la gente joven.

Pino

El Pino (por J.M. y F.S.)

La joya de Arroyo es, sin duda, la iglesia de San Juan ante Portam Latinam. Una preciosa iglesita románica del siglo XII, única en Valladolid. Se encuentra situada dominando un viejo vado del Pisuerga porque, además, este río siempre ha alegrado la vida de la localidad. La escultura de un viejo campanero le hace compañía. También la escoltó, a unos metros de distancia, un alto y corpulento pino del que ahora solo queda a modo de escultura el esqueleto, por llamarlo de alguna manera.

A pesar de que Madoz nos dice que no hay puente ni vado para cruzar el Pisuerga, lo cierto es que si en el siglo XIX no lo había, sí lo hubo en la Edad Media, a juzgar por las noticias que nos han llegado. Hoy, cerca del frontón, todavía podemos cruzar el río en verano vadeándolo. Eso sí, en traje de baño, pues cualquier resbalón o mal paso nos abocará a una buena mojadura.

Monasterio de La Flecha. Fotografía de J.J. Martín Gonzaléz en el nº 29 del Boletín de la Real Academia de la Purísima Concepción.

Monasterio de La Flecha. Fotografía de J.J. Martín Gonzaléz en el nº 29 del Boletín de la Real Academia de la Purísima Concepción.

Aguas arriba, junto a lo que fue el lugar de descanso de los monjes Jerónimos de nuestra Señora de Prado, el monasterio de recreo de Santa Ana en la Flecha, hoy flamante hotel, hubo unas aceñas para moler cereal con cañal para pescar. Hoy se ha trasformado –todo se ha trasformado en este pequeño territorio- en una centralita eléctrica cuya presa ha hecho subir el nivel del agua del Pisuerga a su paso por Valladolid. La ribera por supuesto que ha cambiado: miradores sobre el río, campos de hierba artificial, botánico, pistas para acróbatas de la bici o de los patines, jardines para perros, huertos…

Arroyo de la Encomienda 043

La antigua alameda, junto al río, linda ya con el término de Simancas, y conserva la fuente recuperada junto al arroyo Rodastillo, que viene de Ciguñuela y da nombre al pueblo (el apellido se debe a que perteneció a la Encomienda de San Juan de Jerusalén, a través de Santa María de Wamba). Para compensar, aquella agradable carretera empedrada y con hileras de acacias a los lados que nos conducí a Ciguñuela se ha perdido para siempre.

El cerro de la Horca destaca al llegar al pueblo: ¿hubo realmente ahorcados? Tal vez. Lo que sí es cierto es que el 7 de diciembre  de1811 apresaron al guerrillero Chagarito en la casa del cura, hoy hotel de la Abadía. Pocos días después sería ejecutado y descuartizado en Valladolid, junto a otros dos de su cuadrilla. Un cuarto murió achicharrado en la casa del cura, que fue incendiada.

Aquí estuvieron las aceñas

Aquí estuvieron las aceñas

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