Los polvorines del Pinar (y 3): los lugares

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(Tienes el mapa en la primera entrada)

Partiendo del muro sur de las tapias del Parque de Artillería podemos observar dos trazas: por un lado, la entrada al Parque de la antigua vía del ferrocarril y algo más adelante, arrancando de la misma tapia, un antiguo camino empedrado, el cual es el eje de todas estas construcciones. Este camino, de algo mas de un kilómetro daba servicio a 6 polvorines, tres a cada lado. De ellos dos explosionaron, uno se conserva y los otros tres han sido tapados.

Si iniciamos el paseo junto a la tapia, nada más comenzar se observa el primer polvorín de los enterrados: podemos ver la base de su garita de vigilancia y trazas de la entrada, además de sus respiraderos.

A unos 125 meros de la tapia, por el camino y al lado contrario de la anterior, se ve la base de otra garita de centinela: pues bien, enfrente de la misma, a unos 50 metros del camino, nos encontraríamos en el centro del cráter, el cual fue tapado sobre el 2005 y del que aún pueden observarse las puntas secas de algunos chopos que crecían al lado de la charca existente. También se aprecia que los pinos y retamas de su interior son de reciente plantación. Este corresponde a la segunda explosión, en 1950. (41.590667, -4.763120) (La ubicación en el mapa es aproximada 41°35’26.4″N 4°45’47.2″W)

Base de la garita frente a los restos del cráter del Polvorín nº 3

Base de la garita frente a los restos del cráter del Polvorín nº 3

Si avanzamos por el camino nos topamos con la carreterilla que sube desde la cañada y con el Parque de Tirolinas: aquí, desde el exterior de la valla se aprecia el único polvorín que sigue tal cual fue abandonado en su momento: puede observarse su puerta e incluso su sirena de alarma instalada bajo una teja. ¡Ojala se conserve para recuerdo y se le pueda dar alguna utilidad!

Único polvorín que se conserva (nº 5)

Único polvorín que se conserva (nº 5)

Para retomar el Camino de los Polvorines tenemos que rodear la absurda y antiestética valla que han instalado para aislar el anterior. Una vez en él, llegamos al cruce con la nueva Senda de la Legua, que en esta parte se corresponde con el camino que iba desde Laguna de Duero a Simancas. Si la atravesamos y seguimos por el camino, encontraremos a la derecha otro polvorín, también tapado pero al que se le aprecian bien los respiraderos superiores: era de los más grandes.

Los restos del segundo cráter son más difíciles de identificar pues han quedado muy bien integrados en el terreno y está poco definido: seguimos por el camino empedrado, cruzamos una alcantarilla que salva una vaguada y mas adelante un camino, también perteneciente a estas instalaciones. A unos 200 metros de este cruce, a la derecha, se encuentra el lugar donde se produjo la terrible explosión de 1940. Aun se pueden apreciar tímidos desgarros en la tierra junto con nueva vegetación. (41.584506,-4.770652) (41°35’04.2″N 4°46’14.3″W)

Zona del cráter de la primera explosión

Zona del cráter de la primera explosión

Todavía hoy se pueden observar escombros procedentes de la explosión, semienterrados y erosionados. Hay que pensar en las toneladas de grava, greda, estructuras del propio polvorín y, desgraciadamente, restos humanos, que saltaron por los aires.

Finalmente y a la izquierda del camino se aprecia el último de ellos (nº 4), también tapado junto con algunos restos de otros edificios auxiliares.

Un rincón del Pinar

Un rincón del Pinar

En cuanto a nuestro paseo, la zona en concreto, se ha convertido en una de las más divertidas para disfrutar de la bicicleta de montaña y, por supuesto, también caminando.

En fin, esperemos que esta pequeña reseña, nos facilite recordar algo de nuestra historia y del sufrimiento allí vivido por tantas personas cuando ahora rodemos por este delicioso laberinto de senderos.

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Javiloby

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7 comentarios to “Los polvorines del Pinar (y 3): los lugares”

  1. miangulo Says:

    Otros dos artículos muy interesantes sobre el tema :

    http://www.valladolidweb.es/valladolid/sucedio/explosiondelpolvorin.htm

    http://jesusantaroca.wordpress.com/2012/10/19/un-paseo-por-el-cementerio-del-carmen/

  2. Fernando Says:

    Felicidades Federico y Oscar por vuestro texto en relación a Los Polvorines del Pinar de Antequera. Me gusta consultar vuestra página y he de deciros que esta vez… “os habéis salido”. La labor documental realizada me parece impresionante, no solo por el contenido histórico que presentáis, sino también, y egoístamente hablando, por lo que a mí respecta. Llevo desde los ochenta recorriendo la zona y contemplando los restos de los que habláis y he de decir que me habéis aclarado muchas de mis sospechas, fundadas en comentarios de gente que, por desgracia, no podía aportarme tantos datos como vosotros.
    El desfigurado terreno que, como un barco hundido, acaba convirtiéndose en un ecosistema; las construcciones ruinosas y sus muy dispersos restos; o el hecho de, lamentablemente, haber encontrado restos óseos, piezas dentales, etc… fueron una tónica relativamente habitual durante algunos años cuando recorría/mos la zona, tan habituados a ellos que incluso conozco el caso de chavales que, por el morbo juvenil de hacerse los valientes, tenían como aventura adentrarse en algunos de esos polvorines para recorrerlos o hacer “botellón” en ellos, con el consiguiente riesgo, lo cual se confirmaba cuando se encontraban cerca de la zona restos de botellas, vasos e incluso signos de haberse encendido alguna pequeña hoguera.
    Yo personalmente visite de niño uno de ellos (probablemente el que describís como número 5) y aunque el miedo me impidió adentrarme más allá del umbral de la entrada, comprobé que se podía entrar sin problema y que su interior era mucho más grande de lo que aparentaba. Por eso he de decir que, al igual que estoy de acuerdo con vosotros en mantener esos restos y la memoria histórica de los errores que no hay que volver cometer, también hay que conservarlos garantizando la seguridad de la gente, en lo cual sobra decir que sé que estáis de acuerdo conmigo.
    Felicidades otra vez por vuestros mapas y textos. Un abrazo.

    • piscatorem Says:

      Muchísimas gracias, Fernando, pero, en este caso la pluma corresponde a Javier Municio, que también colabora en este blog. Él le tiene un especial cariño al Pinar, pues vive en ese barrio e incluso su madre fue testigo de al menos una explosión. Nos encanta que te haya gustado y gracias por los datos y comentarios que aportas.

  3. Fernando Says:

    Muchas gracias entonces también a Javier Municio, con el que comparto (compartimos) un especial cariño por el pinar. Comentaros, por si pudiera aportaros algo mas, que creo haber sido testigo de como en 2.005 se “recuperaba” la zona de la explosión de 1.940, zona en la que solo el camino que pasaba junto al cráter se elevaba un poco sobre el hundido terreno originado por la explosión y que, mucho me temo, pudiera ser el responsable de la inclinación de unos corpulentos pinos situados en su parte noroeste. El resto de los que ahora pueblan la zona, es evidente que son, en su mayoría, de repoblación. Creo, además, que aprovecharon para realizar instalaciones de saneamiento que comunican con la zona del campo de fútbol de la Cañada Real, justo en las curvas de bajada del camino forestal, zona cada vez mas transitada en la que estoy seguro habréis comprobado que hay que tener cuidado al circular, tanto por el peligroso cambio de rasante como por las curvas en pendiente, como así recuerdan las cicatrices de uno de los grandes pinos de la zona, contra el que se empotró un coche hará unos cinco años. Por cierto, además de corzos, es frecuente en verano ver por la zona abejarucos, águilas calzadas (algún año incluso han criado por esa zona), abubillas… por no hablar de erizos, conejos, liebres, zorros y un largo etc… durante todo el año. Lo dicho, gracias y un abrazo.

  4. fjmuni Says:

    Muchas gracias Fernando por tan elogiosas palabras y a Federico por la generosidad con que me atribuye el artículo, yo creo mas bien que ha sido un pequeño trabajo en equipo, edición, mapas antiguos, croquis …. y el impulso.

    Yo tambien tuve ocasión de edentrarme en alguno de ellos, de niño y ya no tanto, recuerdo su suelo de madera, la oscuridad y el olor a humedad, si bien la percepción del tamaño cambió con la edad.

    En todo caso el objetivo era el de identificar los lugares y rendir un pequeño homenaje a estas personas y al mismo Pinar. La curiosidad ha dado un pequeño empujon a este asunto y es posible que en breve podamos hablar de lo que sucedio.
    un abrazo

  5. Sergio Says:

    Me ha gustado mucho esta entrada. Me he acordado de ella mientras exploraba las fotos aéreas hechas en 1955 y que están disponibles en la web del IGN: http://fototeca.cnig.es/ Los cráteres de ambas explosiones se ven claramente y también otras construcciones de las que habláis.

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