¡Ojo al abrojo!

Entre los enemigos declarados que tenemos los ciclistas se encuentra el abrojo, o mejor dicho Tribulus terrestris; por aquí se le suele llamar peseta, no tengo ni idea porqué.

La cuestión es que se trata de una planta con muy mala leche y su fruto maduro es uno de los principales responsables de estropear bellas jornadas de ciclismo campestre; es tan eficaz que su diseño viene usándose como arma defensiva desde hace más de 2000 años para parar cualquier cosa que se mueva, desde hombres hasta carros de combate. Algunos ciclistas también han dado cuenta de alguna de estas trampas (como si no fueran suficientes las naturales).

Armas defensivas con diseño tetraédrcio, siempre con la punta hacia arriba

Armas defensivas con diseño tetraédrcio, siempre con la punta hacia arriba

En cuanto a la Tríbulus, entramos en la época en que más cuidado hay que tener: maduran sus frutos, es decir, sus bayas que, con espinas puntiagudas, adquieren su máxima dureza al secarse y penetran fácilmente en la cubierta de las ruedas.

En medio de un camino, con sus bonitas flores amarillas

En medio de un camino, con sus bonitas flores amarillas

En muy conveniente identificar la planta desde la bicicleta, ir adivinándola si cabe. Su configuración rastrera, sus bonitas florecillas amarillas y sus hojas compuestas: es inconfundible. Además, gusta de la humedad en verano y de los suelos arenosos, se desarrolla a sus anchas en los bordes de regadíos y en general al lado de los caminos.

Las flores se convierten en frutos

 

Si hemos rodado sobre una de estas plantas, no dramaticemos y pongámonos manos a la obra y ojo al parche. Conviene observar la cubierta y ver el alcance de la picia, hay veces que la punta se parte y hace de tapón, es posible seguir rodando si lo dejamos como está. Si lo inevitable se confirma y hemos ido bien equipados con cámaras, etc. el problema no debería fastidiarnos más de 20 minutos. Y si llevamos modernos remedios, mucho menos.

Sufrido ciclista

Lo dicho, ¡ojo, suerte y. . . PACIENCIA!

 

Javiloby

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2 comentarios to “¡Ojo al abrojo!”

  1. Sergio Says:

    Las cubiertas con una capa intermedia de kevlar o similar dan buen resultado con los abrojos. Yo las llevo y habré tenido un par de pinchazos en cuatro años. Prueba de su eficacia es la cantidad de puntas de abrojo que quedan enterradas en la goma sin que lleguen al neumático. Pero aún así procuro no acercarme a los bordes de los caminos, por si acaso.

  2. Gaudencio Busto García Says:

    No me canso de advertir a mis nietos sobre la “gracia” de esta planta. Pero ya no basta con huir de los caminos, los tractores sacan las pesetas pinchadas en sus ruedas hasta las carreteras. Malas, muy malas son las pesetas.

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