La Manvirgo y el Otero

La Manvirgo

La Manvirgo

Continuamos la excursión iniciada en la entrada anterior. Habíamos llegado hasta Villovela de Esgueva desde el embalse de Tórtoles, habiendo salido de Fombellida.

 Hacia la Manvirgo

Pasado Villovela nos metimos por el valle del arroyo de las Casas que llega al Esgueva por su margen izquierda. Primero encontramos abundantes majuelos y algunos manzanos. Certificamos que los frutos estaban en sazón. Es un valle perdido y solitario como pocos; no vimos ni gente ni construcciones. Sí afloran fuentes y manantiales, y se ve adornado por algunas alamedas. Las laderas de los cerros están cubiertas de monte de roble.

Subiendo, subiendo, nos asomamos al valle del Duero, con la Manvirgo al fondo, Quintanamanvirgo delante y la altiva Haza más al fondo todavía. Aquí el paisaje se abre y nos muestra un amplio panorama salpicado de bacillares, manchas de pinares, hileras de sauces y maleza que señalan un arroyo y, muy al fondo, la Cordillera Central. Estamos ahora en la Ribera del Duero burgalesa y domina este observatorio peculiar y legendario de la Manvirgo.

¡Qué miedo!

¡Qué miedo!

Guzmán

Bajamos un poco pero tomamos en el primer cruce en dirección hacia Guzmán. Veíamos la torre de un castillo tras el cerro, pero resultó ser la torre de la iglesia. Entramos por donde tiene el taller Crescencio, el escultor del pueblo. Su dragón nos agradó, aunque no era comestible. Y el entrañable totem, y los relieves…

 

Valcavadillo

Valcavadillo

Rellenamos bidones en la fuente, pasamos junto al palacio de los Guzmán y por el camino de Valcavadillo llegamos a la fuente del mismo nombre: dos generosos chorros denotaban que por aquí abunda el agua. Buen lugar, con chopos, sauces y simpáticas esculturas de Crescencio. Aunque son modernas, resultan cercanas; tienen cierto encanto.

El Otero

El Otero

El Otero

Después de esa fuente, vimos otra, de lejos: la del Pocico. También nos llamaron la atención los restos de corrales que hay en esta zona, de altas y fuertes paredes, perfectamente construidas. Saludamos al Otero (927 m), el punto más alto de esta comarca: sobresale perfectamente del ras del páramo elevándose unos 25 m.

Y bajada, por la carretera, hasta Encinas. Pero no paramos. Saliendo por el camino del cementerio, y pasando por una rústica fuente llegamos entre majuelos, prados y arboledas a Canillas.

El Molino

Entre Encinas y Canilla

Entre Encinas y Canilla

Sólo nos quedaban 5 kilómetros hasta Fombellida. Pero antes nos detuvimos, junto al Esgueva, en el Molino, que seguramente estuvo funcionando hasta mediados del pasado siglo, pues muchos de sus elementos salieron de la Fundición Miguel de Prado, de Valladolid. Por supuesto, hoy todo es pura ruina.

Y como la excursión ha sido pastoril y vinatera, volvimos a pasar junto a un viejo chozo –esto fue cañada- y majuelos de edad indeterminada que seguro dan excelentes caldos. Hemos llegado y otra bonita excursión que nos hemos echado al coleto.

Casa de Fombellida

Casa de Fombellida

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Una respuesta to “La Manvirgo y el Otero”

  1. polita Says:

    Qué nombre más curioso el de la Manvirgo…

    ¡¡¡¡Besotes!!!!

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