De Peñalba de Duero a La Quemada

Peñalba de Duero

En esta excursión, partiendo de Villabáñez en el cauce del Jaramiel, nos acercamos al valle del Duero cruzando el collado de Peñalba, en la línea entre las Mamblas y el páramo, que marca el paso de un ambiente a otro.

Peñalba

Es un paisaje singular dentro de nuestra provincia. El elemento principal son sus cortados, menos espectaculares que los del Pisuerga en cabezón y San Martín de Valvení, pero igualmente llamativos y agradables para ser vistos y paseados.

Atravesando los cortados

Atravesando los cortados

El Duero embiste contra el páramo, que se derrama hacia el propio río, a la vez que forma una pared arriba de caliza y abajo de margas y arcillas. Al dejar a la vista, sin recubrir, estas últimas, da la sensación de un corte a una gigantesca tarta; de hecho los colores son de tipo pastel. Pasamos por un estrecho sendero –antiguamente hubo camino carretero, la Senda de los Aragoneses– que queda inundado en cuanto el río sube de nivel.

Es un paisaje que gana con sol y más todavía si el sol es el del orto o del poniente, pues saca todos los colores y matices a las paredes y derrumbaderos.

Equilibrios en el cortado

Equilibrios en el cortado

Completan el paisaje los árboles de la ribera y una pradera donde hubo un puente, pues la otra orilla de Peñalba pertenece también a Villabáñez. Aun podemos ver dos pilares y restos de un arco. Fue destruido durante la guerra de la Independencia y ya no se reparó.

Cerca del Cortado tenemos lo que queda del pueblo, donde hoy un vive un pastor con su rebaño de ovejas. La iglesia, hasta hace poco pajar, ha sido restaurada, al menos su parte exterior. Un águila de piedra corona la torre.

La Granja

Camposanto

Camposanto

De Peñalba seguimos río arriba y nos asomamos a un delicioso soto donde ya amarillean chopos, sauces y fresnos. También por aquí el río ha puesto al descubierto las entrañas de la tierra, si bien los cortados son más reducidos.

La Granja Sardón está poblada y cuenta con explotaciones agrícolas y ganaderas. También vemos una bodega y una moderna quesería, Pico Melero. Por un momento pensamos que el Pico era un depósito de agua que acaba en eso, en un peculiar pico. A él nos encaramamos, pero realmente el pico es un saliente del cercano páramo.

Pero lo mejor de la Granja es su abierta plaza, presidida por una rústica iglesita. Maravilloso lugar. Y el ingenuo y mínimo camposanto: descansado y romántico lugar.

Encinas de La Quemada

Encinas de La Quemada

Y una pena: la antigua pesquera de la Granja, ha sido convertida en una moderna centralita eléctrica de diseño. ¿Dónde está la antigua fuente? ¿Dónde el viejo molino? ¿Dónde la bóveda que formaban los álamos y que hasta en plena canícula era un lugar fresco y umbrío? ¿Dónde la recogida playita…? ¡Qué pena, tener que hacernos estas preguntas! No sé para qué tenemos Consejerías de Medio Ambiente.

La Quemada

5 octubre 160

La Quemada, cuando subíamos

Seguimos por la carretera para cruzar Olivares y nos acercamos a La Quemada. Una hilera de enormes y singulares encinas no recibe a modo de antesala. Posee también un buen bosque mixto de roble y matas de encina en todas las laderas. Subimos por una empinada cuesta hasta el páramo que la protege por el Este y aquí cambia radicalmente el paisaje. Del húmedo arbolado y de los majuelos pasamos de repente a un agreste suelo salpicado de piedras calizas. Hasta el cielo parecía de un azul más recio.

Por el páramo

Rodeamos La Quemada, o sea, el valle de Valdefuentes y pusimos rumbo hacia el Oeste, ya pensando en la vuelta. Aquí los campos están adornados por enormes robles aislados. Es como otro ambiente de un mismo páramo.

Pedregal

Pedregal

A lo lejos, en medio del camino, se veía un burro pastando. A más de cien metros, un rebaño de ovejas sesteaba, bien apretado, en torno a un roble. Justo al pasar junto al burro vemos, dormido, al pastor y le damos las buenas tardes. En ese momento un mastín leones, un pastor alemán y otro perro pastor se lanzan sobre el primer ciclista que tiene que utilizar la bici como arma ofensiva y defensiva. Los demás ciclistas no ofrecen una peseta por su integridad física. El pastor se despierta y, a duras penas, les contiene. Una vez más, el ser superior ha vencido al inferior, a pesar de que eran tres. Cambiamos impresiones sobre lobos y ganados con el pastor, como si nada hubiera pasado, y nada ha pasado.

Seguimos por caminos, ahora adornados por hileras de robles. Un vértice geodésico y el páramo que se nos acaba.

El Valle

Tierras del Valle

Tierras del Valle

¡Y qué valle! Son 5 kilómetros de suave bajada hasta el Duero, y otra vez en Peñalba. El paisaje del Valle es de campos alomados, ruinas del caserío de San Isidro, laderas de monte y –al fondo- las Mamblas. Y el descenso. varios minutos disfrutando de no dar pedales, precisamente cuando los kilómetros empiezan a pesar en las piernas.

De nuevo los cortados, de nuevo el amplio panorama del Duero: Traspinedo, Sardón, Santibáñez, Tovilla.

Y acabamos en Villabáñez, después de recorrer unos 55 km, degustando las deliciosas cervezas artesanas que elabora José Alberto bajo el nombre de Uila Dones: si la rubia y la negra nos parecen sencillamente estupendas, todos coincidimos que la tostada roja es… ¡excelente! ¿Hay mejor manera de acabar una excursión?

Y el track de miguel Ángel.

En el collado de Peñalba

En el collado de Peñalba

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4 comentarios to “De Peñalba de Duero a La Quemada”

  1. fjmuni Says:

    ¡Pedazo foto la del ciclista en equilibrio! ;-)))

  2. Antonio A Says:

    Una ruta muy interesante, yo he recorrido muchos tramos de esa ruta pero sueltos, por cierto, no sabía que se podía pasar por los cortados de Villabáñez a Peñalba, en los mapas topográficos el antiguo camino de los Aragoneses aparece cortado.
    un saludo.

    • piscatorem Says:

      Sí, queda un sendero: se puede hacer sin bajarse de la bici, aunque algunos lo hacen con la bici de la mano. El camino antiguo estaba “esculpido” en el cortado, como el que todavía queda entrando desde aguas abajo hacia el majuelo. Hasta hace unos 20 años había una simpática cabaña con lo imprescindible para pasar una noche, pero los salvajes la destruyeron(!).

  3. Antonio A Says:

    Muchas gracias por la información, que pena lo de la cabaña.

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