Horizontes entre Adaja y Eresma

Puras

Esta vez el paseo ha tocado entre las tierras despejadas que separan estos dos ríos. Uno viene de Ávila, el otro de Segovia, y se juntan en Sieteiglesias, término de Matapozuelos, para desembocar juntos en el Duero. Por esta comarca al sur de Olmedo, sus cauces todavía están alejados unos 15 kilómetros, bien aireados y despejados de monte pinariego, salvo en las proximidades de sus riberas.

El terreno es arenoso mezclado con más o menos limo, lo que hace que en muchos lugares se formen los típico bodones o lagunas. Además, en medio de los dos ríos se levanta una especie de colina –cresta o meseta, según- de entre 70 y 100 metros de altura relativa. Todo esto le otorga una fisonomía propia, muy adecuada para observar panoramas amplios y luminosos. O algún bando de grullas volando en perfecta formación de V, como fue nuestro caso.

 

Bocigas

Bocigas

El día elegido –a finales de este noviembre- resultó especialmente caluroso. Amenazaba lluvia, pero toda cayó al día siguiente. Hubo sol al principio, luego, una gasa de finísima neblina se adueñó del aire para filtrar, difuminándolos, los fondos del paisaje. Esta vez, no teníamos prisa, de manera que recorrimos pocos kilómetros (40) en muchos tiempo y pudimos embebernos de lo son estas campiñas.

Bodones

Bocigas y Almenara. Golf y villas romanas, pero sobre todo bodones. No llegamos a los de San Pelayo, que conocemos bien. Tampoco al Juncial, ni al Blanco, que vimos seco desde la carretera. Pero ahí estaba el de Bocigas, brillando al sol de la mañana.

22 Noviembre 051

Almenara al fondo

 

En las proximidades de Almenara pudimos contemplar dos bodones, con agua el primero, al noroeste, y con abundante barro el segundo, ya al suroeste. También pasamos por las calles de la localidad, donde han restaurado el viejo pozo –el Caño– con su largo abrevadero, en una agradable alameda.

Desde Almenara pusimos rumbo al Adaja, y llegamos a la casa de Villagrá, donde nos esperaba otros pintoresco bodón, acompañado éste de algunos chopos amarillos.

 

Villagrá

Villagrá

En el trayecto fuimos descubriendo muchas tierras encharcadas por la lluvias, tal vez en algunas de ellas hubo bodones, hace años desecados y ahora como queriendo renacer.

Setas

En prados y pinares siguen abundando las setas. No somos expertos en micología, pero dimos un breve paseo andando por un pinar de Puras con abundante tamuja y descubrimos setas de todo tipo. Entre otras, anaranjados nícalos y nazarenas violetas, inconfundibles.

Tierra de arenas

Tierra de arenas

Vacceos y romanos

¡Qué curioso! Justo a un lado y a otro de la Villa romana de Almenara, que se encuentra en una leve colina, el terreno se hunde para formando dos bodones: el del Arroyuelo y el del Monduengo. Los dos tenían un poco de agua. Sin duda fueron utilizadas por los romanizados habitantes para alimentar los sistemas de calefacción y saneamiento de la Villa.

Y es que esta es otra característica del territorio: por aquí campearon los hispano romanos: la capital era Cauca, pero numerosas villas se esparcieron por su ámbito para cultivar los campos. Eran los tiempos pacíficos del bajo Imperio. Pero mucho antes dominaron estas campiñas alomadas los vacceos. Prueba de ello es la interesantísima tumba, con abundante ajuar, de un joven noble encontrada cerca de Bocigas, en Fuente Olmedo: se trata nada menos que del conjunto funerario más completo y rico de la cultura del Vaso Campaniforme en toda la península Ibérica, según los expertos.

Torres

 

Desde el cerro del telégrafo

Desde el cerro del telégrafo

Ya de vuelta subimos hasta la torre del telégrafo óptico de Almenara, que se levanta sobre un cerro testigo, cerca de Fuente de Santa Cruz. Junto a ella se contempla el amplio panorama del valle del Adaja, desde Olmedo hasta más allá de Tolocirio y Montejo de Arévalo. Pero el día había tejido su gasa y no se veía perfectamente, más bien se vislumbraban los lugares lejanos por sus perfiles. Como el de los inconfundibles ataquines. La luz facilitaba más contemplar su cielo que nuestros campos.

Tres pueblos, tres torres distintas y similares. El ladrillo las une. Pero la de Almenara parece la de una terrible fortaleza, por sus grandes almenas. La de Bocigas, clásica torre de planta cuadrada. Y la de Puras, que se distingue entre lomas –las otras dos están en la llanura- tiene una cúpula que le otorga la diferencia: negra y en punta.

 

Laguna de las Eras

Laguna de las Eras

Villagonzalo de Coca

 En Puras tomamos la cañada de la Raya y, en la Cruz del Calvario nos desviamos por un camino que nos llevó directamente hasta Villagonzalo subiendo y bajando crestas y colinas, y cruzando por fuentes y humedales en el fondo de los valles.

Por fin, se abrió a nuestros ojos el espectáculo: la laguna de las Eras, masa de agua de casi un kilómetro de largo en la que viven anátidas y sirve para que el pueblo se mire en ella. Su tonalidad era gris blanquecina, como la del día. Pero nos sorprendió su tamaño y que no estaba seca, como otras por las que hemos pasado. Luego, nos asomamos a contemplar la laguna de la Iglesia, justo al otro lado, hacia el Este; algo más pequeña y también de agua salobre, con tres islas que sirven de tranquilo refugio a patos y otras aves. Al fondo, entre pinares, se levanta la torre de San Nicolás, ya en Coca, a 5 km.

 

Laguna de la Iglesia. Al fondo, torres de Coca.

Laguna de la Iglesia. Al fondo, torres de Coca.

Fuente de Santa Cruz

A la vuelta, pasamos por las proximidades de la laguna de Valderrueda, continuación de la de las Eras, pero sin agua. De nuevo subidas y bajadas por un desdibujado camino para llegar a Fuente de Santa Cruz. Lo único cierto de este pueblo es la preciosa fuente de tres caños, abrevadero y lavadero, pues si cambió de nombre varias veces a lo largo de los siglos, siempre mantuvo el término fuente como nombre principal o complementario. También tiene curiosos palomares arruinados, viejos almacenes para el grano y calles empinadas. Nos llamó la atención cuatro enormes cubas recién sacadas de una bodega cuyo edificio superior habían demolido hace nada.

 

La fuente de Fuente de Santa Cruz

La fuente de Fuente de Santa Cruz

Después de subir al cerro del telégrafo, una agradable bajada nos condujo a Almenara. Anochecía.

Y dejamos para otra ocasión la localidad de Puras. Merece una entrada aparte. O eso creemos.

Torre del telégrafo

Torre del telégrafo

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Una respuesta to “Horizontes entre Adaja y Eresma”

  1. miangulo Says:

    Que feliz día y que bien descrito, casi se sienten los pedales.

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