El Hornija con niebla

Palomar en La Mudarra

Palomar en La Mudarra

¡Brrrr…. qué frío! ¡y qué niebla! Y lo peor de todo es que a no demasiados kilómetros de Valladolid, luce el sol. Y nosotros metidos en el agujero. Esta mañana, por ejemplo, un amigo que iba hacia Riaza me comentó que ya en Cantalejo el sol daba hasta calor. Otras veces es más cerca y, en Cogeces del Monte la niebla levanta.

Pero todo tiene su encanto si vences la pereza de estar en casa un día de niebla y sales a dar un paseo. Por el valle del Hornija, pongamos por caso. En La Mudarra brota este río de varias fuentes. Un cartel anuncia que tiene 64 km de recorrido hasta su desembocadura en el Duero por San Román.

 

La senda

La senda

En el páramo la niebla es molesta, siempre corre una ligera brisa que se te mete hasta los entresijos, a pesar de que vayas protegido con gorro y las mejores prendas. Pero en el valle, no. En el valle todo es más tranquilo y silencioso, también la brisa. Además, sólo bajamos unos 8 o 9 km, los justos para recorrer en toda su longitud una preciosa senda, muy poco utilizada ya, cuyo firme empedrado se ha cubierto de hierba. Los árboles son frecuentes: bosquetes de álamos o de raquíticos negrillos, o chopos y sauces aislados. También abundan las salgueras.

¡Al rico helado de cardo!

¡Al rico helado de cardo!

En algunas zonas el Hornija estuvo encauzado por diques de piedra caliza, en otras movió molinos y vemos los restos de balsas, puentes y piedras de moler.

Todo parecía estar muerto o, más bien, dormido. Los hielos pendientes de las ramas acentuaban más esa impresión de parón y descanso. Todo propicio a la meditación. La paz reinaba en el valle. Para los raposos, sin embargo, no ha habido paz últimamente: dos, tendidos cerca de la senda, habían muerto hace unos días. El primero, de un tiro en el corazón. El otro aparecía sin ninguna señal.

No se veía demasiado...

No se veía demasiado…

 

Dimos la vuelta en la fuente de Umayor para volver por el páramo y soportar estoicamente el fresquito. Los molinillos parecían fantasmas terribles entre la bruma. Algo así debió ver don Quijote en una de sus aventuras…

¡Carámbanos!

¡Carámbanos!

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Una respuesta to “El Hornija con niebla”

  1. Antonio A Says:

    El día de reyes fui a Madrid y hasta la misma Segovia capital, prácticamente a los pies de la sierra había una espesa niebla que te obligaba a ir más despacio por la autovía, la temperatura en Valladolid era de 0 grados por la tarde, en plena sierra había 5 grados más, cuando nos invade esta niebla tan típica de aquí en esta época del año pasan estas cosas.
    Un saludo y feliz 2015.

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