Luchando contra la babada. Granja San Mamés.

Cogeces San Mamu00E9s¡Qué día de niebla y frío en Valladolid! ¡Y qué día de sol en Cogeces del Monte! Cansados del tiempo depresivo de Pucela y pensando que si salíamos a rodar con niebla era casi como no salir, pues no ves paisaje salvo fantasmagóricos árboles, nos dirigimos en coche hacia Cogeces con la esperanza de encontrar sol. Tudela con niebla cerrada. Igual Traspinedo y Santibáñez. Pero al empezar a subir al páramo las cosas empezaron a cambiar y la bruma parecía disolverse. Arriba todo era sol. Había helado fuertemente por la noche, pero lucía un sol espléndido y, como no corría viento, empezó a calentar.

Laderas de Valdecascón

Laderas de Valdecascón

Problema número uno: la babada. Como había helado, en cuanto empezó a calentar el sol, se derretía el hielo y la superficie de los caminos era un barrillo que se pegaba como la resina a las ruedas. Desde luego, subiendo cuestas, imposible dar pedales. La bici al hombro por los campos enyerbados. En llano depende. Pero conforme seguía calentando el sol, la superficie se iba secando algo y dábamos pedales con menos esfuerzo.

Daba gusto ver los valles desde el canto del páramo: Valdecascón, Valimón, barco del Pozo, La Peña… y las hoyadas: de la Casilla, los Aguaduchos, Navajuela. Y la llanura perfecta. Porque este páramo tiene de todos: llanos, navas, barcos, valles. Al fondo, la sierra se levantaba despejada pero al Norte y al Este los valles del Duero y del Duratón eran un hervidero de brumas.

Mojón

Mojón

Pasamos por la fuente del Pozo, junto ala casa del Pavero, que manaba agua; por la del Tasugo, que expulsaba dos generosos chorros a pesar de que se encuentra casi en el ras del páramo; por el Pozuelo y fuente la Peña, que rebosaban agua como pocas veces.

También disfrutamos del paisaje que nos ofrecía el arbolado: álamos y chopos cerca de las fuentes y arroyos, robles y encinas solitarios; pinarillos que sirven de referencia al caminante en un páramo en el que es muy fácil perderse.

Aquí hubo una cañada

Aquí hubo una cañada

Buena parte del trayecto lo hicimos por cañadas o veredas con abundante hierba que brillaba con el hielo trasformado en gotitas de agua. En estas vías pecuarias abundan también las viejas corralizas. En el debe hay que poner las cañadas que nos han quitado, pues hubimos de atravesar varias tierras de labor. Fue el caso de la cañada de Valdelasno –no pudimos cruzar el Valimón para tomar el camino de la ladera Norte- o de la cañada Merinera del Monte: sólo la han respetado en las zonas de abundante piedra. Curioso, ¿no? Precisamente en la Merinera vimos dos cruces recordando sendos asesinatos: al parecer un guarda disparó a dos hermanos o parientes cuyo ganado había traspasado determinada línea. Murieron en el acto. Sólo distinguimos el inicio del texto grabado en una de ellas: AQUÍ YACEN LOS RESTOS MORTALES DE EMILIO REDONDO MAURA… No todo es descansada vida en nuestros bucólicos parajes.

En la Granja San Mamés

En la Granja San Mamés

Y pasamos por Granja San Mamés, aldea que estuvo habitada hasta mediados del pasado siglo. Las cuatro casas que quedan se están cayendo, pues nadie las utiliza. Aquí nos parecía como si, por un momento, nos hubiéramos trasladado de la llanura castellana de barro y tierra a un pueblecito de pastores perdido en la montaña de Soria o León. Las casas y otras construcciones son de mampostería, pero firmes, bien colocadas, con aspecto de resistentes. De hecho, no todas se han caído. Hay algunas construcciones que evitan el ángulo en las uniones de muros, resolviéndolo con una curva perfectamente armada. Además, el aspecto de montaña se completa con las laderas del páramo, cercanas y muy pendientes y –ahora- verdes. Por si fuera poco, hoy corrían los arroyos cruzando la aldea.

Construcción en el corral. San Mamés

Construcción en el corral. San Mamés

La iglesia parroquial estuvo dedicada a San Miguel Arcángel. Está situada en la zona más elevada y se conservan únicamente sus cuatro muros, en piedra de mampostería, que conforman un espacio de planta rectangular. También llama la atención el perfecto arco de medio punto que sirvió a la portada de la iglesia.

No alejamos de San Mamés por el valle de fuente la Peña, muy agradable: adornado de chopos, con abundantes manantiales y con alguna enorme piedra cercana que se ha desprendido del borde superior.

Fuente la Peña

Fuente la Peña

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Una respuesta to “Luchando contra la babada. Granja San Mamés.”

  1. fjmuni Says:

    Impresionante rescate de una palabra moribunda, – babada –
    enhorabuena.

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