Torozos, montes de encina y roble

San Cebriu00E1n de Mazote

Estamos bajo cero y el viento sopla muy fuerte. Pero no es mal día para pedalear por los Montes Torozos: las matas de roble y de encina detienen el viento y hacen que el ciclista ruede sin problemas.

Este monte es una desdibujada imagen de lo que fue, pues antaño prácticamente todo el páramo estaba cubierto de encinas y robles y se dedicaba a los aprovechamientos propios: leña, pastos, carbón y… escondite de forajidos. Los frailes de la Santa Espina y de Matallana se preocuparon de su conservación, pero la desamortización hizo estragos, y el monte, desde el siglo XIX ha ido recortando su superficie en pro de los campos destinados a la agricultura.

Interior de la iglesia de San Cipriano

Interior de la iglesia de San Cipriano

Ahora es refugio de distintos animales. Abundan los conejos, pero también los jabalíes, zorros y lobos. En las zonas de campo abierto corren las liebres. El azor y el búho se reparten el día y la noche. El águila calzada y la ratonera acechan a sus presas. Sitio perfecto para pasear… si no estuviera tan cercado. Hay zonas de bosque libres, con senderos que se entrecruzan, y otras valladas, si bien hay algunos caminos que pasan entre éstas, a modo de servidumbre. Es el caso del camino que va de Tordehumos a la carretera de la Espina a Villagarcía.

Detalle de los corrales de Arévalo

Detalle de los corrales de Arévalo

Nadie sabe exactamente a qué se debe el nombre del monte, Torozos. Seguramente la explicación hay que buscarla en algún tipo de altitud o elevación. No es que sean muy abundantes, pero en la península tenemos algún monte Torozo o pico del Torozo. Algo así como cerro del Otero o cuesta Otero

Partimos de San Cebrián de Mazote. ¡Qué suerte encontrar abierta la iglesia y poder disfrutar unos minutos entre sus arcos de herradura y su original ábside a los pies! A la vuelta, la iglesia, nos hizo un guiño. Para mantener la expectación, os lo mostraremos en la siguiente entrada, que dedicamos al Bajoz.

Tierras que fueron de monte (Morejón)

Tierras que fueron de monte (Morejón)

Debido al frío, agradecimos empezar la excursión subiendo al páramo. Pero ni por esas entramos en calor. Abajo dejamos, congelado y gris, San Cebrián, e incluso al mismísimo San Cipriano petrificado en la torre de la iglesia. Y si no, compruébalo por su lado Oeste.

Siguiente sorpresa: los corrales de Arévalo. Algo parecido, que no igual, hemos visto en el Cerrato. Aunque sólo queda la planta de un reciento en piedra caliza: parece que tuvo un patio en el interior y diversos corrales entre el patio y el exterior. En una esquina, los restos de lo que debió ser un enorme y esbelto chozo de pastor.

Roble

Roble

Continuamos trayecto. Nos introdujimos en el monte por una puerta abierta –sin portones ni cancela- entre dos postes de valla electrificada. Y esa fue nuestra perdición, pues al cabo de algún kilómetro el camino se acabó en un campo arado. Arrastramos la bici hasta encontrar, lejos, un camino. Fue a la altura de los postes de alta tensión. Afortunadamente, la valla no tenía corriente.

De nuevo en el monte. Pero esta vez de pinos. Podían haber intentado mantenerlo de robles y encinas. Enseguida llegamos al Casa de los Frailes, con su hilera de almendros y colmenas. Por un momento salimos a campo abierto. El viento, de lado, nos tiraba. Las bicicletas andaban solas. ¡Menudo huracán!

Encina en la casa de Herrero

Encina en la casa de Herrero

Nos metimos enseguida en el monte y acabamos tomando el camino de Tordehumos, hasta llegar a la Granja Morejón, donde giramos casi 360 grados. En la Casa de Herrero nos sorprendió un buen ejemplar de encina. Y nos introdujimos de nuevo en el monte, donde predominaban las matas y algún roble –desnudo, estamos en invierno- de porte mediano.

Y así hasta llegar –monte, alguna solitaria tierra de labor y monte- a la Santa Espina, en el valle del río Bajoz. En la próxima entrada volvemos a San Cebrián por este valle.

Torres de la Santa Espina

Torres de la Santa Espina

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2 comentarios to “Torozos, montes de encina y roble”

  1. miangulo Says:

    A este ritmo de deforestación en diez años no queda ni un roble, ni una encina.¡Con la de tiempo que llevan allí, sin meterse con nadie!

  2. d Says:

    ¿y tu cuantas encinas y robles has sembrado?

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