Por Tierra de Campos desde Las Liebres (Montealegre, Meneses, Palacios, Valdenebro)

Primer roble de Las Liebres, entrando desde Valdenebro

Primer roble de Las Liebres, entrando desde Valdenebro

Antes de llegar al río Anguijón, cruzamos el monte de las Liebres, que ahora se está desperezando: la hierba parece que quiere verdear y los tímidos robles empiezan a echar yemas y brotes que son anuncio de su perezosa hoja, que ni se cae en otoño –lo hace en invierno- ni sale hasta casi el verano. Nos acordamos de que tenemos que volver por aquí una noche de invierno sin luna para intentar descubrir los seres que en este tenebroso monte podrían habitar. Nos sorprendió un pozo ganadero que no habíamos visto en otras ocasiones.

Después de cruzar un descampado, llegamos al despoblado de Fuenteungrillo, que fue una localidad relativamente populosa –llegó a tener dos parroquias- entre los siglos X y XIV. Luego se sumió en la noche del olvido, y tanto que algunos hemos llegado a comtemplar –hace unos 30 años- esta ruinas cubiertas de una pradera de yerba rala que durante muchos siglos fue descansadero del trashumante ganado merino. Ahora está excavado en parte, y visitable.

Camino de Fuenteungrillo

Camino de Fuenteungrillo

A continuación, nos sumergimos en el valle del río Anguijón, como ya hemos contado en la entrada anterior. Y salimos de él para encontrarnos a los pies del cerro donde se levanta el castillo de Montealegre. Por cierto, allí, en el centro mismo de un cercado de piedra que ahora está sembrado de cebada, podemos ver un pozo de noria de buena piedra caliza y mejor factura, con su puentecillo en medio y a unos metros del suelo, que servía para reparar más fácilmente el mecanismo elevador, del que no queda nada.

Y ahora, ¡a rodar por Tierra de Campos! Bien protegidas las espaldas (la retaguardia la protege el castillo) llegamos a Meneses. Aquí el Anguijón es una pobre zanja cubierta de maleza. Visitamos la ermita del Cristo, la placita del Ayuntamiento, la Iglesia –su torre parecía la de un castillo- y algunas casas que son verdaderos palacetes. Pueblo tranquilo. No hay mucha vida ciudadana en esta Tierra.

En Palacios de Campos

En Palacios de Campos

A rodar de nuevo, pasando por las lagunas de la Polea –seca- y, ya en Palacios, de los Árboles. Es un amplio y llano espacio desde el que resulta siempre visible Montealegre y su castillo. En Palacios entramos por las eras que disponen de casetas tradicionales de barro para conservar el grano. Y un chozo con un pozo anejo. Las eras también se han vestido de primavera y sus verde se anima con chirivitas y dientes de león. Otro capítulo a visitar fueron los palomares: naturalmente, casi todos están en un triste y franco proceso de derrumbe. No deja de ser curiosa la escalinata y los arbotantes –nada comunes en estas localidades- de la Iglesia.

Llegando a Valdenebro

Llegando a Valdenebro

Y ahora el último paseo hasta Valdenebro. Disfrutamos del sol poniente, de los campos luminosos y hasta coloreados, de las alamedas a medio vestir, de paderas, y de algunos árboles frutales todavía en flor. Nos esperaba, al final del camino, una fuente de piedra de buenas dimensiones –una de las muchas que posee la localidad- y los restos de una calzada que ha dado servicio durante siglos y siglos, hasta que llegó ese asfalto cuyos baches hay que reparar cada año para no volver –de repente- más allá de la edad Media.

Cerca de Montealegre

Cerca de Montealegre

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2 comentarios to “Por Tierra de Campos desde Las Liebres (Montealegre, Meneses, Palacios, Valdenebro)”

  1. Elena Says:

    Me gustaría ver reunidos en un libro todos los textos que se están publicando en valladolidenbici, me encantas leerlos, me dan envían las excursiones y paseos que hacéis ya que yo no puedo, pero me ayudan a recrear las sensaciones de esos paseos, oler el aire , escuchar el silencio del campo que echo tanto de menos. Gracias.

    • piscatorem Says:

      Muchas gracias, Elena, por tu comentario. Nos alegra mucho saber que leyendo el blog es -casi- como si salieras con nosotros. Nunca se sabe, es posible que veas lo que dices; esperemos que esa posibilidad del libro surja, al menos la provocaremos. De momento, queremos publicar un librito sobre las explosiones del polvorín del Pinar. Gracias y saludos.

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