En Camporredondo, con Gaude

Camporredondo 2015

Esta vez, la excursión prevista tenía un atractivo especial, pues además de rodar por páramos, valles y pinares, el objetivo era visitar a Gaude. Porque este blog es más que un blog: además de cumplir su función virtual, nos conecta realmente a unos con otros. (Tendríamos que escribir una entrada sobre este tema, y esperemos que así sea más adelante) Y como teníamos ganas, decíamos, de estar con Gaude, que nos ha hecho sabrosos comentarios, pues nos fuimos a Camporredondo. Primero, el paseo.

* * *

Antes de nada, hicimos una visita al inmenso negral que hay detrás del cementerio, del que ya nos había hablado Gaude. Portentoso. Sólo hemos visto unos pocos negrales de este tamaño en Coca. Aquellos llevaban placa. Aquí somos más austeros.

El negral

El negral

Bien, ahora, ¿hacia donde ir? Alguno señaló: -Aldealbar, a través de los pinares.

Y allá que fuimos. Salimos felices y montados en bici por el camino –vía crucis- de la ermita del Cristo del Amparo y la arena nos bajó de la burra recorridos unos cuantos cientos de metros. No importaba, estábamos impresionados por las mil formas de los negrales del pinar. Y charla que te charla un kilómetro y otro, subiendo las arenosas cuestas… ¡con la bici de la mano!

Por fin, el que había propuesto Aldealbar parece que se lo pensó dos veces:

-Bueno, a mi no me importa ir a otro sitio, ¿por qué no vamos hacia el oeste, hacia el Riscal?

La burra no se deja montar si hay arena

La burra no se deja montar si hay arena

Los demás no lo dudamos y, al unísono, cambiamos de rumbo, de manera que visitamos Santiago del Arroyo y la charca artificial preparada en la pradera. Después, ¡ascensión al Riscal! Arriba nos esperaban unos perros feroces, pero pasamos junto a ellos como valientes porque… ¡estaban bien atados!

Miguel Ángel se quejaba de cansancio, cosa lógica, pues llegaba el primero a todas las cimas. Después de inmortalizarnos junto a una sabina bajamos, para subir de nuevo, ahora suavemente, por el valle de Valseca. Una preciosidad.

Junto a los restos del Pino

Junto a los restos del Pino

Y ya estamos otra vez en el páramo formado por el arroyo del Henar y río Cega. Alguno sugirió que nos acercásemos al pico del Águila para contemplar paisajes, mas hubo división de opiniones (o sea, la gente tenía hambre) y lo dejamos para otro momento. Después de dar un desorientado paseo por el pinar de las Pintoras (Mata de Cuéllar), nos dejamos caer hacia Cogeces de Íscar, no sin antes beber agua rica y fresca en la fuente del Valle y visitar los restos del Pino Gordo.

Tentempié en Cogeces (¿o tentenbici?) junto a las viejas losas del camposanto y, vuelta ya, hacia Camporredondo.

Una de las bajadas

Una de las bajadas

Pero antes pudimos pasar por:

  • La Fábrica del Macho, antiguo e inmenso molino o fábrica sobre el arroyo del Henar. ¡Perecerán hasta las ruinas!, que dijo Unamuno citando a un clásico. Estas todavía no.
  • El molino del Valle, que conserva bien su estructura. ¡Ingenuo paraje entre álamos y pinos donde no ha llegado la prisa!
  • El lugar donde estuvo la -hoy desecada- laguna del Toro. Aquí sí que ha llegado, pues además de desecarla -¿tan insalubre era?- han plantado chopos de crecimiento rápido, que –por tanto- dan dinero más prontamente. ¡¿Qué bien?!
  • El puente –que tampoco encontramos- sobre el arroyo del Masegar. Se lo debió tragar la autovía. Ya se sabe, el progreso (ciego y glotón en este caso).
  • El piñonero retorcido junto a la cañada merinera, por la que bajaban los rebaños que venían de Tudela de Duero e iban a Megeces. Los negrales suelen, con frecuencia retorcerse, pero no los piñoneros. Éste es una excepción.
Molino del Valle

Molino del Valle

* * *

Y ahora ya sólo nos queda conseguir el verdadero objetivo de esta excursión: saludar a Gaude, al que no conocíamos personalmente, sino por los comentarios –divertidos y llenos de sentido común- que de vez en cuando nos deja en el blog .

Un camporredonchino camporredondés nos indicó donde vivía y ¡toc-toc!, llamamos a la puerta. Maribel –su mujer, a la que no conocíamos hasta ese momento- nos abrió y por Gaude que preguntamos. Pero con las pintas que traíamos de la excursión, notamos en su cara como un gesto de duda a la vez que nos preguntaba quienes éramos. –Amigos de Gaude de internet, dijimos, y entonces, con una amplia sonrisa, nos invitó a entrar .

Piñoneros cerca del camino

Piñoneros cerca del camino

El resto de la tarde se nos pasó charlando sobre los resineros, los pastores, el campo, el paisaje pasado y presente de Camporredondo, el vocabulario campestre, y tantas cosas más.

También pudimos ver ¡oh sorpresa! el magnífico museo de aperos de diferentes oficios que tiene en su casa. Cientos, miles de piezas perfectamente ordenadas. Podía ser un buen museo que atrajera visitantes, pues todo está a punto, pero… siempre hay un pero y, cuando el trabajo más difícil, el del particular, está hecho, falta esa otra colaboración digamos oficial que no terminó de llegar. En fin.

Con Gaude

Con Gaude

El tiempo se pasaba volando pero nos quedamos con lo mejor: el cariño de Gaude por los oficios de antes, por la sabiduría de los pastores, resineros y campesinos, por las palabras bien pronunciadas y dichas en su adecuado contexto… Gaude, lo pudimos comprobar, es un pozo sin fondo de sabiduría popular y, por lo tanto, humana. ¡Y otros que se pasan el día con la televisión y la tableta…!

Si quieres saber más de Gaude, o comunicarte con él, aquí tienes su Pizarra. Nosotros nos callamos y no hablamos más; por amigos, no seríamos objetivos.

Y gracias, Maribel, por las cervezas. ¡Irresistibles para cualquier ciclista cansado!

¡Hasta la próxima, Gaude!

¡Menudo lío!

¡Menudo lío!

Anuncios

Etiquetas: , , ,

6 comentarios to “En Camporredondo, con Gaude”

  1. Gaudencio Busto Says:

    Mi “cabreo”…, os cuento: camporredonchinos nos llaman los “santiagueros”, todo porque somos más guapos y ligamos más que ellos. El gentilicio de Camporredondo es: camporredondeses., que no es paja ni moco de pavo. Ya se me ha pasado el cabreo.

    Ahora a otra cosa, mariposa: ¿sabéis dónde os habéis metido? Me han dicho que por cañadas, cordeles o ramales, veredas, coladeros y caminos rurales… están poniendo unas tablillas con esta inscripción: ¡Peligro, amigos de Gaude por la zona! Os lo digo por si queréis contratar guardaespaldas. Yo cumplo con advertiros.

    Y como final un ruego: seguid bicicleando ¿o bicicleteando? Que yo me pongo morado con vuestros reportajes y comentarios.

    Y ahora, que sé que no sois peligrosos, os envío un:

    ABRAZO

    PD. Allá va un consejo: entrad en La pizarra, seguid por el “álbum del resinero” y, al final, encontraréis algún pino que vale la pena visitar. Y… ¡ya está bien!

    • piscatorem Says:

      ¡Qué horror! ¡Os hemos tratado como si fuéramos santiagueros! Ya hemos puesto remedio.
      Pues lo del peligro va a ser verdad, porque gracias al aviso llevaremos la cayada para aflojar alguna chinostra dura, si preciso fuera. A estas alturas del cordel, ¡no nos vamos a arrugar!
      ¡Un abrazo!

  2. Óscar Says:

    Gaude:
    ya nos dirás dónde encontrar a ese venerable anciano con las raíces al aire. Nos gustaría conocer a ese peculiar pino.
    En la próxima visita espero nos hables de éste y otros. Los buscaremos.

  3. Gaudencio Busto Says:

    No sé si seré capaz de indicaros la ruta a seguir, pero si estoy seguro de que vais a llegar.

    Las bicicletas, impulsadas por el potente motor humano que llevan, han llegado a San Miguel del Arroyo. Ahora toman la carretera (sin asfaltar) de San Miguel a Montemayor. Cuando las bicis han subido la cuesta encontrarán, a mano izquierda, la casa del guarda. Ellas, las bicis, siguen por la carretera y, un poco más adelante, encontrarán que, a mano izquierda, hay un camino- carretera de servicio. Tomamos esta carreterilla y a 800 metros, esta vez a mano derecha, hay un cortafuegos-carril. Las bicis probablemente se queden aquí. Entonces los motores humanos seguirán este cortafuegos-carril y cuando se encuentren un lomo que lo entorpece un poco (no os preocupéis que no son los Andes), cuando bajéis por su cara norte, otra vez a mano derecha, veréis un claro en el monte y justo en la parte norte de ese claro está el monumento a la lucha contra los elementos (elementos naturales, no, no, los otros no).

    Como sé que ya habéis llegado…

    Disfrutadlo.

  4. Óscar Says:

    Muchas gracias, Gaude. Lo tendremos en cuenta y la próxima vez que estemos por esa zona, intentaremos encontrarlo y luego pasamos a contártelo.
    Saludos

  5. Javiloby Says:

    Hace unos días encontré al “superviviente” gracias a las detalladas señas de Gaude. Hermoso e indescriptible árbol lo pedéis ver aquí:https://plus.google.com/u/0/collection/sS-ocB

    Saludos y buenas vacaciones

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: