Entre Campos y Torozos

Villerias 2015

Estamos en los límites de Tierra de Campos, pues mientras que Villerías es plenamente terracampina, Montealegre –aunque se apellida de Campos- está sobre una loma entre Torozos y Campos, y Villalba se levanta sobre el páramo si bien su término municipal pertenece en parte a Campos. En todo caso, este será un paseo tranquilo y relativamente corto: de Villalba a Villerías, y vuelta. Sin embargo, el viento puso lo peor y el frío –el primer día de verdadero invierno- hizo el resto. Está claro que los músculos del ciclista funcionan mejor en verano que en invierno. Pero somos todo terreno y todo clima.

En primer lugar, nos acercamos a la picotera de Landemesa. Picotera es a pico algo así como ladera a lado. O sea, en este caso, un terreno que tiene esa forma. Este término también se usa en el vecino Valdenebro. Y tanto en aquí como allí el terreno estuvo plantado de majuelos y con linderas de almendro y vallas de piedra.

Camino de Landemesa

Camino de Landemesa

Estamos donde el páramo se acaba y aparece la infinita Tierra de Campos. La caída no es tan fuerte como en otras laderas de Torozos, pues aquí se compensa con la mayor altura de la comarca terracampina. La vista disfruta como pocas veces: una llanura que se une al cielo allá al fondo, con tonalidades ocres, amarillas, verdes. Encima, nubes aborregadas de color blanco y gris pasean rápidas flotando en el aire. En el páramo, al Este, aparecen los molinos de Ampudia y, salteados por tierra que se extiende a nuestros pies, los pueblos, con la torre de la iglesia que les personaliza: Torremormojón, Pedraza, Mazariegos, Baquerín, Castromocho, Villerías, Capillas, Villarramiel…

Tierra de Campos. Mormojón al fondo

Tierra de Campos. Mormojón al fondo

Bajamos a campo traviesa por una zona de monte bajo y buscamos cerca de la carretera de Matallana a Alcor las fuentes de Toruelo –que no encontramos- y Pinilla, que descubrimos a duras penas totalmente asfixiada por la maleza y rota por la desuso. Sí que percibimos que se trata de una zona donde afloran los manantiales, pues los arroyos llevan agua y en medio de los campos de cultivo quieren surgir zonas pantanosas. Pero lo que más nos llama la atención es el horno de cerámica relativamente bien conservado, en el lado norte de la carretera y junto a pequeño cabezo.

El horno

El horno

Ahora tomamos el viejo camino de Montealegre a Ampudia hasta que nos quedamos a cuatro kilómetros de esta localidad. Los molinos nos centran una atención que se la quitan a la majestuosa torre de Ampudia. Entre Ampudia y Valoria distinguimos, ahora en tierra de labor, los corrales y chozo del Junco. A nuestra derecha, a unos seis kilómetros, el inconfundible alcor de Mormojón.

Torcemos hacia Villerías por el camino que viene de Valoria del Alcor, que aparece escondida entre los pliegues de la ladera. Subimos y bajamos por un camino en tobogán que nos sitúa cerca de una laguna –seca por el momento- que ha quedado en medio de un campo de labor. Curiosamente pertenece al término de Torremormojón, que llega hasta aquí en forma de lengua. El resto del campo es de Villerías (norte) y Ampudia (sur). Hay otras lagunas de las que ya no queda ni rastro.

Villerías al fondo. En primer plano, una de las lagunas

Villerías al fondo. En primer plano, una de las lagunas

Después de un paseo por Villerías –palomares y queso- tomamos el camino del cementerio y, un poco más allá, aparecemos en la fuente Rosa, recientemente rehecha. Es un lugar curioso como pocos. La fuente mana en lo alto de un teso extendido, si bien nos recuerda más un pozo que una fuente, pues el arca está en el fondo de un espacio de superficie pentagonal al que se baja por unas escaleras de piedra, como las paredes. La piedra es blanca, si bien quedan como tres cilindros de tonalidad rosa que debieron pertenecer a la antigua fuente. Era la fuente que abasteció a la localidad hasta principios de los años 70, luego condujeron sus aguas hasta el pueblo –vimos la fuente al tomar el camino del cementerio- y finalmente, el agua corriente, se toma del Canal de Castilla.

Aspecto de fuente Rosa

Aspecto de fuente Rosa

Bajamos a campo traviesa y enseguida tomamos un camino que nos conduce al que viene de Ampudia y lo tomamos en dirección a Montelegre. También se le conoce como cañada Zamorana. Una auténtica muralla nos da sombra –no se agradece, hoy preferimos sol- y el camino que se hace cañada nos lleva junto a lagunas y humedales. O se acumula o mana el agua. Todo extremadamente húmedo. Poco antes de llegar a la carretera descubrimos, a la izquierda, otra fuente que mana en tierra de labor.

Desde el castillo

Desde el castillo

En Montealegre nos acercamos al castillo para contemplar de nuevo la inmensidad de esta Tierra. ¡Qué buen mirador, el cerral, para descubrir los campos de tierra! Desde aquí descubrimos nuevas torres: Meneses, Boada, Castil de Vela, Capillas, Abarca, Autillo… Y el sol anuncia su puesta haciendo brillar algunos campos verdes al mismo tiempo que oímos la voz de Jorge Guillén, presente siempre en Montealegre:

Esta luz antigua
De tarde feliz
No puede morir

Ya solo nos queda poner rumbo a la localidad amurallada en la que comenzamos a rodar. Y lo hacemos por el camino viejo de Villalba, que abunda en subidas y bajadas. De vez en cuando, a través de un vallejo o en nuestra memoria, nos asomamos a Tierra de Campos. La luz antigua de tarde feliz muere per resucitará mañana…

De vuelta con las luces cayendo

De vuelta con la  luz antigua

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