Tierra de Campos, cambiamos avutardas por gansos

Bustillo,Villacarralón, Gordaliza. Algunos campanarios terracampinos

Bustillo,Villacarralón, Gordaliza. Algunos campanarios terracampinos

En esta ocasión visitamos uno de los confines de la provincia con el ánimo de averiguar qué se cuece allí. Enseguida lo averiguaremos, no sin antes decir que este trayecto, entre Villalón y Herrín, se rodó en un día propicio como pocos en el que seguimos ¡en manga corta!

Tras visitar el primero de los tres San Pedros que vimos –este en Villalón- comenzamos la andadura por las denominadas Eras de San Lázaro. Y por un buen camino que resultó ser el GR 26 llegamos a Bustillo de Chaves. Su arroyo, el Bustillo o Araduey, precisamente acaba de nacer y su ribera está pletórica aunque -a pesar que de las recientes lluvias- apenas lleva un hilo de agua.

Tierras altas de Cantozanos, Villalón al fondo

Tierras altas de Cantozanos, Villacarralón al fondo

Campos con vida

Más allá está Gordaliza, pedanía del anterior, pequeño núcleo lleno de dinamismo gracias a sus últimas inmigraciones donde vemos hasta… ¡niños jugando! La fuente de la Alameda derrama un discreto chorrillo que, sin embargo, no nos aconsejan beber.

Volvimos hacia Villanueva de la Condesa. Podemos observar el vértice Navajos, más de 840 m que no están nada mal tratándose de Tierra de Campos, y es que rodamos por sus tierras más altas en Valladolid, o sea, la divisoria entre el Sequillo y Valderaduey.

Arroyo del Cementerio, en Gordaliza de la Loma

Arroyo del Cementerio, en Gordaliza de la Loma

En Villanueva había personas con ganas de charlar, especialmente con forasteros, y como siempre es agradable adquirir información y anécdotas de primera mano nos paramos un momento. Y quedamos anonadados cuando unos de la capital del Reino, que se encontraban de relax en alguna casa rural, nos preguntaron que cómo era posible que personas vivieran aún en cuevas. ¡Dios mío!, al tratar de averiguar a qué se referían observamos a cuatro paisanos que daban cuenta ruidosamente de un suculento almuerzo en una de las bodegas próximas a la que habían llegado en dos flamantes 4×4….

… y Tierra despoblada

Seguimos hasta Villacarralón donde nos sobrecoge el estado de la torre del tercer San Pedro de la ruta -el segundo había sido en Villanueva- y después a Fuentihoyuelo, dramáticos ejemplos de despoblación y abandono de sus caseríos: a pesar de recorrerlos despacio y almorzar en uno de ellos, no logramos encontrar una sola persona en la calle. No podemos decir lo mismo de las avutardas, que se hacían ver en magníficos bandos que levantamos al pasar.

Tierras borrachas... de agua

Tierras borrachas… de agua

Por aquí serpentea el canal Cea-Carreón, se cuela entre la tierra y vuelve a salir como un aprendiz de Guadiana. Otra obra hidráulica también relacionada con lo que es el punto de interés de esta excursión es la gran balsa en construcción para el futuro riego de 2000 ha.

La gran balsa

Se encuentra ubicada entre los términos de Villalón, Herrín y Boadilla de Rioseco. Su tamaño es enorme, 1400m x 800m, y 10 m de altura. Su construcción pronto terminará y en breve comenzaremos a ver cientos de hectáreas de regadío en el corazón de la estepa. Se llenará con aguas de Riaño a través del Cea y el canal antes mencionado.

Plano de la balsa

Plano de la balsa

Desde el punto de vista medioambiental tendremos que acostumbrarnos a su descomunal presencia, ocre ahora, si bien sus taludes se irán tiñendo de verde debido al plan de integración ambiental previsto. ¿Cómo encajarán esto las avutardas? Está claro que tendrán que apartarse una miaja, sitio hay desde luego. Por el contrario, las aves lacustres se frotan las alas ante el nuevo ecosistema que se les ofrece. Algunos charcos generados por las lluvias recientes ya estaban llenos de patos…. Un buen apeadero, sin duda, en sus migraciones. Nos imaginamos que habrá opiniones y polémica pero… ¿no da ahora gloria ver el Canal de Castilla? ¿O los antiguos restos molineros en los arroyos?

Camino pesado; las ruedas se pegaban...

Camino pesado; las ruedas se pegaban…

Seguimos rodando. Durante todo el día habíamos soportado abundantes babas de buey, esa especie de tela de araña volante que abunda algunos días húmedos de otoño. Su densidad aumentaba conforme caía la tarde y nuestras bicis acabaron cual insecto atrapado en la telaraña.

Llegamos a Herrín al ocaso, con barro hasta las orejas, y observamos con envidia como todo el pueblo se había echado al campo a recoger cestillos de suculentas setas. Aunque para nosotros el objetivo estaba en el regreso a Villalón donde llegamos de anochecida.

Y aquí tenéis la ruta según Miguel Ángel y wikiloc.

Javiloby

Cuando hicimos la ruta era tiempo de crisantemos

Cuando hicimos la ruta era tiempo de crisantemos

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2 comentarios to “Tierra de Campos, cambiamos avutardas por gansos”

  1. Gaudencio Busto Says:

    Otra vez más me ponéis los dientes largos: desde los años 40-50 hace que no veo, en directo, levantar el vuelo a una sola avutarda. En mi pueblo también las había, que yo las vi. ¡Ojalá que no se larguen también de tierra de campos!

    ¡ah! y no las cambiéis por gansos que esos abundan, creo que esa especie no está en peligro de extinción.

  2. fjmuni Says:

    Pues sí Gaudencio es una suerte, la lástima es que aún no somos capaces de fotografiarlas. Siempre nos sorprenden.

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