De Valdestillas a Medina del Campo por la cañada de Merinas

Ventosa de la Cuesta

Ventosa de la Cuesta

Valdestillas tiene a gala ser una localidad cañariega como pocas, y es verdad. Convergen en ella nada menos que siete cañadas de cierta importancia. Los ganados merinos llegaban de los puertos a Valdestillas bien desde Puente Duero o bien desde Tudela. El puente de Aniago es relativamente moderno -¡construido por los Reyes Católicos!- y los ganados pasaron siempre por Valdestillas, donde ya en la época romana existía un paso del Adaja mediante puente.

Hacia el sur podían seguir por las márgenes del Adaja o bien por la cañada de Medina del Campo. Esta última cañada era muy utilizada también por todo tipo de ganado, debido a la importancia de las ferias y mercados de esa Villa.

Campos todavía humeantes

Campos todavía humeantes

Vamos a recorrer precisamente este trayecto, hasta Medina del Campo.

En Valdestillas tomamos la calle de Medina y ya estamos perfectamente encauzados. Sólo tendremos que estar atentos en alguna bifurcación para no desviarnos, pues la cañada tiende a seguir una línea recta hasta nuestro destino. Atravesamos el ferrocarril por un paso a nivel y, poco después, pasamos por debajo del AVE.

Hasta aquí la cañada es un camino normal, una pista ancha. Pasado el AVE vuelve por sus fueros perdidos y toma su anchura primitiva, si no de cañada, sí al menos de cordel real; mantiene una anchura de casi 50 metros en la mayor parte de nuestro trayecto. Está perfectamente amojonada, lo que facilita su conservación.

Viñedos entre Ventosa y Rodilana

Viñedos entre Ventosa y Rodilana

Surcamos campos anchos y luminosos. Bueno, al principio no tanto porque había niebla espesa. Pero enseguida levantó.

Al norte dejamos una terraza o cerro testigo, buen mirador para toda esta zona: se contempla Valladolid, Tordesillas, Olmedo. A la vez, es una referencia, pues el pino del borde lo identifica perfectamente en muchos kilómetros alrededor. Y al sur dejaremos la esbelta estampa de la iglesia de Ventosa de la Cuesta, con el pueblo sobre otro cerro que domina nuestro paso.

La cañada sube la cuesta del Herrero, donde atraviesa un pinarillo y una almendrera, luego llanea durante un pequeño tramo y acaba bajando a Rodilana, que está en un valle anchuroso. Pero realmente no cruza esta localidad, sólo la toca de manera tangencial. Antaño los ganados pasaban junto a la laguna del Pueblo -por contraposición a la de la Iglesia- donde abrevaban, pero ahora está desecada. A lo largo de la cañada, había varios lavajos y manantiales; hoy sólo queda un buen charco junto a la carretera de Pozaldez a La Seca. Todo cambia.

Rodilana

Rodilana

Al fondo divisamos seis inmensos molinillos: tres a cada lado de la cañada. Están como en una loma desde la que ya descendemos al valle del río Zapardiel. Y divisamos la inconfundible silueta de Medina gracias al castillo de la Mota. La carretera ha aprovechado el trazado y superficie de la cañada y ésta, por fin, desaparece –o se reduce a la carretera y sus cunetas- unos dos kilómetros y medio antes de llegar a Medina.

Abajo, el campo de Medina

Abajo, el campo de Medina

***

La vuelta la hacemos por diferentes caminos. Tanto en los alrededores de Rodilana como en el término de Pozaldez vemos muchos campos plantados de olivos. No es el típico olivo arbóreo con el tronco avejentado por los pliegues; se trata de una raza arbustiva, que no levanta mucho más allá de tres metros y se encuentran unos junto a otros, en espaldera y como en surco. Bueno, que no son muy poéticos, quería decir.

Al fondo, Pozaldez

Al fondo, Pozaldez

Nos encontramos muchos cazadores con sus galgos, alguna liebre como huyendo desesperada y algún galgo que se ha quedado sin amo. No sabemos si porque se ha escapado o porque le han abandonado.

Hasta Pozaldez, buena subida y de aquí a Villalba, buena bajada, dejando a la derecha el humedal de la fuente del Artillero, que en épocas lluviosas, como es el caso, renace. Y bajamos al mismo cauce del río Adaja para conocer sobre el terreno –nunca mejor dicho- la denominada facies de Villalba de Adaja, conjunto sedimentario de areniscas, gravas, arcillas del mioceno inferior de color pardo anaranjado con matices verdosos. O sea, lo que por aquí llamamos peña. Se originó hace casi 20 millones de años.

La facies de Villalba de Adaja

La “facies” de Villalba de Adaja

Ponemos rumbo norte. Nos acompaña la visión de la torre de la iglesia de Matapozuelos –contrapunto vertical- a tanta horizontalidad, el pino de la terraza que parece vigilarnos, y , finalmente, la iglesia de Valdestillas.

Trazado que sigue la cañada

Trazado que sigue la cañada, unos 22 km

 

Anuncios

Etiquetas: , , ,

2 comentarios to “De Valdestillas a Medina del Campo por la cañada de Merinas”

  1. Sergio Ruano Says:

    Hola.
    Me gustaría saber si tenéis puestos los traks de las rutas en algún sitio tipo wikiloc.
    Estoy ojeando los artículos y me gustan todos, soy de Valladolid y me doy cuenta q no conozco gran parte.
    Gracias y seguir descubriendo nos la provincia.

    • piscatorem Says:

      Pues de la inmensa mayoría de las rutas no tenemos nada en wikiloc; no obstante puedes consultar los traks de miangulo, donde verás bastantes de las últimas rutas y, muy pocas en los trakcs de Piscatorem. Espero que te sirva de algo. Saludos y gracias por tu comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: