Pequeño –pero sentido- homenaje a Manuel Otero Toral

En la entrada anterior contaba cómo había descubierto la fuente los Villares y mi asombro ante su hermosa estampa en lugar tan apropiado para ella… Buscando por ahí –o sea, por internet- descubrí que en el término de Toro había ¡más de 100 fuentes! que habían sido estudiadas por Manuel Otero –a quien por desgracia no tengo el gusto de conocer- y que había escrito un libro sobre ellas denominado Caminos de las fuentes. Rutas para conocer las viejas fuentes del término de Toro, que no encontré, pero había escrito otro –Fuentes rurales del término de Toro- que sí encontré donde amablemente me dijo Cándido Ruiz, de la Asociación Cultural de Toro.

Fuente de Valdelaoliva o de Nicomedes

Fuente de Valdelaoliva o de Nicomedes

Cuando el libro llegó a mis manos pude comprobar que el autor las había estudiado no a fondo, sino muy a fondo, pues comentaba su situación, historia, utilidad, estado, e incluso, en algunos casos, los misterios que encerraban pues en estas tierras secas nuestras, ajadas por el terrible verano, una gota de agua nunca deja de ser un misterio… Y no sólo las había estudiado a fondo, sino que había puesto todo su cariño en el empeño, pues Manuel ha captado como nadie que las fuentes, formando parte del paisaje natural, son obra mitad natural –el manantial- mitad humana, que nos hablan de quienes las construyeron y usaron, de sus necesidades y sus sueños… De alguna forma, el que sabe interpretar algo tan sencillo y tan profundo como es una fuente, sabe mucho de la historia de las gentes. Así, nos dice:

Las fuentes son el mejor testigo presencial de gran parte de esa historia de afanes y fatigas que, durante siglos, ha ido dejando retazos de vida sobre los caminos, vestigios de memoria sobre los cerros, regojos de ternura sobre los troncos de los viejos árboles, sobre la oscuridad de las antiguas tudas, sobre el bullir silencioso de los manantiales…

Y es que los pueblos que renuncian a su pasado llegan a ser como espectros sin cuerpo ni espíritu que, estando vivos e hiperactivos, están bien muertos porque no quieren llegar a ninguna parte, ni tienen un objetivo –un amor– que los mueva en su triste y agitada vida:

No podemos renunciar a esos testigos residuales, despreciar su testimonio de vida y desamparo, destruir sus paramentos mordisqueados por el abandono; son como médanos desprendidos de la corteza del vivir humano que se agarran a la tierra, dinteles de soledad que han sobrevivido al río destructor del tiempo…

En la fuente del Cierre

En la fuente del Cierre

El libro es amplio, extenso, denso, pleno de datos. Pero se lee fácil, no sólo porque se encuentra escrito con elegancia natural, sino porque está redactado con derroche de pasión y cariño. Cierto que las descripciones son técnicas y objetivas, pero también ha pintado las fuentes con amor y hasta con cierto deslumbramiento ante la belleza o los latidos que brotan de los lugares más sencillos…

Además de enseñarnos una a una las fuentes de Toro, el libro cuenta con una primera parte dedicada a comentar los enigmáticos nombres de las fuentes, explicar generalidades de su historia y la geología, y dar cuenta de la tipología y estructura de una fuente, así como de los espacios en los que se localizan. También hace, diría que sin pretenderlo, una hermosa descripción del término de Toro.

Tuda en los Bardales

Tuda en los Bardales

Ojalá hubiera en España más publicaciones como esta, y no sólo de fuentes: de chozos, tenadas, tudas, veredas, pozos y manantiales, alamedas, arroyos, molinos, eras, y tantas cosas más que por nuestra incuria están cayendo en la noche del olvido.

Gracias, pues, Manuel, por recuperar para la memoria estas pequeñas obras de arte, tesoro para la etnología y para la memoria. Incluso puede que, por este libro, llegue la hora de las fuentes y el PGOU de Toro, a pesar de las mil dificultades, las acabe protegiendo de verdad.

Y al próximo editor le diría que, en una futura edición, incluyera un mapa de situación de las fuentes y –si es posible- aligerara el peso físico del libro. El autor nos explica que eso no ha podido ser por el momento y ¡bastante ha hecho con trasmitirnos 30 años de su trabajo!

Fuentes rurales del término de Toro, 2009, editado por el Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo. Puede adquirirse en el propio Instituto y en Librería Semuret (Zamora) al precio de 20 €.

Fuentes T

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2 comentarios to “Pequeño –pero sentido- homenaje a Manuel Otero Toral”

  1. valladolidhistoriayfotografas Says:

    Reblogueó esto en valladolidhistoriayfotografas.

  2. valladolidhistoriayfotografas Says:

    Realmente muy interesante, no conocía esas maravillas

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