De paseo hasta Tudela

La Cisterniga Tudela Herrera

El último sábado amaneció fresco y soleado. En cuanto nos pusimos manos a la obra –o pies en los pedales- comprobamos que, además, un viento del noreste aumentaba la sensación de frío que no cedió en ningún momento del día.

Fue un paseo tranquilo: nos habían citado a comer en Herrera y allá nos fuimos con la ayuda de las burras. Tomamos la sirga del canal del Duero y al cruzar FASA decidimos ir en busca del arroyo Espanta. Allí estaba, a pesar de los pesares que el pobre ha tenido que sufrir durante los últimos decenios. Sucio, pero con agua. Prometemos una próxima entrada sobre este maltratado curso de agua; de momento no decimos más, mantenemos el suspense.

En el Taragudo Alto

En el Taragudo Alto

Después, nos dirigimos a los famosos pinos del ramal perdido de la cañada real leonesa, que algunos conocemos bien aunque otros no se habían acercado. El lugar es un espléndido mirador sobre las laderas de la Cistérniga, Fuentes y el valle del Duero. No deja de asombrar. A los pies de los pinos pasamos por la curiosa y vieja acequia –antes arroyo de Santa Cruz- que viene de la finca Retamar y por el camino de los Melonares. Lugares tan sencillos como preciosos, y más ahora que los campos están o verdes o con ese color pastel de la tierra húmeda y labrada en espera de la siembra…

Camino de los Melonares

Camino de los Melonares

Después, cruzamos la dehesa de Fuentes descubriendo buenos ejemplares de encina, roble y pino. Lástima que esté vallada: dan ganas de salirse del camino para rodar por tan estupendo monte pero… Sin embargo, antaño, cuando todo era más libre, cruzábamos a la otra orilla por cualquiera de los muchos vados del río.

En Tudela, después de acercarnos al Batán, hicimos rampas y toboganes por las cuestas de la Parrilla. ¡Espléndido panorama entre viñas y almendros sobre la localidad, las Mamblas, el Duero!

Laderas de Tudela

Laderas de Tudela

Y bajo las copas de los pinos llegamos a Herrera. Después de repostar regresamos por el pinar de Solafuente y los Valles hasta Laguna. Tras un rato de charla con los pescadores del lago, asistimos a un suave y rojizo atardecer entre los campos y prados cercanos a Villa Leonor, que permanecen tal cual, sin urbanizar, en contraste con el cercano y ya desaparecido Prado Boyal.

Villa Leonor

Villa Leonor

Sencillo y bonito paseo. Con el sol, el frío lo hemos sobrellevado bastante bien. Una última observación: peinando las lagunas de Fuentes hemos visto las primeras golondrinas; siete días antes (5 de marzo)vimos el primer avión, peinando las cebadas del valle del Trabancos.

Modernos cultivos en Laguna

Modernos cultivos en Laguna

 

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