Otros paseos por Quintanilla de Trigueros

Captura de pantalla completa 22072015 180631Los lugares en ladera suelen ofrecer más sorpresas y posibilidades que los puramente llanos. Es el caso de esta Quintanilla que, además de alzarse sobre un espigón del páramo, posee en su territorio valles, vallejos, barcos, hondonadas, cabezos, laderas empinadas y tendidas… Un pequeño paraíso para la bici de montaña, vamos.

A principios del pasado verano hemos dado unos cuantos paseos por este término municipal (Perdido en Quintanilla de Trigueros, Valles de Trigueros); añadimos ahora esta última entrada (al menos por el momento).

El valle cerca de Quintanilla

El valle cerca de Quintanilla

Una posibilidad es tomar el mismo arroyo del Pocillo y seguirle hasta su principio, en el ras paramero. Nos encontraremos las ruinas de un palomar y, al atravesar el arroyo vemos que existe una pequeña llanura verde dedicada a pradera. Algunas sendas salen hacia el oeste y después vemos un buen humedal a ambas márgenes del arroyo. Acercándonos descubrimos la fuente de Santotís, que tiene agua. Es de un estilo similar a la fuente del Conde, de mampostería con paredes en forma de pozo y techada. El agua discurre mansamente y sale por la puerta para hacer más caudaloso el arroyo.

El arroyo del Pocillo cerca del páramo

El valle del Pocillo cerca del páramo

Dejamos arriba a la izquierda los arruinados corrales de Mari. Nos dicen que por aquí estuvieron los corrales de la Degollada, pero que se los llevaron a Ampudia. Será verdad. Y, enseguida, el manantial de Santotís, prácticamente donde nace el arroyo. Realmente es una caseta cerrada, que captó el agua de abastecimiento al pueblo desde que entró en funcionamiento la fuente Nueva, a la que surtía. Ahora Quintanilla bebe del Canal de Castilla.

Fuente de Santotís

Fuente de Santotís

Y hemos llegado al páramo: campos sembrados de avena y rodales de monte. Conforme avanzamos páramo adentro, el monte se hace más denso y las encinas más corpulentas. Dejamos unos corrales a la derecha y nos encontramos con los corrales Nuevos (o los corrales de la Villa, según el mapa). Son un conjunto de unos 30 recintos o corrales, separados por vallas de piedra caliza porosa (tipo queso de Gruyere) con un chozo de pastor (totalmente ruinoso) en la zona sur. El monte ha invadido los corrales y las matas de encina son ahora como las ovejas, o casi. También alguien ha aprovechado para instalar un amplio colmenar. No está mal el sitio, desde luego.

En el monte

En el monte

De otros lugares hemos hablado en entradas anteriores, por ejemplo:

  • Los corrales de Hoyalejos. Más extensos aun que los corrales Nuevos. Hubo al menos dos chozos de pastor, todavía reconocibles. Los recorrimos en una increíble excursión entre el sol y la niebla.
  • Los Tres Pinos y la carretera de Dueñas. Enormes ejemplares de pino que nos sitúan en el paisaje; son perfectamente visibles desde los miradores más lejanos.

3 Pinos

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