Torres y lavajos

villaverde de medina 2016

Ha sido este un recorrido en busca de lavajos, aprovechando que, a causa de las lluvias caídas, algunos podían haber revivido. Algunos, efectivamente, sí los encontramos pero, otros muchos, desgraciadamente ya no volverán. Es el caso, por ejemplo de los lavajos del prado Gargabete, en El Campillo: un campillano nos dijo que hace muchos años se secaron y… hasta hoy, lo que pudimos comprobar. A pesar de todo, en algunos lugares se ha plantado cereal donde hubo lagunas, y vimos grandes charcos. En otros, se drenó bien el terreno y no volvieron a llenarse…

Malpréndez

Malpréndez

Y torres. Fuimos por tierras suavemente onduladas, casi llanas, con algún pequeño montículo. Y siempre tuvimos como referencia una o varias torres de iglesias, muchas de ellas altas y puntiagudas, así Villaverde, Nava del Rey, Brahojos… Otras, no tan estilizadas, pero igualmente se dejaban ver bien: Nuevavilla, El Campillo, Velascálvaro. O la referencia era el mismo pueblo sobre un montículo característico, como es el caso de Carpio del Campo. O el castillo de la Mota, punto de convergencia para cañadas, vías de ferrocarril y carretas.

Modelito (que funcionó) para el inicio de la excursión

Modelito (que funcionó) para el inicio de la excursión (foto de Javiloby)

El campo estaba exuberante. De un verde intenso y brillante, con hierba alta hasta en pinares y humedales. De esa capa verde despegaban, de vez en cuando inmensas avutardas. Pero también patos y cigüeñas. La lluvia nos empapó durante las dos primeras horas, pero luego hasta salió el sol de manera que sólo mantuvimos húmedos los pies durante el resto del trayecto.

Cuando salió el sol

Cuando salió el sol (foto de Javiloby)

Al oeste de Nueva Villa, nos encontramos el lavajo de Malpréndez con un poco de agua, entre el camino y un campo de cereal, y con pasto en las orillas. Sin embargo, el lavajo Langosto, hace tiempo que está seco. No pudimos acercarnos al lavajo de Soncierna, pero nos tememos que estará seco, pues se encuentra en el mismo humedal que el Langosto.

Lavajo Zarcero

Lavajo Zarcero

Por el humedal o prado de Paperas llegamos al lavajo Zarcero, en medio de un campo de cultivo y con abundante agua y vegetación acuática.

Aunque no lo parezca, en esta tierra, especialmente árida en verano, brotaba el agua de muchas fuentes. Ahora, sólo vimos campos verdes. Sólo quedan sus nombres: del Sapo, de Sardinera, del Muerto, Lavaculos, del Caballo, de la Mangada…

Lavanderas

Lavanderas

En Nueva Villa visitamos la ermita que hay junto al cementerio, con una bóveda que recuerda las iglesias de Oriente Medio. Después de visitar el prado y lavajo de la Vega, pusimos rumbo al histórico lavajo de Lavanderas, que ha sido recuperado con fondos de la U.E. y por eso, sin llegar a estar lleno, se mantiene con agua. Y con cigüeñuelas, diversas variedades de patos y otras aves. Incluso una liebre levanté en la orilla que fue fotografiada por Javier. ¡Si hubiera sido cazador la liebre estaría ya estaría en la cazuela!

Brahojos desde la fuente Buena

Brahojos desde la fuente Buena

Antes de llegar a Brahojos pasamos por la fuente Buena –que no ha desaparecido como la fuente Mala- y, ya desde el rellano tras la iglesia contemplamos el panorama que se extiende hacia Nava el rey y Medina del Campo.

Más tarde, pudimos comprobar que la laguna del Majadal se había rellenado buena de tierra donde crecía un campo de cebada. Llegamos a hacer unos metros por el estrecho cordel de Extremadura y volvimos hacia El Campillo por el prado del arroyo. Todo de un verde exagerado, pero con los bodones  -algunos muy hondos- secos.

Lavajo de las "Tres Rayas"

Lavajo de las “Tres Rayas”

Cuando estábamos terminando el recorrido tuvimos dos gratas sorpresas en forma de lavajos.  El primero, un precioso lavajo justo en las rayas de los términos de Villaverde, Nueva Villa y El Campillo, junto al arroyo de Valdavila, entre una pradera y un campo de cultivo, con abundantes juncos, ranúnculos y, en el centro, un mechón juncial, todo de un verde insultante. Y con agua, no mucha. El otro, ya en el término de Villaverde, a la derecha del camino y justo en medio de un campo de cebada. Parece que había renacido  para plantar cara al agricultor que, en su superficie, se ha quedado sin producción.

Pinos

Pinos

La llegada a Villaverde se produjo junto al Crucero, con la visión de la enorme y corpulenta iglesia al fondo. Realmente hasta ese momento nos había llamado la atención la altura y esbeltez de la torre. Pero la nave no le va a la zaga. El pueblo celebraba a San Gregorio.

8 mayo 292

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Una respuesta to “Torres y lavajos”

  1. Gaudencio Busto Says:

    Gran primavera para el lucimiento con la cámara y el disfrute en la naturaleza.

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