La Casa de los Infiernos

PPEsta entrada es una especie de apéndice a las dos anteriores. Habíamos visto señalada en el mapa la Casa de los Infiernos, pero el trayecto nos llevó por el Valle hasta Fuentesarino y de allí tomamos dirección a Valdelaguna, dejando para otra ocasión esa, suponíamos, terrorífica Casa. Por cierto, que el Valle también tiene comunicación con el páramo del norte a través de un camino relativamente nuevo, que sigue en parte el trazado de la cañada del Pico Toralbo y que no aparece todavía ni en los mapas digitales.

Camino de los Infiernos. A la derecha, sabina.

Camino de los Infiernos. A la derecha, sabina.

Bueno, lo de los infiernos no tiene mucha ciencia ni tampoco terror. Se llama así la casa porque está en el pago de ese nombre que, a su vez, está en el pago más amplio de la dehesa de Monte Alto. Lógicamente, accedimos por el camino del los Infiernos. No vimos a Pedro Botero, ni a diablillos, y estos bien que podía haberlos, pues estamos muy cerca de esos viejos seres, los robles, que habitan en Valdelaguna, y que suelen ser amigos de duendes, hadas, trasgos y otros personajes legendarios.

Al fondo, restos de la Casa

Al fondo, restos de la Casa

¿Entonces? La cosa es sencilla: es el pago más lejano del término de Pesquera de Duero: puede estar a algo más de 12 km del municipio. Recordemos aquel refrán que dice: Portillo y Pozaldez, desde los infiernos se ven.

Poco queda de la casa, sólo el arranque de los muros y algún pesebre. Por la planta, parece que fue una casa grande, con amplio corral y buenas cuadras. Medía unos 50 x 15 m. Ahora, se encuentra rodeada de campos de cereal y totalmente invadida por las altas hierbas y maleza. Suponemos que debió tener pozo o algún manantial cerca. Lo único que queda en abundancia son restos de cerámica.

Camino de Misa

Camino de Misa

Los Infiernos se asientan en una mesilla o lengua de páramo sobre el valle del Jaramiel. Las vargas están cubiertas de robles, encinas y sabinas jóvenes, y en los campos de cereal se han respetado algunos ejemplares de quejigo. El lugar es, sin duda, idílico y nemoroso, a la par que oculto y olvidado entre los mil vallejos, barcos y vericuetos que posee este páramo entre los ríos Duero y Jaramiel. Por los trigales maduros brincaban confiados los corzos.

Para compensar, bajamos por la senda de Misa, si bien dudo que se utilizara para ir a misa los domingos sino, más bien, debió ser otro camino de acceso hacia la mesilla o mesa de los Infiernos.

Desde los Infiernos

Desde los Infiernos

Muy cerca -además del Valle, por el sur- tenemos el caserío de Jaramiel de Arriba, hoy flamante Bodegas Montebaco. Por cierto, al lado de la carretera de Valbuena hay un elegante frontón… comido por la maleza.

 

 

 

 

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