Cortados y miradores en La Guareña

mapa

El río Guareña bordea la provincia de Valladolid por el suroeste, creando un desnivel de aproximadamente 100 metros, razón por la cual podemos acceder a buenos miradores para contemplar el panorama hacia el oeste, a la vez que disfrutar de un paisaje casi vertical, poco abundante en nuestra provincia. Cierto que sólo uno de nuestros municipios –Torrecilla de la Orden- se mete en el río e incluso llega hasta 4 km más allá. Otros –Alaejos, Castronuño- se acercan a la divisoria de aguas.

Casa de Los Llanos

Casas de Los Llanos

Además, todo este terreno tiene otra peculiaridad: es el único, en nuestra provincia, que procede del Paleógeno, en concreto del Oligoceno. El resto es más moderno. Según los expertos, el cauce del río Trabancos señala una falla que separa ambos terrenos.

Esta vez vamos a dar un breve paseo –unos 10 km- andando, sin necesidad de tomar la bici. En primer lugar, subimos desde Castrillo de la Guareña por Valhondo, siguiendo el cauce –seco, claro- del arroyo de los Batanes. Ya en el páramo, nos acercamos a la Casas de los Llanos. ¡Y tan llanos, que al fondo, a 10 km, se ven las torres de Alaejos! Pero nos vamos al cerral, desde donde divisamos un amplio y profundo panorama de La Guareña: Cañizal, Castrillo, Vadillo, Fuentelapeña, Guarrate…  A pesar de que el río que da nombre a la comarca no lleva agua, son muchas y muy abultadas las alamedas que se aprovechan de la humedad del subsuelo y de la misma compañía gozan los arroyos que atraviesan este ancho dominio, de manera que el paisaje no muestra una excesiva aridez.

Desde Los Llanos

Desde Los Llanos

En fin, desde Los Llanos, el páramo desaparece casi cortado a pico, y podemos descubrir cómo son los grandes escalones que sujetan las laderas del valle: si bien predominan conglomerados cuarcíticos, en algún momento aparecen otras formaciones, más fuertes, que sostienen el conjunto de arena y piedras.

Tomamos un camino hacia el sur que, cruzando la autopista, nos acerca a la Zorrera. Es una zona con pequeños barrancos y abundante maleza, ideal para escondites de zorros y conejos. Continuamos en el término de Castrillo pero a muy pocos metros de la provincia de Valladolid.

El Pico

El Pico

Por fin, nos asomamos al pico de la Cuesta o del Molino o, simplemente, al Pico. Es un recio espolón que sale del páramo, baja unos metros, se vuelve a elevar, y se adentra hacia el oeste en el valle unos 300 metros, dejando como dos grandes circos a derecha e izquierda (o al norte y sur). Y la verdad es que parecen dos circos no sólo por la forma semicircular, sino también por los grandes escalones, que recuerdan graderíos. Lugar perfecto para un mirador, pues vigila tres puntos cardinales. Poco antes de llegar, habíamos visto, a casi 7 km, la torre y el caserío de Torrecilla.

Y de nuevo a disfrutar del paisaje. Aquí ya no vemos tantos pueblos no porque la vista sea menor, sino porque hay muchos menos. Seguimos contemplando Castrillo y Fuentelapeña, pero al sur se pierde la vista en el valle ilimitado y profundo –al fondo, la sierra de Ávila y Salamanca- y al oeste tenemos las cimas de la divisoria de aguas de la propia Guareña. El río se ve señalado por los bosquetes que le acompañan y por prados donde pasta ganado bravo.

Valle de La Guareña

Valle de La Guareña

Vemos con detalle las paredes que caen hacia el valle: son areniscas de diverso tipo y conglomerados; también aparecen estratos de caliza. Predominan los colores ocre, gris y amarillo, y forman paredes con artísticos entrantes y salientes que ya querría para sí un escultor moderno, a pesar de que son millones de años de trabajo atribuidos a personajes tan viejos y tradicionales como el agua, el viento y los cambios de temperatura.

Además, en el Pico se han encontrado restos de la Edad del Hierro y es que nuestros antepasados ¡sabían donde establecerse! Hoy vivimos de espaldas al Pico: por la contigua autovía pasan millones de personas y nadie se fija ya en este espolón en los escarpes de La Guareña…

Laderas

Laderas

Casi en la misma falda del Pico, en la raya provincial, encontramos el molino que, a su vez, llaman Molino del Pico. Asombra la capacidad de moler que tuvo: una profunda balsa con tres bocines y sus tajamares, una gran fábrica de dos plantas al menos, establos, otras dependencias, un palomar cerca…y ahora, ¡ni corre el agua por el río! ¿Por qué nos portamos tan mal con nuestros ríos, que más que corrientes de agua fueron –son- corrientes de vida? En fin, es una cuestión para pensar. Ahora, varios municipios han dicho que ya está bien de dejar seco el Cega en verano. ¿Por qué no un política integral sobre las aguas?

Vista del molino

Vista del molino

Aquí lo dejamos. En excursiones anteriores por La Guareña hemos pasado por otros cortados, como los de Villabuena del Puente –aguas abajo- o los del Molino Nuevo o la Calderona, aguas arriba. Ninguno nos ha defraudado.

15-octubre-102

 

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4 comentarios to “Cortados y miradores en La Guareña”

  1. Gaudencio Busto Says:

    “¿Por qué nos portamos tan mal con nuestros ríos, que más que corrientes de agua fueron –son- corrientes de vida? En fin, es una cuestión para pensar. Ahora, varios municipios han dicho que ya está bien de dejar seco el Cega en verano. ¿Por qué no un política integral sobre las aguas?”

    Pensemos. Retrocedamos sólo 70 años: los cauces de mi pueblo ya empezaban a flojear. Unos años después, en verano, se secaban. Un poco más y sólo llevaban agua cuando llovía. Después se araron y sembraron: ya no llevaban, nunca, ni una gota de agua.

    Siguió el proceso con los arroyos: el mismo proceso. Ahora llega a los ríos que, no me cabe duda, acabarán como los cauces de mi pueblo.

    El problema –creo yo- no es de política integral del agua; el problema es que no llueve, no nieva, que no hiela… el problema es que corremos demasiado y sin control: nos gusta pisar el acelerador y acabaremos estrellándonos ¿No sería mejor atemperar?

    Si con la paga del mes nos lanzamos cuesta abajo el día 15 se habrá acabado. Del 1 al 14 viviremos a tope pero, ¿qué pasará a partir del día 15? ¿Qué pasará el día que el Cega, el Pisuerga, el Duero… se conviertan en los cauces de mi pueblo?

    ¡Cosas de viejo!

    • piscatorem Says:

      No es tanto que no llueva, es que les quitamos el agua a los r´ios. Ayer pas´e por Puente Duero y el Duero no llevaba corriente en ning´un punto… Recuerdo un año -creo que el 2006- en el que el Duero era en verano una l´inea de charcos. Y es que, cuando lleva poco agua se la quitan toda en Quintanilla para saciar la sed de la ciudad de Valladolid.

  2. Francisco - Ramon Says:

    Pues por Villaescusa (Zamora) pasa un arroyo al que llaman el Batán. Tal vez proceda de los Batanes, aunque ya cae a unos 15 kilómetros de la raya con Valladolid.

    Tampoco sabía que se hubiesen encontrado restos de la Edad del Hierro en el Valle de la Guareña ¿Se conservan en algún museo?

    ¡Muchas gracias por toda esa información!

    • piscatorem Says:

      Hola, Francisco, los arroyos que se llaman del Batán deben, con frecuencia, ese nombre a que en ellos había un batán (maquinaria movida por unas palas de molino para golpear y desengrasar paños) o bien lo había cerca de su desembocadura…

      No sé si se conserva algo en algún museo; creo que lo han investigado desde la Universidad de Salamanca, tal vez en esa ciudad o en Zamora estén, pero no sé si en un museo… Si me entero de algo te digo.

      Saludos

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