De Valladolid a Meneses de Campos

7-enro-059En esta excursión atravesamos el páramo de los Torozos desde Valladolid a Meneses, pasando por Villanubla. El día estaba fresco, pues la noche anterior habíamos llegado a los seis grados bajo cero. Pero hacía sol y se rodaba bien. Al principio, sin viento –como si aún estuviera helando- y luego se fue levantando un viento de noreste que nos dificultaba –un poco- el avance.

Vallejo desde el firme del Tren

Vallejo desde el firme del Tren

De Zaratán a Villanubla rodamos por el firme del Tren Burra que, cualquier ciclista un poco experimentado conoce, se trata de una subida larga pero muy suave. A la derecha nos acompañaban los cantiles de caliza y yeso y a la izquierda, un vallejo con campos de labor. La ladera por la que discurre la pista está adornada con abundantes robles y alguna encina. El último tramo del camino sobre el firme del Tren, ya en el páramo, lo están arreglando y ensanchando.

En Villanubla bordeamos la pista del aeropuerto y nos acercamos a saludar a unos amigos en sus tierras de La Cigüeña. ¡Al abrigaño hacía un tiempo excelente! Daban ganas de quedarse, pero seguimos por el raso perfectamente horizontal y sus sendas largas, rectas, infinitas…

Navabuena

Navabuena

Cruzada la carretera de Villalba tomamos un peculiar camino señalado por inmensos robles, justo en la raya entre Navabuena (Valladolid) y los Montes Torozos (Medina de Rioseco) que nos llevó hasta el pozo donde nace uno de los ramales del Hornija. Poco antes, en Villanubla, nos habíamos acercado al chortal –seco- donde borbota el Hontanija, junto a un palomar arruinado.

Ahora siguiendo la linde entre Villalba y Valdenebro nos acercamos al monte de Las liebres, y lo bordeamos sin casi introducirnos en él. Un poco más y pasamos junto a las ruinas de la ermita de la Quintamilla, junto a una buena alameda que señala las fuentes del Anguijón.

Las Liebres

Las Liebres

El siguiente paso fue asomarnos a la balconada de Valdején, desde donde divisamos la infinita Tierra de Campos; y, en particular, el vallejo del arroyo del Caballo, el Moclín y sus terraplenes, Palacios, la torre de Belmonte… y Meneses, nuestra meta. Así que, contemplado todo, nos dejamos caer hasta Palacios. Luego, a rodar en contra del viento hasta Meneses, donde nos esperaban los hermanos Arroyo en su típica casa terracampina para reponer fuerzas (y luego volver descansadamente en vehículo motorizado). Total, unos 52 km; aquí tenéis el recorrido.

Y Tierra de Campos

Y Tierra de Campos

 

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