El vado Ancho del Adaja

El río Adaja viene del sur, apuntando hacia Puente Duero, lugar donde debería desembocar, pero se encuentra con el pico Eras del monte Blanco –de 750 metros de altura- que le impide el paso y desvía hacia el este, por lo que acaba desembocando a la altura de Villanueva, unos 7 km más abajo. Otra consecuencia de este choque con las faldas y hornías del monte es que forma un ancho cauce de unos 150 metros frente a los habituales 8-10 que tiene por esta zona. Al tener que girar, se mantiene lamiendo la ladera de la orilla derecha a la vez que deja un amplio lecho, ahora seco, a la izquierda, que antaño formara distintos remolinos y que vuelve a llenarse en épocas de grandes crecidas.

El vado desde la casa de las Hornías

Además, ese ancho cauce hasta hace poco se aprovechaba para cultivar cereal o plantas forrajeras y ahora, en esta época de abandono de los cultivos, lo vemos cubierto de verde en invierno y primavera. Además, se encuentra como oculto, por estar a una cota más baja, entre los pinares de Valdestillas y el monte mencionado. Sitio ideal, por tanto, para realizar una excursión en bici desde Valladolid o para pasar una agradable tarde, incluso en verano, pues tenemos al lado las refrescantes aguas del Adaja.

Al fondo, las ruinas de la casa de las Hornías

Esta agradable vega, se completa con un vado –el vado Ancho, claro- que da servicio al camino que baja de la casa de las Hornías y se dirige hacia Valdestillas; pero ya nadie pasa por este vado, pues las carreteras y puentes lo han sumido en el olvido. Y, como no se utiliza, el bosque de ribera ha ido ocultándolo y ahora tenemos que traspasar  las líneas de sauces y espadañas de las dos orillas para atravesar el río. Aun así, lo hemos hecho con la bicicleta al hombro sin mayores problemas. Esto ayuda a que la excursión sea más variada, pues si venimos de aguas abajo –Villanueva, Puente Adaja o de Valdestillas-, podemos cruzar al monte Blanco para seguir hacia Puente Duero o Viana de Cega.

Sendero entre el río y el pinar

Por la orilla izquierda discurre un sendero junto al río, bordeando el pinar, que, si por una parte nos enseña los encantos del Adaja, sus arenales, los cortados de la orilla de enfrente, la vegetación de ribera, los patos y peces… por otra es bastante molesto para el ciclista, por la arena suelta que tiene en la mayoría de sus tramos debido a su uso habitual por moteros. En la otra ribera, el monte Blanco se encuentra  surcado por numerosos senderos, y muchos de ellos se asoman sobre las hornías a la extensa tierra pinariega de Valdestillas, Villanueva hasta divisar las cotarras de Serrada, Matapozuelos, Pozaldez… Y el pico Eras es un mirador desde el que se contempla desde Simancas hasta Tudela incluyendo toda nuestra Ciudad.

Adaja, río de saucedas y arenas

Lo dicho: si no tienes plan para una excursión mañanera o vespertina, el vado Ancho con los alrededores del Adaja son siempre una posibilidad.

Anuncios

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: