Últimos atardeceres de verano

El sol cae sobre Alaejos un día a mediados del mes de septiembre. Las torres de Santa María y San Pedro aplanan el caserío para destacar ante el sol poniente, que se cuela entre sus ventanas. Parecen grandes linternas. O tal vez exageradas lámparas votivas a Santa María y a San Pedro. O agujas que recuerdan una dirección olvidada. O que, simplemente, señalan a los caminantes lejanos donde  se encuentra Alaejos. Todo es posible al ponerse el sol en Castilla.

Mientras, las humildes quitameriendas que no conocen la sequía, señalan, junto a la ermita de la Virgen de la Casita, que el verano está a punto de terminar. Que las tardes se acortan. Que ya no merece la pena merendar porque hay que cenar enseguida. Si por aquí hubiera pastores trashumantes –que no los hay- sabrían también que se acerca el cambio de humus, pero los pastores de la cofradía de la Virgen de la Casita no se mueven de aquí.

Tras la ermita, una estrella de seis puntas en piedra arenisca esperará al sol de la amanecida, y todo volverá a recomenzar como si nada.

Por cierto, que el pozo de la Virgen ha sido remozado por completo y a su lado ha aparecido un merendero techado.

Anuncios

Etiquetas: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: