Paseando junto a la Esgueva interior

Vamos a seguir el viaje de la Esgueva interior, o norte, o derecha, pues este río se dividía en dos al llegar al Puente de la Reina, que se encontraba donde hoy le cruza el canal del Duero. Precisamente aquí existieron unas compuertas de regulación, cuya finalidad era evitar las inundaciones en la ciudad en caso de fuertes crecidas, pues, como cita Matías Sangrador, gracias a ellas se permitirá únicamente pasar por este ramal interior la cantidad de agua que se crea conveniente, pudiendo dirigirla en su totalidad, en casos de avenidas, por el exterior, que por la profundidad de su cauce no ofrece el menor peligro. Este ingenio se hizo con motivo del encauzamiento de la Esgueva interior, entre 1848 y 1860.

Arquetas del comienzo

Por el campo

Es relativamente fácil seguirla: en los planos del IGN más antiguos se señala este cauce como brazo seco y en algunos de los posteriores se señala, al menos en parte, como si fuera una acequia. Hoy lo distinguimos gracias a que el lugar por el que discurría está marcado por una línea de espadañas. Este cauce se niveló con el terreno adyacente, pero seguramente quedó como acequia durante un tiempo y, finalmente, ha quedado en muchos puntos como divisoria de tierras. Sea como fuere lo cierto es que desde el sifón del Canal del Duero vemos una línea señalada por arquetas hasta que se transforma en una línea de espadañas que a veces desaparece pero que vuelve a renacer. Incluso al toparse con la VA-30 le han construido un pequeño túnel para que lo cruce (!), aunque la Esgueva no existe ya. Sigue después manteniendo las espadañas hasta que, sin llegar a perderlas, vemos una hilera de grandes chopos -el primero, seco- que se aprovechan de la humedad del antiguo lecho. Este es uno de los pocos puntos donde distinguimos un cauce bien marcado, si bien pequeño. Todas estas tierras -desde Puente la Reina a la ciudad- son de muy buena calidad y, si nos fijamos, veremos un suave lomillo entre las dos esguevas. Por cierto, este pago sigue llamándose Entresguevas.

La línea del “brazo seco”

La VA-20, por el contrario, no respeta la Esgueva y la corta. Si nos fijamos, en este punto también abundan las junqueras. Por cierto, a nuestra derecha iba -quedan los restos con firme de buena piedra- el camino viejo de Renedo y a la izquierda el camino de Puente la Reina, que sale de la calle del mismo propio nombre.

Poco antes de llegar a la ciudad

Y por la ciudad

Continúa separando buenos labrantíos hasta que llega un momento en que se acaba la tierra y empieza el asfalto. Ahora la Esgueva sigue una linea recta e imaginaria que nos lleva, cortando la calle Universo -primera con la que ahora se topa en la nueva ciudad- hasta las proximidades de un gran gimnasio, en la calle del Asteroide. Allí mismo, junto a la puerta, la acequia posterior hacía un meandro cuya huella todavía puede observarse. Luego, retomaba su rumbo dirigiéndose por la hoy calle Andrómeda para atravesar el ferrocarril justo por donde hoy están excavando un nuevo paso subterráneo. ¡Hasta en esto nos hemos aprovechado de la vieja Esgueva, después de muerta! Desde el gimnasio hasta aquí vemos claramente como el plano está inclinado para favorecer la bajada de las aguas.

Atravesada la calle Nueva del Carmen la Esgueva iría por lo que es la calle Nochevieja a encontrarse con su futuro: el nuevo cauce que recoge las aguas de las antiguas Esguevas a partir de 1910. O sea, este ramal lleva muerto casi 110 años. Al norte quedaba un amplio espacio que se dedico a eras, en el siglo XVIII. Después, la Esgueva entraba en el prado de la Magdalena por los ojos de un puente que ha quedado como recuerdo y vestigio de otros tiempos en una zona hoy ajardinada. Pero estos arcos no daban servicio a un camino, sino que por formaban parte de la antigua cerca de la ciudad y permitían la entrada de la Esgueva en Valladolid. Allí mismo podemos contemplar restos de la citada cerca, en el lado sur.

Rotonda en la calle Universo, atravesada por una Esgueva imaginaria

El prado de la Magdalena llegaba, en el siglo XVIII, hasta la iglesia que le da nombre y hasta la misma calle Paraíso, por donde nuestra Esgueva seguía. Poseía arbolado y pradera, pero también abundaba en encharcamientos y zonas pantanosas, no solo debido a las aguas de la Esgueva, sino también a los muchos manantiales que aquí surgían, tal como refleja el plano de Bentura Seco. Por eso, al desviar la Esgueva a principios del siglo pasado, se procedió al avenamiento del prado. Si nos situamos cerca de los arcos citados, vemos un amplio cauce y su correspondiente inclinación para dirigir las aguas. Se vislumbra que por aquí cruzaba un río de poco fondo y, por tanto, más ancho de lo que sería normal. Por cierto, junto a los arcos hubo una fábrica de papel continuo que, desviada la Esgueva, llegó a utilizar, a su vez, agua del nuevo encauzamiento. Caprichos de las aguas.

Aquí se construyó un puente sobre la Esgueva para el ferrocarril; ahora se aprovechará como paso de vehículos y peatones… si no hay sorpresa.

La Esgueva soterrada

A partir de la calle Paraíso y desde mediados del siglo XIX, la Esgueva interior fue soterrada, es decir, encauzada mediante dos muros cerrados con su correspondiente bóveda y tapado todo ello con tierra, de manera que la ciudad ganó superficie para nuevas calles y plazas, pero perdió su Esgueva. El recorrido urbano ya lo conocemos: calle Paraíso, la Antigua, Portugalete, Cantarranas, el Val, San Benito, el Poniente, las Moreras y desembocadura en el Pisuerga. Sirvió como colector hasta la inauguración de la EDAR.

No decimos nada de la Esgueva exterior, así llamada porque históricamente no cruzaba la ciudad, como la otra, sino que la evitaba. Hoy es la única Esgueva hasta el puente del ferrocarril y, a partir de ese punto, fue encauzada artificialmente en dirección norte; es la Esgueva que hoy conocemos. Según algunos investigadores como Watemberg hubo incluso una tercera Esgueva que pasaba cerca de San Pablo y desembocaba en la playa. Otros piensan que se trata de un arroyo ajeno a la Esgueva. Pero lo cierto es que las Esguevas hicieron Valladolid, aportando la tierra de su amplia llanura, e incluso empujaron al Pisuerga hacia el oeste, haciendo más grande esta superficie. Y Valladolid, agradecida se deshizo de sus Esguevas, después de ensuciarlas y ocultarlas. Así de sencillo.

Aquí tienes el recorrido aproximado de esta Esgueva.

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